IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
Antología de textos: M. T. Cicerón (
De amicitia
)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (profesor de Latín)
(76-81) Las amistades vulgares: necesidad y modo de disolver una amistad indigna
y causa de dicha indignidad
; (82-84) no exigir del
amigo cualidades que uno mismo no tiene
e indisoluble asociación entre la
amistad y la virtud
; (85-87) cautela a aplicar en la elección de amigos:
“Por tanto, pues preciso es repetirlo muchas veces, se debe juzgar antes de amar, no amar antes de
juzgar. Pero si en muchas cosas nos es funesta la negligencia, más que en ninguna nos lo es en la
elección y cultivo de las amistades, porque tardíamente usamos del consejo y ‘hacemos la defensa
después del veredicto’, contrariamente a la prohibición del viejo adagio. Porque enredados unos
con otros o por largo trato o también por mutuos servicios, de repente y en mitad de la carrera
rompemos las amistades al surgir alguna ofensa” (85).
(88-90)
cuándo
y cómo se debe amonestar o reprender al amigo:
“Así pues, en toda esta cuestión hay que cuidar diligentemente, primero que las advertencias estén
libres de aspereza, después que las reprensiones lo estén de injuria. Pero en la complacencia haya
afabilidad, destiérrese de ella la adulación, cómplice de los vicios, indigna no ya de un amigo pero
también de un hombre libre; pues una es la manera de vivir con un tirano, otra con un amigo” (89).
(91-100) inmoralidad de la adulación
e identificación del adulador:
“Pero se puede separar al amigo adulador del verdadero, y distinguirlo, poniendo cuidado, como
pueden distinguirse todas las falsificaciones e imitaciones de lo que es auténtico y verdadero. La
asamblea del pueblo, formada por la gente más ignorante, suele sin embargo conocer la diferencia
que hay entre un demagogo, es decir, un ciudadano adulador y frívolo, y uno constante, severo y
grave” (95).
“… Pues nadie deja de conocer una adulación descarada, a menos que sea tonto del todo; lo que
hay que vigilar con cuidado es que no se insinúe aquel adulador disimulado y astuto. Pues no es
muy fácil reconocerle, ya que a veces adula contradiciendo y lisonjea haciendo ver que se opone, y
al final se entrega y se deja vencer para que aquel a quien quiere engañar parezca el más perspicaz.
Pero ¿qué vergüenza mayor que el ser engañado? Con tanta mayor diligencia hay que evitar que
esto suceda” (99).
CONCLUSIÓN: (100-102)
La virtud es y debe ser la única base de la amistad
; (103-104) valoración de la amistad con Escipión
e
inmortalidad del amigo gracias a los recuerdos:
“Pues ¿qué diré de nuestra afición por conocer y aprender siempre algo, a la que consagrábamos
todos nuestros ocios, apartados de la vista de la gente? Si el recuerdo y la memoria de esas cosas
hubieran perecido junto con él, de ningún modo podría sobrellevar la nostalgia de un hombre tan
unido a mí y que tanto me amaba. Pero estos recuerdos no se han extinguido, sino que antes bien se
nutren y crecen de mis pensamientos y memorias; y aun si hubiera quedado completamente privado
de ellas, mi edad por ella sola ya me sería un gran consuelo. Pues esta nostalgia no puede durar
mucho tiempo, y todo mal breve ha de ser tolerable, aunque sea grave” (104).
EPÍLOGO: (104) Consejo final de Lelio a sus yernos, Escévola y Fannio
.