IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
Selección de “textos” de Ovidio (“Metamorfosis”)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia
del lugar; las perdedoras deberían abandonar el maravilloso Helicón.
Tras cantar una de las hijas del rey una Gigantomaquia en la que los dioses huyeron vergonzosamente, una
de las Musas recita un poema sobre Ceres y su hija Prosérpina.
Esta larga leyenda comienza con la salida de Plutón, rey de los infiernos, del mundo subterráneo debido a
sus temores por las sacudidas que sufría la superficie terrestre, causadas estas por los esfuerzos del
Gigante Tifoeo para liberarse de los montes, islas y volcanes que lo tenían atrapado, y con el irresistible
amor del dios hacia Prosérpina tras haber recibido en su corazón un dardo lanzado por el hijo de Venus, la
cual no soportaba que el mundo de los muertos desconociera aún sus poderes.
Tras el rapto de Prosérpina se narran varios episodios (Cíane, Ascálabo,…) durante la carrera de Plutón
regresando a su reino y durante la incesante búsqueda de su hija iniciada por Ceres.
Castiga la diosa de la fertilidad a la tierra por no revelarle con exactitud el lugar en el que se encuentra su
hija:
“Por eso con mano cruel rompió allí los arados que revuelven los terrones y llena de furia dio muerte
por igual a los labradores y a los bueyes que trabajan el campo, ordenó a las tierras que traicionasen
el depósito recibido e hizo que las semillas quedasen deterioradas. La fertilidad, celebrada a través
del ancho mundo, de aquella tierra, resulta falsa y nula; las mieses mueren en el estado de hierbas
recién despuntadas, y unas veces las malogra el sol excesivo, otras la excesiva lluvia, y los astros
tanto como los vientos las dañan, los pájaros voraces se llevan las semillas que han sido lanzadas; la
cizaña y los abrojos y también la grama inextinguible devastan los campos” (versos 477-486).
Por fin sale en defensa de la tierra una ninfa convertida en lago, Aretusa, quién aclara a la diosa lo
realmente sucedido y dónde se encuentra su hija, concebida por acción de Júpiter.
Inmediatamente Ceres acude ante el padre y le solicita su devolución ya que una hija del supremo dios no
merece la afrenta del rapto; Júpiter contesta solemnemente:
“Nuestra hija es prenda y carga común para mí y para ti. Pero si es lícito poner a las cosas su
verdadero nombre, esta acción no ha sido un atentado, sino que se trata de amor. Y no me
avergonzaré de tener a ése por yerno con tal de que tú, diosa, estés conforme. Aunque le faltara lo
demás, ¡qué grande es ser hermano de Júpiter! Y eso sin contar con que no le falta lo demás y con
que, si me es inferior, ello es sólo por un azar
1
. Pero si es tan grande tu anhelo de lograr la
separación, volverá Prosérpina al cielo, mas con una estricta condición, la de no tocar allí con la
boca alimento alguno, pues así está prevenido por la ley de las Parcas
2
” (versos 523-532).
La recuperación de Prosérpina no se produce porque la joven rompe el ayuno establecido probando una
granada; no obstante, una nueva intervención de Júpiter soluciona salomónicamente el conflicto.
“Por su parte Júpiter, mediando entre su hermano y su afligida hermana, divide el curso del año en
dos mitades; y en la actualidad, la diosa, común divinidad de dos reinos diferentes, pasa con su
madre un número de meses igual al que pasa con su esposo. Múdase en un momento la expresión de
su alma y de su rostro, pues la frente de la diosa que antes podía parecer triste al mismo Di
3
s, está
ahora alegre, como el sol, que antes estaba oculto por nubes cargadas de agua, del interior de las
nubes sale triunfante” (versos 564-571).
Es por esto que la tierra se llena de alegría en primavera y verano, mientras madre e hija están alegres por
la mutua compañía, y, por el contrario, se entristece en otoño e invierno debido a su separación.
Esta canción terminó de cantar la mayor de las Musas, Calíope, en el debatido certamen contra la Piérides,
cuando el veredicto unánime de victoria emitido por las ninfas recayó en aquellas, que siguieron habitando
en el monte Helicón. Las derrotadas hermanas, hijas de Píero, no aceptan la decisión de las jueces y en
medio de los insultos que proferían son transformadas en negras urracas, aves que recuerdan con sus
continuos graznidos la charlatanería de las que en otro tiempo fueron humanas.
Así finaliza Ovidio su quinto libro de las “Metamorfosis”, al que se añaden diez más llenos de
apasionantes relatos míticos, que se aconseja sean leídos detenidamente porque la historia de la literatura y
de las artes plásticas esta llena de los reflejos o referentes de esta magistral obra.
(Otros textos seleccionados para “evalucación”
1
Se hace referencia a la distribución por azar de los tres reinos (cielo, mar e infierno) entre los tres hermanos (Júpiter,
Neptuno y Plutón).
2
Las Parcas, hijas de la Noche, imponen el Destino y su voluntad es superior a las de cualquier dios.
3
“Dis”, el rico, nombre atribuido a Plutón.