IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
Selección de “textos” de Ovidio (“Metamorfosis”)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia
crecer y desarrollarse en una vida común; pues así, una vez que sus miembros se soldaron en
apretado abrazo, no son ya dos sino una forma doble, y no podría decirse que es una mujer ni un
muchacho; ninguna de las dos cosas y las dos cosas parecen” (versos 368-379).
Ya atardecía cuando las hijas de Minias terminaron sus relatos a la vez que sus faenas en el telar, pero su
impía actuación al no participar en la fiesta de Baco no quedó impune: a una sacudida de la tierra siguió el
incendio en el taller donde habían trabajado y todas las hermanas se transformaron mientras huían en
murciélagos.
“… y mientras van buscando las tinieblas, una membrana se extiende por sus miembros
empequeñecidos, y encierran sus brazos en unas delgadas alas; y las tinieblas no les permiten
averiguar de qué manera han perdido su antigua forma. No tenían plumas que las levantasen, y sin
embargo se sostenían con alas transparentes, y al intentar hablar emiten una voz exigua y
proporcionada a su cuerpo, y profieren por su grito débiles lamentos, y frecuentan las casas, no las
selvas; odian la luz, vuelan de noche y de la tardía hora del crepúsculo han tomado su nombre
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”
(versos 407-415).
Con la desaparición de la Minieides se había extendido por toda Tebas el culto de Baco. Se jactaba Ino, hija
de Cadmo y hermana de Sémele, de haberlo criado y de ser su tía. Esto no podía ser soportado por Juno, quien
no había olvidado que era hijo bastardo de su marido. La vengativa diosa va a hacer gala de su crueldad allí
donde más dolerá a Ino: su familia. La tebana estaba orgullosa de su marido, Atamante, y de sus dos hijos, que
morirían a manos de sus propios padres previamente enloquecidos por Tisífone, una de las tres Furias, a las
que Juno había ido a buscar a los infiernos.
“La espaciosa ciudad tiene mil accesos y puertas abiertas por todas partes; y del mismo modo que el
mar recibe los ríos de toda la tierra, así aquel lugar recibe todas las almas y no resulta pequeño para
ninguna multitud ni se da cuenta de que se le añada una población. Vagan sin cuerpo y sin huesos las
sombras exangües; unas llenan el foro, otras el palacio del soberano del abismo, otras practican
diversos trabajos, imitación de su antigua vida, y hay otras que sufren su debido castigo” (versos
439-446).
Tras el infanticidio y muerte de Ino, el anciano fundador de Tebas, Cadmo, no puede soportar más las
desgracias de su familia y de su ciudad, y decide alejarse acompañado por su esposa Harmonía. Creyendo
firmemente que el reptil que en otro tiempo él mató es la causa de todas las penalidades, solicita a los dioses
su propia metamorfosis en serpiente.
“Dijo y, como una serpiente, se tiende sobre su prolongado vientre, nota que en la piel, que se le ha
endurecido, le están creciendo escamas, y que su cuerpo, de color negro, se salpica de manchas
azuladas; cae entonces de bruces sobre el pecho y sus piernas, unidas en una sola pieza, se van
adelgazando poco a poco hasta terminar en una punta redondeada” (versos 576-580).
Su esposa, por propio deseo, solicita lo mismo y se le otorga para que siga acompañando a su marido bajo
la misma forma. Ambos reptan por los bosques con el consuelo de contar entre sus descendientes con un
dios venerado en todo el mundo, menos en Argos, donde su rey Acrisio no lo acepta ni lo considera hijo
de Júpiter, como tampoco considera descendiente del más grande de los dioses a su nieto Perseo, nacido
de su hija Dánae
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.
Ovidio finaliza el libro cuarto de las “Metamorfosis” encadenando las leyendas de Perseo, Perseo y Atlas,
Perseo y Andrómeda y Medusa.
LIBER QUINTUS (“Metamorfosis” de Ovidio)
El libro quinto comienza con narraciones relacionadas con Perseo: sus enfrentamientos bélicos con Fineo,
Preto y Polidectes. En todas estas batallas, ganadas con la ayuda del poder petrificante de la cabeza de
Medusa, el hijo de Dánae había estado acompañado de su hermana Palas Atenea, hija también de Júpiter;
cuando de él se aleja la diosa, esta se dirige al monte Helicón para conocer una fuente creada a coces por
Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de Medusa, y allí encuentra a sus habituales residentes, las
nueve Musas; estas reciben hospitalariamente a Atenea, le muestran la famosa fuente y le cuentan sus
preocupaciones, que se convierten en nuevos episodios dentro de la obra de Ovidio.
La leyenda más destacada, la del rey de Macedonia Píero, da pié a otra serie de narraciones, ya que las
Piérides, las nueve hijas de Píero, retan a las nueve Musas en un certamen literario siendo jueces las ninfas
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En latín el murciélago se denominaba “
vespertilio
”, derivado de “
vesper
” (atardecer). La etimología del término
castellano es “ratón ciego”:
mus, muris
+
caeculus
(diminitivo de
caecus
), de aquí “murciégalo” y por metátesis
“murciélago” (ambos términos aceptados por la Real Academia).
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Dánae, la hija de Acrisio, había sido fecundada por Júpiter convertido en lluvia de oro.