IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
Selección de “Fábulas” de Fedro
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia
del libro III hace mención de las persecuciones que debió soportar a causa de las ideas
difundidas en sus libros por parte de
Sejano,
el todopoderoso prefecto de
Tiberio.
Como
fecha aproximada de su muerte se da el año 50 d. de C.
Publicó con el titulo de
Fabulae Aesopiae
un centenar de fábulas repartidas en cinco
libros, a las que se deben añadir unas treinta más recopiladas en el Renacimiento por el
humanista
Nicolás Perotto
y que, por ese motivo, se conocen con el nombre de
Appendix Perottina.
Están escritas en senarios yámbicos, verso propio de la comedia y
del mimo y de gran raigambre popular. En un principio, las fábulas tienen siempre un
mismo esquema: un relato de animales y una moraleja que puede preceder o seguir a
aquel; ahora bien, más adelante comienza a utilizar otros procedimientos, introduciendo
fábulas de otro tipo: relatos con personajes humanos, anécdotas, episodios históricos,
etc. En la forma aparentemente pueril de la fábula Pedro incluía una intención satírica
que lo relaciona tanto con
Horacio
y
Lucilio
como con
Persio
y
Juvenal.
Fedro
escribe con un estilo sencillo y natural, especialmente cuando no moraliza. En los
prólogos de su obra se muestra particularmente orgulloso de su
"brevitas dicendi"
(concisión), el rasgo más distintivo y característico de su estilo.
Llama la atención el hecho de que ninguno de sus contemporáneos haga mención de él;
parece como si la literatura oficial de su época y de la inmediatamente posterior lo
olvidara a propósito. La primera referencia a su persona la encontramos en
Marcial.
Quintiliano
no lo nombra cuando teoriza sobre las características del género fabulístico
y, lo que es más grave,
Séneca
en su
Consolatio ad Polybium,
escrita en el 41 cuando
Fedro
debía haber publicado ya la mayor parte de su obra, afirma que la fábula era un
género todavía no intentado en
Roma.
Probablemente el público al que
Fedro
dirigió
sus fábulas y el tono de crítica de las mismas lo alejó de la literatura oficial de la época.
Después de
Fedro
no tenemos noticias de que se cultive el género fabulístico hasta que
en el siglo IV un autor llamado
Aviano
compusiera cuarenta y dos fábulas en dísticos
elegíacos. Se conoce otra colección de fábulas de finales de la antigüedad latina titulada
Rómulo o Fábulas de Rómulo.
Ambas obras están en la base de numerosas colecciones
de fábulas en la Edad Media.