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IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
SALUSTIO: “Bellum Iugurthinum” (SELECCIÓN de textos)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (Profesor de Latín)
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corruptis acerrime regem impugnauerat, tamen magnitudine pecuniae a bono honestoque
in prauum abstractus est.
SELECCIÓN: Cap. XXIX,6-7 (gerundivo final): Redición de Yugurta.
Sed, uti pro consilio imperatum erat, elephanti triginta, pecus atque equi multi cum paruo
argenti pondere quaestori traduntur. Calpurnius Romam ad magistratus rogandos
proficiscitur. In Numidia et exercitu nostro pax agitabatur.
LECTURA del Cap. XXXI: DISCURSO DE MEMMIO ANTE LA PLEBE contra la corrupción.
“Muchas cosas me ponen a punto de abandonaros, oh Quintes, si no prevaleciera a todo mi amor a la República:
el poder de los nobles, vuestra tolerancia, la falta entera de justicia, y especialmente el ver que la inocencia está
muy expuesta, en vez de ser premiada. No tengo valor para acordaros la burla que en estos quince años han
hecho de vosotros algunos insolentes; cuán indigna y cuán impunemente han hecho morir a vuestros defensores;
cuánto os habéis dejado corromper de la pereza y flojedad: vosotros, digo, que aún hoy, que veis caídos a
vuestros enemigos, no sabéis aprovecharos, y estáis temiendo a los mismos a quienes debierais causar terror,
Pero aunque sea esto así, yo no sé ni puedo dejar de oponerme al poder de la coligación. A lo menos, haré ver
que mantengo la libertad que heredó de mis padres. Que lo haga o no con fruto, pende de vosotros, oh Quintes. Ni
esto es deciros que venguéis con las armas vuestro agravio, como hicieron muchas veces vuestros mayores. No es
necesaria fuerza ni tumulto. Sin nada de esto, es preciso, según obran, que ellos mismos se precipiten. Muerto
Tiberio Graco, a quien achacaron quería alzarse con el reino, se procedió en la pesquisa con el mayor rigor
contra la plebe romana. Después que mataron a Cayo Graco y a Marco Fulvio, perecieron asimismo en la cárcel
muchos de vuestro estado, sin que ley alguna contuviese en uno ni en otro lance a los autores, hasta que, hartos
de sangre, lo dejaron de suyo. Pero doy que el haber Tiberio Graco querido reponer a la plebe en sus derechos
fuese aspirar al reino: doy que se derramase justamente la sangre de los ciudadanos, si no había otro medio de
contenerles. No hago mérito de esto. Los paños pasados mirabais con dolor, pero sin atreveros a hablar palabra,
que se robaba el Erario, que los reyes y los pueblos libres eran tributarios de algunos de los nobles: que en ellos
estaban estancadas las mayores honras y riquezas. Ahora, pareciéndoles poca el haber hecho esto impunemente,
por remate de todo han puesto vuestras leyes, vuestra majestad, lo sagrado y lo profano en poder de nuestros
enemigos. Ni se avergüenzan o arrepienten de ello los autores; antes bien, pasan por delante de vosotros muy
ufanos, haciendo alarde de los sacerdocios, de los consulados, y algunos de sus triunfos, como si esos fuesen justo
galardón de su mérito, y no fruto de sus usurpaciones. Los siervos comprados con dinero no sufren el dominio
injusto de sus amos; ¿y vosotros, Quirites, nacidos para el mando, sufriréis con paciencia tan dura servidumbre?
¿Mas quiénes creéis que sean estos que se han alzado con la República? Unos hombres llenos de maldades,
sanguinarios, avaros sin término, y en sumo grado dañosos é insolentes; hombres que hacen granjería de su
palabra, de su honor, de la religión, y últimamente de todo lo honesto, y de todo lo que no lo es. Parte de ellos