Página 30 - senectute

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Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
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in tam longa aetate non viderit! quae aut plane
neglegenda est, si omnino exstinguit animum,
aut etiam optanda, si aliquo eum deducit, ubi sit
futurus aeternus; atqui tertium certe nihil
inveniri potest.
¡Desgraciado el anciano que no considere que la
muerte debe de ser despreciada después de una
vida tan larga! Si la mente está ausente, la muerte
se ignora totalmente, si la muerte le conduce a una
situación terminal debe ser incluso deseada. No
puede hablarse de una tercera disyuntiva.
67. Quid igitur timeam, si aut non miser post
mortem aut beatus etiam futurus sum?
Quamquam quis est tam stultus, quamvis sit
adulescens, cui sit exploratum se ad vesperum
esse victurum? Quin etiam aetas illa multo pluris
quam nostra casus mortis habet; facilius in
morbos incidunt adulescentes, gravius aegrotant,
tristius curantur. Itaque pauci veniunt ad
senectutem; quod ni ita accideret, melius et
prudentius viveretur. Mens enim et ratio et
consilium in senibus est; qui si nulli fuissent,
nullae omnino civitates fuissent. Sed redeo ad
mortem impendentem. Quod est istud crimen
senectutis, cum id ei videatis cum adulescentia
esse commune?
Así pues, ¿qué he de temer si no puedo ser
desgraciado después de la muerte, ni tampoco
puedo ser feliz? ¿Quién es tan necio, aunque sea
un adolescente, que asegure que va a vivir hasta la
ancianidad? Entre la juventud hay más muertes
que entre la vejez: los jóvenes caen más
fácilmente en enfermedades de mayor gravedad y
se recuperan en menor número. Pocos son los que
llegan a la senectud, si esto no sucediera se viviría
con más prudencia, pues el buen juicio, la razón y
el consejo están en los ancianos. Si no existiesen
los ancianos no existirían las ciudades.
Pero
vuelvo de nuevo al hecho de la muerte que
siempre está amenazante. ¿Por qué la muerte es la
desazón perenne de la vejez, cuando bien se sabe
que está siempre presente y que también es común
a la juventud?
68. Sensi ego in optimo filio, tu in exspectatis ad
amplissimam dignitatem fratribus, Scipio,
mortem omni aetati esse communem. At sperat
adulescens diu se victurum, quod sperare idem
senex non potest. Insipienter sperat. Quid enim
stultius quam incerta pro certis habere, falsa pro
veris? At senex ne quod speret quidem habet. At
est eo meliore condicione quam adulescens,
quoniam id, quod ille sperat, hic consecutus est;
ille vult diu vivere, hic diu vixit.
Yo mismo experimenté que la muerte es común a
toda edad. Yo, en mi queridísimo hijo y tú,
Escipión, en tus hermanos destinados a la más alta
dignidad según opinión de todos. Lógicamente el
joven espera vivir mucho tiempo, cosa que el
anciano ya ha conseguido. El joven espera
insensatamente, porque ¿hay algo más necio que
tener por seguro lo que es en sí incierto y por
falso, lo verdadero? El anciano, al fin y al cabo
tiene lo que esperaba, por esto mismo la vejez es
mejor que la adolescencia, el joven espera, el
anciano ya lo ha conseguido. Aquél quiere vivir
durante mucho tiempo, éste ya lo ha vivido.
69. Quamquam, O di boni! quid est in hominis
natura diu? Da enim summum tempus,
exspectemus Tartessiorum regis aetatem (fuit
enim, ut scriptum video, Arganthonius quidam
Gadibus, qui octoginta regnavit annos, centum
viginti vixit)--sed mihi ne diuturnum quidem
quicquam videtur in quo est aliquid extremum.
Cum enim id advenit, tum illud, quod praeteriit,
effluxit; tantum remanet, quod virtute et recte
factis consecutus sis; horae quidem cedunt et
dies et menses et anni, nec praeteritum tempus
umquam revertitur, nec quid sequatur sciri
potest; quod cuique temporis ad vivendum datur,
Aunque, ¡O dioses benévolos!, ¿qué hay en
nuestra naturaleza que dure mucho tiempo?
Decidme exactamente el tiempo máximo.
Consideremos la edad del rey de los Tartesios,
Argantonio, que gobernó a los gaditanos durante
ochenta años, y que vivió ciento veinte. Sin
embargo ese tiempo tampoco me parece a mí algo
muy duradero, pues siempre hay un final. Y
cuando llega el final, lo pasado se ha borrado,
sólo queda lo que has conseguido actuando recta y
honestamente. Pasan ciertamente las horas, los
días, los meses, los años, el tiempo pasado nunca
se recupera, y lo que vaya a suceder no puede