Página 29 - senectute

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Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
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por delante de un grupo de lacedemonios, que
sólo eran aliados, y al verlo, rápidamente se
levantaron todos a la vez cediéndole el sitio
64. Quibus cum a cuncto consessu plausus esset
multiplex datus, dixisse ex eis quendam
Atheniensis scire, quae recta essent, sed facere
nolle. Multa in nostro collegio praeclara, sed hoc
de quo agimus in primis, quod, ut quisque aetate
antecedit, ita sententiae principatum tenet, neque
solum honore antecedentibus, sed eis etiam, qui
cum imperio sunt, maiores natu augures
anteponuntur. Quae sunt igitur voluptates
corporis
cum
auctoritatis
praemiis
comparandae? Quibus qui splendide usi sunt, ei
mihi videntur fabulam aetatis peregisse nec
tamquam inexercitati histriones in extremo actu
corruisse.
El teatro puesto en pie, les aplaudió)
intensamente. Uno de ellos dijo que los atenienses
sabían perfectamente lo que había que hacer en
semejante ocasión, pero que no querían ponerlo
en práctica. En vuestro colegio existen muchos
hombres preclaros, sin embargo, según vamos
avanzando en edad, nuestro ruego tiene
preferencia, y no sólo para los que envejecen con
el honor conseguido por sus cargos públicos, sino
también para los que tienen poder como los
magistrados, augures mayores. Por lo tanto,
¿pueden compararse los placeres del cuerpo con
las ventajas que da la autoridad? Pienso que los
que gozan de estos placeres espléndidamente no
han representado su papel en el teatro de vida
como actores inexpertos, ni tampoco se
derrumban en el último tramo de la vida.
65. At sunt morosi et anxii et iracundi et
difficiles senes. Si quaerimus, etiam avari; sed
haec morum vitia sunt, non senectutis. Ac
morositas tamen et ea vitia, quae dixi, habent
aliquid excusationis non illius quidem iustae,
sed quae probari posse videatur; contemni se
putant, despici, inludi; praeterea in fragili
corpore odiosa omnis offensio est. Quae tamen
omnia dulciora fiunt et moribus bonis et artibus;
idque cum in vita, tum in scaena intellegi potest
ex eis fratribus, qui in Adelphis sunt. Quanta in
altero diritas, in altero comitas! Sic se res habet;
ut enim non omne vinum, sic non omnis natura
vetustate coacescit. Severitatem in senectute
probo, sed eam, sicut alia, modicam, acerbitatem
nullo modo.
Sin embargo los ancianos negligentes, según
dicen algunos, están angustiados, son iracundos y
difíciles, incluso, si hurgamos, algunos son hasta
avaros. Estos son vicios del carácter, no de la
vejez. Pero la pereza y los vicios que he citado,
merecen una excusa, para que parezcan aceptables
aunque no legítimos ciertamente. Ellos se con-
sideran postergados, despreciados, burlados y
toda ofensa contra un cuerpo frágil es odiosa.
Pero todas estas cosas negativas se endulzan con
un buen carácter y con el cultivo de la
inteligencia. Todo se da, también entre hermanos
no sólo en la vida, tal y como se representa en la
obra Los hermanos Adelfoi, de Terencio. ¡Cuánta
afabilidad en uno, y cuánta dureza en otro! Así
son las cosas: lo mismo que no todo vino se
avinagra con el tiempo, tampoco toda naturaleza
se avinagra con la vejez. Aunque reconozco la
acritud de la vejez, ésta, como otras cosas, es
inteligible y no es común ni persistente de ningún
modo.
66. Avaritia vero senilis quid sibi velit, non
intellego; potest enim quicquam esse absurdius
quam, quo viae minus restet, eo plus viatici
quaerere? XIX. Quarta restat causa, quae
maxime angere atque sollicitam habere nostram
aetatem videtur, adpropinquatio mortis, quae
certe a senectute non potest esse longe. O
miserum senem qui mortem contemnendam esse
No comprendo a los ancianos avaros que quieren
todo para sí. ¿Puede haber alguien más absurdo
que quien se preocupe de acumular más
provisiones cuanto menos tiempo le quede de
vida?
Queda la cuarta causa: el hecho de que la
cercanía de la muerte parece que atormenta y
angustia a nuestra edad.
La muerte,
lógicamente, no puede estar muy lejos de la vejez.