Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
21
45. Sed quid ego alios? Ad me ipsum iam
revertar. Primum habui semper sodalis.
Sodalitates autem me quaestore constitutae sunt
sacris Idaeis Magnae Matris acceptis. Epulabar
igitur cum sodalibus omnino modice, sed erat
quidam fervor aetatis; qua progrediente omnia
fiunt in dies mitiora. Neque enim ipsorum
conviviorum
delectationem
voluptatibus
corporis magis quam coetu amicorum et
sermonibus metiebar. Bene enim maiores
accubitionem epularem amicorum, quia vitae
coniunctionem
haberet,
convivium
nominaverunt, melius quam Graeci, qui hoc
idem tum compotationem, tum concenationem
vocant, ut, quod in eo genere minimum est, id
maxime probare videantur.
Pero, ¿por qué tengo que referirme a otros
personajes? Ya es hora que vuelva sobre mí
mismo. En primer lugar siempre tuve colegas.
Siendo yo cuestor instituí cofradías donde fueron
abrazados los cultos ideos de La Gran Diosa
Madre, Cibeles. Se celebraban banquetes con los
socios manera moderada, sin embargo se
detectaba un cierto fervor propio de la juventud,
que como todas las pasiones, con el paso del
tiempo y el día a día, se fue suavizando. En efecto
yo no valoraba tanto el placer de los propios
convites por el goce del cuerpo, como por el de la
conversación con los amigos. Muy acertadamente
nuestros antepasados denominaron al hecho de
comer juntos los amigos "convivium", ya que
realmente llevaría a la unión de las vidas.
Designación más acertada que la que le dieron los
griegos "simposio", comida en común, de modo
que en este tipo de reuniones parecen disfrutar al
máximo con eso, cuando el banquete es lo que
menos importa.
XIV. 46. Ego vero propter sermonis
delectationem tempestivis quoque conviviis
delector, nec cum aequalibus solum, qui pauci
admodum restant, sed cum vestra etiam aetate
atque vobiscum, habeoque senectuti magnam
gratiam, quae mihi sermonis aviditatem auxit,
potionis et cibi sustulit. Quod si quem etiam ista
delectant, (ne omnino bellum indixisse videar
voluptati, cuius est fortasse quidam naturalis
modus), non intellego ne in istis quidem ipsis
voluptatibus carere sensu senectutem. Me vero
et magisteria delectant a maioribus instituta et is
sermo, qui more maiorum a summo adhibetur in
poculo, et pocula, sicut in Symposio
Xenophontis est, minuta atque rorantia, et
refrigeratio aestate et vicissim aut sol aut ignis
hibernus; quae quidem etiam in Sabinis persequi
soleo, conviviumque vicinorum cotidie compleo,
quod ad multam noctem quam maxime
possumus vario sermone producimus.
Sinceramente, yo no sólo disfruto del deleite de la
conversación, con los de mi edad, que ya quedan
pocos, sino también con los de la vuestra y con
vosotros. Tengo que estar agradecido a la vejez
que ha acrecentado en mí el interés por la
conversación y ha dejado en segundo puesto el
beber y el comer. Por lo tanto no comprendo por
qué la vejez ha de ser insensible ante esos
placeres, si esto también deleita a otros. De
ningún modo se debe considerar que he declarado
la guerra al placer, el cual, tal vez, sea una
característica natural. A mí en verdad me agrada
presidir el banquete, costumbre instituida por
nuestros mayores. También me agrada el brindis,
que, según los antepasados, lo pronuncia el
"princeps" con la copa en la mano. Con copas
pequeñas y apenas salpicadas de licores, al frescos
en verano, al sol frente al fuego en invierno, como
en el "simposio" de Jenofonte. Estos placeres
suelo disfrutarlos en mis posesiones de Sabina,
conversando todo cuanto podemos, hasta altas
horas de la noche y los completo cada día en
reunión con mis vecinos.
47. At non est voluptatum tanta quasi titillatio in
senibus. Credo, sed ne desideratio quidem; nihil
autem est molestum, quod non desideres. Bene
Sophocles, cum ex eo quidem iam adfecto aetate
quaereret, utereturne rebus veneriis, 'Di meliora!'
inquit; ' libenter vero istinc sicut ab domino
Pero no me diréis que es muy grande en los
ancianos esa especie de deseo por los placeres. Al
contrario, yo creo que ni siquiera se apetecen.
Nada es molesto si no se desea Sófocles respondió
correctamente cuando alguien le preguntó si en
esa edad gozaba de los placeres de Venus: "¡Los