Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
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et tam perdita libido, quae cum probro privato
coniungeret imperi dedecus.
estaban en la cárcel condenados a muerte y éste se
escapó del castigo, siendo censor su hermano
Tito, que lo fue anterior a mí. Sinceramente ni a
Flaco ni a mí nos pareció que se debía admitir un
desliz tan vergonzoso y depravado que uniera la
deshonra de la autoridad con la deshonra personal.
XIII. 43. Saepe audivi ex maioribus natu, qui se
porro pueros a senibus audisse dicebant, mirari
solitum C. Fabricium, quod, cum apud regem
Pyrrhum legatus esset, audisset a Thessalo Cinea
esse quendam Athenis, qui se sapientem
profiteretur, eumque dicere omnia, quae
faceremus, ad voluptatem esse referenda. Quod
ex eo audientis M'. Curium et Ti. Coruncanium
optare solitos, ut id Samnitibus ipsique Pyrrho
persuaderetur, quo facilius vinci possent, cum se
voluptatibus dedissent. Vixerat M'. Curius cum
P. Decio, qui quinquennio ante eum consulem se
pro re publica quarto consulatu devoverat; norat
eundem Fabricius, norat Coruncanius; qui cum
ex sua vita, tum ex eius, quem dico, Deci, facto
iudicabant esse profecto aliquid natura pulchrum
atque praeclarum, quod sua sponte peteretur,
quodque spreta et contempta voluptate optimus
quisque sequeretur.
Con frecuencia oí contar a los mayores que, en su
lejana infancia, escuchaban de los ancianos, que
Cayo Fabricio, cuando fue enviado como legado
ante el rey Pirro, se había extrañado que Cinea el
Tesaliense dijera que en Atenas había un sabio
que explicaba que todas nuestras acciones debían
ser relacionadas con el placer. Fabricio lo contó.
Cuando lo oyeron Mario Curio y Tito Coruncanio,
deseaban que los Samnitas y Pirro se
convencieran de eso, pues, si se entregaban a la
lujuria, podrían ser vencidos con más facilidad.
Mario Curio, había convivido durante su cuarto
consulado con Publio Decio, quien, cinco años
antes de llegar a cónsul, se había consagrado al
bien de la república .Fabricio conoció a Decio y
también Coruncanio, —no sólo por su vida sino
también por la acción de Decio, al que me
refiero— quienes consideraban hermoso y digno,
sin ningún tipo de dudas, que alguien, por su
propia voluntad tras el desprecio y olvido del
placer, acceda a tal responsabilidad.
44. Quorsus igitur tam multa de voluptate? Quia
non modo vituperatio nulla, sed etiam summa
laus senectutis est, quod ea voluptates nullas
magno opere desiderat. Caret epulis extructisque
mensis et frequentibus poculis; caret ergo etiam
vinulentia et cruditate et insomniis. Sed si
aliquid dandum est voluptati, quoniam eius
blanditiis non facile obsistimus, --divine enim
Plato 'escam malorum' appellat voluptatam,
quod ea videlicet homines capiantur ut pisces, --
quamquam immoderatis epulis caret senectus,
modicis tamen coviviis delectari potest. C.
Duellium M. f., qui Poenos classe primus
devicerat, redeuntem a cena senem saepe
videbam puer; delectabatur cereo funali et
tibicine, quae sibi nullo exemplo privatus
sumpserat; tantum licentiae dabat gloria.
Así pues, ¿por qué son tan numerosas las razones
para hablar del placer? Porque en ningún caso es
un vituperio para la vejez, por el contrario, es la
mayor alabanza. La vejez no busca el placer con
excesivo deseo. Se abstiene de los banquetes, de
las indigestiones, de las frecuentes orgías, por
tanto de la embriaguez, y de los insomnios. Sin
embargo si algo debe adjudicarse al placer, ya que
difícilmente nos resistimos a sus caricias es el
poder disfrutar con sus contertulios porque la
vejez se abstiene de los desmesurados banquetes.
Pues como decía el divino Platón: "el placer es el
incentivo de todos los males, ya que éste arrastra a
los hombres como el anzuelo a los peces". Siendo
yo niño veía a Cayo Duilio, hijo de Marco que fue
el primero en vencer a los cartagineses con su
flota ya anciano, que volvía de los convites
acompañado con antorchas de cera que
iluminaban la calle, con la música y la fanfarria de
la flauta. Disfrutaba de ese privilegio particular
sin precedente, tanta era la gloria y el honor de los
que gozaba.