Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
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viribus sustineri. Itaque non modo, quod non
possumus, sed ne quantum possumus quidem
cogimur.
ciones que sin fuerzas no se pueden llevar a cabo.
Así nos sentimos obligados a realizar lo que
podemos y lo que no podemos.
35. At multi ita sunt imbecilli senes, ut nullum
offici aut omnino vitae munus exsequi possint.
At id quidem non proprium senectutis vitium
est, sed commune valetudinis. Quam fuit
imbecillus P. Africani filius, is qui te adoptavit,
quam tenui aut nulla potius valetudine! Quod ni
ita fuisset, alterum illud exstitisset lumen
civitatis; ad paternam enim magnitudinem animi
doctrina uberior accesserat. Quid mirium igitur
in senibus si infirmi sint aliquando, cum id ne
adulescentes
quidem
effugere
possint?
Resistendum, Laeli et Scipio, senectuti est,
eiusque vitia diligentia compensanda sunt,
pugnandum tamquam contra morbum sic contra
senectutem;
También es verdad que existen muchos ancianos
incapacitados a quienes no se les puede exigir
ningún trabajo ni obligaciones. Pero esto no sólo
es debido a la vejez sino también a la falta de
salud. ¡Qué grande fue la incapacidad del hijo de
Publio Africano, el que te adoptó, y qué precaria,
casi nula, su salud! Hubiera sido otra lumbrera de
Roma si no hubiera sido así, pues a la grandeza de
espíritu habría añadido una formación rica y
profunda. ¿Por qué entonces nos sorprendemos de
que los ancianos, de vez en cuando, caigan
enfermos, cuando ni siquiera los jóvenes están
libres de las enfermedades? Lelio y Escipión, es
propio de la vejez resentirse, pero sus achaques se
compensan con la diligencia.
36. habenda ratio valetudinis, utendum
exercitationibus modicis, tantum cibi et potionis
adhibendum
ut
reficiantur
vires,
non
opprimantur. Nec vero corpori solum
subveniendum est, sed menti atque animo multo
magis; nam haec quoque, nisi tamquam lumini
oleum instilles, exstinguuntur senectute. Et
corpora quidem exercitationum defatigatione
ingravescunt, animi autem exercendo levantur.
Nam quos ait Caecilius
Con el mismo ahínco que se lucha contra la
enfermedad, se debe luchar contra la vejez. Se ha
de cuidar la salud, se debe hacer ejercicio modera-
damente, se debe tomar alimentos y beber cuanto
se necesite para tomar fuerzas, pero no tanto
como para quedar fatigados. Pues una cosa y otra
han de ser remedio para el cuerpo, pero mucho
más para la mente y el espíritu. Tanto una como el
otro, mente y cuerpo, son como una lámpara, que
si no se las alimenta gota a gota, se extinguen con
la vejez. Los cuerpos pierden agilidad con la
fatiga del ejercicio, en cambio el espíritu se hace
más sutil con el adiestramiento mental. Cecilio
llama
—comicos stultos senes,
"ancianos cómicos necios",
hos significat credulos, obliviosos, dissolutos,
quae vitia sunt non senectutis, sed inertis,
ignavae, somniculosae senectutis. Ut petulantia,
ut libido magis est adulescentium quam senum,
nec tamen omnium adulescentium, sed non
proborum, sic ista senilis stultitia, quae deliratio
appellari solet, senum levium est, non omnium.
a los que son crédulos, olvidadizos, apáticos,
porque no son vicios propios de la vejez, sino de
una vejez perezosa, indolente y amodorrada. La
petulancia, la libido, que son más propias de los
jóvenes que de los ancianos, no se dan en todos
los jóvenes, sino en los réprobos, esa necedad
senil, que suele llamarse chocheo, es propia de los
ancianos frívolos, pero no de todos los ancianos.
37. Quattuor robustos filios, quinque filias,
tantam domum, tantas clientelas Appius regebat
et caecus et senex, intentum enim animum
tamquam arcum habebat nec languescens
succumbebat senectuti. Tenebat non modo
auctoritatem, sed etiam imperium in suos:
metuebant servi, verebantur liberi, carum omnes
Apio, anciano y además ciego, con cuatro hijos y
cinco hijas, gobernaba tanto su casa como su
hacienda. Mantenía su espíritu siempre tenso
igual que un arco, y, ni siquiera, ya cansado por la
edad, sucumbía. Mantenía su autoridad, el mando
sobre los suyos. Le temían sus siervos, le
respetaban sus hijos, pero todos le querían. En su