A.
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de menor tamaño permitían escribir más texto sobre una hoja, y con
mayor rapidez. En los centros de cultura, durante el siglo IX se aco-
metió la tarea de pasar los viejos libros en escritura uncial a la nueva
minúscula; se piensa que la mayor parte de las obras clásicas derivan
de uno o más de los manuscritos transliterados en esta época.
La implantación de la escritura minúscula fue un proceso de expe-
rimentación que en cada zona se resolvió de modo diferente, dando
lugar a diversos tipos, hasta que finalmente se impuso uno que lle-
garía a hacerse común: la escritura carolina. Veamos algunas de las
llamadas ”escrituras nacionales”:
Escritura insular
L
os
ingleses y los irlandeses desarrollaron una forma de minúscula
a partir de la semiuncial. Esta escritura fue llevada al continente
por los
scotti peregrini
, los monjes irlandeses que llegaron con Colum-
bano, a los monasterios que fundaron: Corbie, Bobbio, Sant Gallen,
etc.
Escritura visigótica
E
n
el continente se optó por establecer formas caligráficas a partir
de la cursiva romana. Una de estas formas fue la escritura visi-
gótica, que floreció en España entre los siglos VIII y XII, y no debió
de ser vehículo de transmisión de textos clásicos, a juzgar por los
pocos testimonios conservados. Es una fusión entre la nueva cursiva
romana y la semiuncial.
Escritura beneventana
L
a
beneventana toma su nombre del antiguo ducado de Benevento,
en Italia, donde se desarrolló, principalmente en el monasterio de
Monte Cassino. Se usó entre los siglos VIII y XIII, en que fue cediendo
ante la carolina para la copia de obras clásicas.
Escritura merovingia
S
e
trata de una forma de minúscula muy artificiosa de la Galia me-
rovingia, más fluida que las de Italia y España. Estuvo reducida
al ámbito cancilleresco, oficial y diplomático, si bien influyó en el
desarrollo de lo que sería la minúscula carolina.