A.
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glo XIII comenzó a aparecer la numeración por folios (abrev. «f.»/
«ff.», folio[s]), con su recto (abrev. «r
o
»), la cara impar, y su verso
(abrev. «v
o
»), la cara par, terminología que todavía se usa para faci-
litar la descripción de los manuscritos (abrev. «ms»). La numeración
por páginas, tal y como la conocemos en los libros impresos actuales,
comenzó a usarse en el siglo XV.
El códice no tenía una primera página con el título, sino que al co-
mienzo de la obra había una frase en tinta roja y letras mayúsculas
que contenía el título de la obra, aunque sin aludir al nombre del au-
tor. Al final se repetía el título del libro con una indicación de que
había terminado y el nombre del autor. Tales indicaciones en los có-
dices eran una supervivencia del comienzo y el final de los
volumina
o rollos: en ellos, el comienzo venía también indicado por la pala-
bra ”
incipit
” (p. e.
Incipit Aeneidos liber primus
, ”Comienza el primer
libro de la
Eneida
”), mientras que al final figuraba una advertencia
de que el volumen estaba totalmente desenrollado, es decir,
explicitus
(p. e.
Explicitus (est) Aeneidos liber primus
, ”Desenrollado el primer li-
bro de la
Eneida
”); la abreviatura ”
explicit.
”, se conservó cuando los
rollos fueron sustituidos por los códices, pero desprovista de su sen-
tido, pues los códices ya no se desenrollaban, y se tomó como una
forma verbal correlativa de
incipit
(”comienza”), con el significado de
”ha terminado”. Estos términos perviven en la práctica moderna de
catalogación y descripción de los manuscritos: el
íncipit
designa las
primeras palabras del documento antiguo, y el
éxplicit
, las últimas.
El papel
E
l
papel comenzó a utilizarse para los códices desde el siglo XII.
Su invención se atribuye a los chinos, que ya lo fabricaban en el
siglo I de nuestra era, y su técnica secreta constituía un monopolio del
Estado. A través de prisioneros de guerra, la técnica de fabricación lle-
gó a los árabes a mediados del siglo VIII, quienes lo difundieron por
todo el mundo islámico, incluido Al-Ándalus, hacia el año
1000
(las
primeras fábricas estuvieron en Córdoba y Xátiva), de donde pasó al
resto de Europa en el siglo XII. Los árabes aportaron una innovación
al papel chino, consistente en cubrirlo con una solución de almidón
que lo hacía más fuerte y reducía la absorción de tinta.
El nuevo material, más económico que el pergamino, recibió di-
versos nombres, unos ya conocidos:
charta
o
papyrus
(el primero se
mantiene en el italiano
carta
, el segundo ha prevalecido en otras len-
guas modernas:
papel, paper, papier
, etc.), y otros nuevos:
bombycina,
cuttunea, pannicea
(
sc. charta
), que recuerdan que el principal ingre-
diente en el proceso de elaboración de este primitivo papel eran los
trapos; sólo en el siglo XIX el aumento de la demanda de libros haría
que la madera triturada se convirtiese en la materia prima. Para fabri-
car el primitivo papel se ponían en maceración trapos de cáñamo o