Página 63 - Literatura

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A.
2 soportes de la escritura en la antigüedad 49
sobre una superficie lisa, todas en el mismo sentido, formando una
primera capa. A continuación, se superponía otra capa de láminas,
en sentido perpendicular a las anteriores. Se ponían en remojo, se
prensaban y, por último, se dejaban secar al sol. El resultado era un
material (gr.
χαρτή
/ lat.
charta
) apto para la escritura.
Los pliegos de papiro (
paginae, plagulae, schedae
) se encolaban suce-
sivamente por su lado más ancho, de manera que formasen una larga
banda (normalmente de seis metros de largo por veinte centímetros
de alto), que debía enrollarse sobre un cilindro de madera o hueso
llamado ”ombligo” (
umbilicus
): éste se remataba en sus extremos con
unos pomos de madera o marfil, denominados ”cuernos” (
cornua
); al-
gunos rollos tenían un
umbilicus
en cada extremo. El rollo así formado
era llamado
rotulus
o, más comúnmente,
volumen
o, incluso,
liber
, y
se empleaba principalmente para la copia de obras literarias, ya que
para los menesteres de la vida cotidiana, la escuela, o las cartas se
empleaban las tablillas enceradas, más baratas, pero demasiado volu-
minosas y frágiles. Sobre la banda de papiro se escribía en columnas.
Los márgenes superior e inferior de la banda de papiro enrollado se
llamaban ”frentes” (
frontes
) y se alisaban para eliminar las irregulari-
dades y el deshilachado de las fibras; para ello se empleaba la piedra
pómez (
pumex
).
Al rollo se le ataba un trozo de pergamino en el que figuraba escrito
el título o el contenido (
titulus, index
). Para preservarlo de la humedad
y de los parásitos se untaba con aceite de cedro y se introducía en un
estuche, también de pergamino, coloreado de púrpura o amarillo.
El rollo de pergamino
E
l
rollo o volumen de papiro entraría en competencia con el de
otro material: el pergamino. El autor romano Plinio el Viejo (si-
glo I d.C.) documenta en su
Historia Natural
que, por una rivalidad
acerca de sus bibliotecas entre los reyes Tolomeo de Egipto y Eumenes
de Pérgamo (en la región de Misia, en el Asia Menor, actual Turquía),
el primero suprimió la exportación de papiro, y la escasez inmediata
de este material hizo que en Pérgamo se buscase otro que lo sustitu-
yese; ello dio lugar a que se perfeccionase la técnica de fabricación de
membrana
(”pieles”, ”pergaminos”), que ya se conocía de antiguo. El
nuevo material destinado a la escritura, la
charta pergamena
, proceden-
te de Pérgamo se adaptó al modelo del volumen o rollo. El pergamino
era un material más resistente que el papiro, algo que se convertiría
en un factor vital en la supervivencia de la literatura clásica.
Las tablillas enceradas
O
tro
de los soportes utilizados para la escritura fueron las tabli-
llas, hechas de madera o marfil, que podían ser ”blanqueadas”