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la romanización de la actual andalucía 43
fue Carteia (Carteya, cerca de San Roque, en la provincia de Cádiz),
en el
171
a.C.; pues, aunque Estrabón afirma que fue Corduba, se sa-
be que ésta no fue colonia hasta el
45
a.C. Por otro lado, a César se
debe, en gran parte, el avance de la colonización de Hispania. Otorgó
el estatus de colonia a un número considerable de ciudades hispanas,
éste era uno de los puntos esenciales de su programa político. Casi
todas ellas se encuentran en la Bética, lo que podría indicar que las
razones económicas fueron las que fundamentalmente decidieron la
elección de los lugares, aunque la razón pudo ser también defender
esta ubérrima provincia de las incursiones de los habitantes del otro
lado del Estrecho. Hispania, y sobre todo la Bética, fue la tierra de
promisión de la colonización itálica durante el siglo I a.C. Entre las
175
ciudades de la Bética, hay
45
con estatus jurídico romano; las
demás eran estipendiarias, casi todas, o federadas.
Contribuyó a esta fusión, desde el punto de vista jurídico, la conce-
El derecho
sión del derecho de ciudadanía a los indígenas, hecho frecuente desde
el principio de la conquista. El primer testimonio data del año
90
a.C.,
cuando Pompeyo Strabo, padre de Pompeyo Magno, concedió la
civi-
tas
romana a
30
caballeros vascones, ilergetas, edetanos, lacetanos y
ausetanos después de la toma de
Asculum
. También Metelo, Sertorio
y Pompeyo debieron conceder a muchos indígenas la ciudadanía, a
juzgar por el número de inscripciones en las que se leen sus nombres.
De igual modo, el número de ciudadanos romanos en la Bética ya
debía ser elevado desde los años anteriores a Augusto, por obra prin-
cipalmente de César, quien en el año
68
apagó así muchas revueltas
en esta zona. La importancia de las colonias de la Bética y el gran
número de habitantes que gozaba de ese estatus jurídico romano se
deduce de su activísima participación en la guerra civil entre César
y Pompeyo. El número de
cives
que vivía ya entonces en la Bética se
desprende de las tropas formadas por ellos. En la segunda mitad del
siglo I a.C. eran numerosos los caballeros en la Bética, concretamente
en Gades. Los datos que se poseen son de extraordinario valor, pues
explican el hecho de que los habitantes de la Bética quisieran vivir a
la manera romana y bajo la legislación romana.
En cuanto a la organización política y la administración territorial,
Organización
política y
administración
territorial
los romanos no suprimieron, en principio, las viejas instituciones in-
dígenas. En el año
68
a.C. se citan ya los
conventus
de la Bética, que
eran las divisiones en las provincias romanas para la administración
de la justicia. En tiempos de Augusto eran cuatro: el gaditano, el cor-
dubense, el astigitano y el hispalense. Los cometidos principales de
los gobernadores entre las poblaciones indígenas eran administrarlas,
defenderlas de los que las atacaban y resolver asuntos como la distri-
bución de la tierra, las deudas, la administración de la justicia y los
pleitos entre los pueblos.
También hay que tener en cuenta la importancia de los contingentes
El ejército como
factor de
romanización
militares llegados a la Península a lo largo del periodo de conquista.