42 la romanización de la actual andalucía
La única zona no anexionada todavía al Imperio comprende el terri-
torio de Galicia, desde el Duero y los ríos Miño y Sil hasta los astures
y los cántabros y otros pueblos de la franja costera del Cantábrico. La
sumisión de estos pueblos se realizará entre el
29
y el
19
a.C. y será
Augusto quien la finalice. Es también Augusto quien hace una nue-
va división del territorio. La antigua Hispania Ulterior se subdivide
en dos: la provincia Ulterior
Baetica
, con capital en
Corduba
, que fue
considerada senatorial, y la Ulterior
Lusitania
, con capital en
Emerita
Augusta
, considerada imperial. La antigua Citerior dio lugar a la
Ci-
terior Tarraconense
, con capital en
Tarraco
, que también tenía carácter
imperial.
El único cambio importante que se va a producir en Hispania tras
su conquista tiene lugar ya en el siglo IV d.C. Diocleciano llevará a ca-
bo una reforma administrativa y territorial con el fin de aumentar la
eficacia del aparato fiscal. Como resultado, Hispania pasó a denomi-
narse
Diocesis Hispaniarum
y quedó inicialmente dividida en seis pro-
vincias:
Baetica
(
Corduba
),
Lusitania
(
Emerita
),
Gallaecia
(
Braca
),
Tarraco-
nense
(
Tarraco
) y
Carthaginense
(
Carthago Nova
), además de
Mauritania
Tingitana
(
Tingis
, la actual Tánger, en Marruecos). Posteriormente, se
creó una séptima provincia, desgajada de la Cartaginense, que es la
Balearica
(islas Baleares).
La Bética, ya a comienzos de la época de Augusto, había alcanzado
La romanización
en la Bética
un grado de romanización casi total. Así, los turdetanos vivían al mo-
do de los romanos, casi habían olvidado su idioma propio, se habían
hecho latinos y habían tomado colonos romanos. Conviene recordar
que los habitantes de la Bética constituían el pueblo hispano más cul-
to, que tenían escritos, poemas y leyes en verso antiquísimos, eran
los herederos directos de la cultura tartésica, hecho que les capacita-
ba para asimilar mejor la cultura romana.
El proceso de romanización que hizo posible esta respuesta es tri-
Proceso de
romanización
ple: la presencia del elemento romano en el Sur de la Península desde
muy antiguo, la influencia política y económica de Roma y la acción
romanizadora encaminada a la subsiguiente atracción de la clase do-
minante nativa. Desde el primer momento fue sometida Hispania a
una colonización sistemática de gentes suritálicas. Hubo a lo largo de
Las colonias
toda la conquista un continuo gotear de emigrantes. Algunos autores
consideran que éste fue el único medio que resultó eficaz para pacifi-
car y civilizar en gran escala a los pueblos primitivos. Así, a Escipión
el Africano se debe la fundación de Italica en el
206
a.C. para asentar
a los heridos del ejército romano en la batalla de Ilipa, aunque sería
declarada colonia después de Augusto. La primera colonia romana
fundada en Hispania (también la primera fundada fuera de Italia)