44 la romanización de la actual andalucía
Muchos de esos soldados, una vez licenciados, se asentaban en las
zonas ricas agrícolas o mineras, pues sabían perfectamente que en
Hispania vivirían mejor que en la mayoría de las regiones del Norte
de África o de Italia. Por otra parte, estos soldados debieron mezclar-
se con mujeres peninsulares desde comienzos de la conquista. Se sabe
que la colonia de Carteya se fundó con
4000
hijos de soldados roma-
nos y mujeres indígenas. De igual modo, las numerosas tropas indíge-
nas, que sirvieron durante toda la conquista a los ejércitos, aprendie-
ron pronto el latín para utilizarlo en sus relaciones con los romanos.
Ya en el
171
a.C. había hispanos que entendían y hablaban el latín.
Fue pronto de uso corriente en la Bética, como se desprende de los
rasgos arcaicos que denotan antigüedad en las inscripciones. En el
año
74
a.C. poetas cordobeses, aunque en un latín de ”
acento extraño
”,
celebraron las hazañas de Metelo. La política de Roma de implanta-
ción del latín como lengua oficial queda reflejada en el hecho de que
a partir del
45
a.C. desaparece el bilingüismo en las monedas.
Las vías se convirtieron en auténticas arterias de romanización en
Las vías romanas
seguida. La famosa Vía Hercúlea, desde las Columnas de Hércules
hasta el Ródano, ya consta en el
124
a.C. Estaba en función del co-
mercio y de la explotación de las minas de Cartago Nova y de las
turdetanas. Esto favoreció mucho los desplazamientos de mercancías
y el comercio. Igual ocurre con la navegabilidad de algunos ríos como
el Betis y el Guadiana.
En cuanto a las construcciones, las principales ciudades béticas con-
La arquitectura
taban ya antes de la guerra civil entre César y Pompeyo con buenas
construcciones civiles y militares. En la época augústea, la Bética tenía
excelentes edificios públicos (Hispalis tenía foro y pórtico; Corduba
tenía una basílica, termas, murallas y puente romano; Gades y Mala-
ca, teatro). El lujo de las casas y de la vida era grande. Se alcanzó un
esplendor artístico destacado, como muestra el hecho que Mummio,
pretor en Hispania, en el año
153
a.C. hiciera una donación a Itálica
de objetos procedentes del saqueo de las ciudades griegas.
La gran expansión que llegó a alcanzar la religión romana es otra
La religión romana
buena prueba de la intensa influencia que Roma ejerció sobre los in-
dígenas. Todos los dioses romanos del panteón recibieron culto en
Hispania. Júpiter fue la deidad romana más adorada y, además, en-
tre varios de estos dioses y los de los hispanos hubo un continuo
sincretismo.