milia cum interea quingenta Hortensius uno
(.....................................)
Zmyrna cauas Satrachi penitus mittetur ad undas, 5
Zmyrnam cana diu saecula peruoluent.
at Volusi annales Paduam morientur ad ipsam
et laxas scombris saepe dabunt tunicas.
parua mei mihi sint cordi monumenta sodalis:
at populus tumido gaudeat Antimacho. 10
XCVI
Si quicquam mutis gratum acceptumue sepulcris
accidere a nostro, Calue, dolore potest,
quo desiderio ueteres renouamus amores
atque olim missas flemus amicitias:
certe non tanto mors immatura dolori est 15
Quintiliae, quantum gaudet amore tuo.
XCVII
Non -ita me di ament- quicquam referre putaui,
utrum os an culum olfacerem Aemilio.
nilo mundius hoc, nihiloque immundius illud,
uerum etiam culus mundior et melior:
nam sine dentibus est, hoc dentis sesquipedalis, 5
gingiuas uero ploxeni habet ueteris,
praeterea rictum, qualem diffisus in aestu
meientis mulae cunnus habere solet.
hic futuit multas et se facit esse uenustum,
et non pistrino traditur atque asino? 10
quem si qua attingit, non illam posse putemus
aegroti culum lingere carnificis?
XCVIII
In te, si in quemquam, dici pote, putide Victi,
id quod uerbosis dicitur et fatuis:
ista cum lingua, si usus ueniat tibi, possis
culos et crepidas lingere carpatinas.
si nos omnino uis omnes perdere, Victi, 5
hiscas: omnino quod cupis efficies.
XCIX
Surripui tibi, dum ludis, mellite Iuuenti,
suauiolum dulci dulcius ambrosia.
uerum id non impune tuli: namque amplius horam
suffixum in summa me memini esse cruce,
dum tibi me purgo nec possum fletibus ullis 5
tantillum uestrae demere saeuitiae.
nam simul id factum est, multis diluta labella
guttis abstersti omnibus articulis,
ne quicquam nostro contractum ex ore maneret,
tamquam commictae spurca saliua lupae. 10
praeterea infesto miserum me tradere Amori
non cessasti omnique excruciare modo,
ut mi ex ambrosia mutatum iam foret illud
suauiolum tristi tristius elleboro.
nueve inviernos, se ha publicado, mientras
Hortensio(343) entretanto ha compuesto quinientos
mil versos en uno solo.
La
Esmirna
llegará hasta lo más profundo de la honda
corriente del Sátraco(344); por mucho tiempo los
encanecidos siglos leerán la
Esmirna
. Pero los
Anales
de Volusio morirán a las puertas mismas de
Padua(345) y con frecuencia servirán de flojas
envolturas a las caballas.
Que me queden en mi corazón los pequeños
monumentos de mi amigo y que la gente disfrute del
hinchado Antímaco(346).
XCVI
Si a los mudos sepulcros puede llegar, Calvo,
de nuestro dolor algo grato o bienvenido, con qué
añoranza recordamos los antiguos amores y lloramos
las amistades perdidas de antaño, con toda seguridad
Quintilia no siente tanto dolor por su muerte
prematura como gozo por el amor que le
muestras(347).
XCVII
¡Que los dioses me asistan! No creí que
tuviese importancia alguna distinguir entre oler la boca
o el culo de Emilio(348). No más limpio éste, no más
sucia aquélla, pero acaso el culo es más limpio y mejor,
pues no tiene dientes; y la boca(348 bis) tiene unos
dientes de pie y medio, unas encías de carro viejo y
además una abertura tan ancha como suele tener el
coño una mula cuando mea en la calorina. ¿Y éste se
folla a muchas y se hace el guapo, y no se le manda al
molino ni de asno(349)? Y la mujer que lo atienta, ¿no
vamos a creer que ésa es capaz de lamer el culo de un
verdugo enfermo?
XCVIII
Contra ti, si contra alguien, podrido
Victio(350), puede decirse eso que se dice a los
charlatanes y a los fatuos: que con esa lengua, si se te
llegara el caso, podrías lamer culos y sandalias de
cuero basto. Si quieres perdernos totalmente a todos
nosotros, Victio, abre la boca: lograrás completamente
lo que deseas.
XCIX
Te robé, mientras jugabas, Juvencio(351) de
miel, un besito más dulce que la dulce ambrosía(352).
Pero no me lo llevé impunemente, pues, más de una
hora, recuerdo haber estado clavado en lo alto de una
cruz mientras me justifico ante ti sin poder, con mis
lágrimas, amenguar un poquito tu crueldad. Pues, en
cuanto te besé, te enjugaste con todos los dedos los
labios anegados de gotas, para que no quedara rastro
alguno de mi boca, como si fuera la sucia saliva de una
sucia puta.
Además, no tardaste en entregarme, pobre de mí, a las
torturas de Amor y de atormentarme por todos los
medios, para que, de ambrosía, se me transformara