LXXI
Si cui iure bono sacer alarum obstitit hircus,
aut si quem merito tarda podagra secat,
aemulus iste tuus, qui uostrum exercet amorem,
mirifice est +a te+ nactus utrumque malum.
nam quotiens futuit, totiens ulciscitur ambos: 5
illam affligit odore, ipse perit podagra.
LXXII
Dicebas quondam solum te nosse Catullum,
Lesbia, nec prae me uelle tenere Iouem.
dilexi tum te non tantum, ut uulgus amicam,
sed pater ut gnatos diligit et generos.
nunc te cognoui: quare etsi impensius uror, 5
multo mi tamen es uilior et leuior.
'qui potis est?' inquis. quod amantem iniuria talis
cogit amare magis, sed bene uelle minus.
LXXIII
Desine de quoquam quicquam bene uelle mereri
aut aliquem fieri posse putare pium.
omnia sunt ingrata, nihil fecisse benigne
prodest, immo etiam taedet obestque magis:
ut mihi, quem nemo grauius nec acerbius urget, 5
quam modo qui me unum atque unicum amicum habuit.
LXXIV
Gelius audierat patruum obiurgare solere,
si quis delicias diceret aut faceret.
hoc ne ipsi accideret, patrui perdepsuit ipsam
uxorem et patruum reddidit Harpocratem.
quod uoluit fecit: nam, quamuis irrumet ipsum 5
nunc patruum, uerbum non faciet patruus.
LXXV
Huc est mens deducta tua, mea Lesbia, culpa
atque ita se officio perdidit ipsa suo,
ut iam nec bene uelle queat tibi, si optima fias,
nec desistere amare, omnia si facias.
LXXVI
Si qua recordanti benefacta priora uoluptas
est homini, cum se cogitat esse pium
nec sanctam uiolasse fidem, nec foedere nullo
diuum ad fallendos numine abusum homines:
multa parata manent tum in longa aetate, Catulle, 5
ex hoc ingrato gaudia amore tibi.
nam quaecumque homines bene cuiquam aut dicere
possunt
aut facere, haec a te dictaque factaque sunt:
omnia quae ingratae perierunt credita menti.
quare cur te iam amplius excrucies? 10
quin tu animo offirmas atque istinc teque reducis
et dis inuitis desinis esse miser?
difficile est longum subito deponere amorem;
difficile est, uerum hoc, qua lubet, efficias:
LXXI
Si a alguien, con razón, le ha sido una molestia
el maldito macho cabrío de los sobacos, o si a uno,
merecidamente, un tardío mal de gota lo desgarra, ese
rival tuyo, que se trabaja sin descanso a tu amor,
milagrosamente ha obtenido de ti uno y otro mal.
Pues, cuantas veces jode, tantas castiga a ambos: a ella
la agobia con su olor y él muere de ataque de
gota(313).
LXXII
Decías tiempo atrás que tú conocías sólo a
Catulo, Lesbia, y que no querías, cambiándolo por mí,
ser dueña de Júpiter. Te amé tanto entonces, no como
uno a su amiga, sino como ama un padre a sus hijos y
yernos. Ahora te conozco: por eso, aunque me quemo
con más vehemencia, sin embargo me resultas mucho
más despreciable y frívola. "¿Cómo puede ser?", dices.
Porque un engaño de esa clase obliga al amante a estar
más enamorado pero a bienquerer menos.
LXXIII
Deja de querer merecer nada de nadie o de
creer que alguien puede resultar leal.
Todo es ingratitud, nada aprovecha haber obrado
buenamente; es más: incluso hastía y perjudica más.
Así me pasa a mí, a quien nadie atormenta más dura y
amargamente que el que hasta hace poco me tuvo
como solo y único amigo(314).
LXXIV
Gelio(315) había oído que su tío solía
censurar a todo el que hablara de sus goces o se
dedicara a ellos.
Para que eso no le pasara a él mismo, se dedicó a
sobetear a la propia esposa de su tío y lo convirtió en
un Harpócrates(316).
Consiguió lo que quería: pues, aunque ahora se la dé a
chupar a su propio tío, éste no dirá una palabra.
LXXV
A tal situación ha llegado mi alma por tu
culpa, Lesbia mía, y de tal modo ella misma se ha
perdido por su fidelidad, que ya no es capaz de
bienquererte, aunque te vuelvas la mejor, ni de dejar
de desearte, hagas lo que hagas.
LXXVI
Si algún placer tiene el hombre al recordar
sus buenas acciones del pasado, cuando piensa que él
es íntegro, que no ha violado la sagrada lealtad, ni en
ningún pacto ha hecho mal uso de la divinidad de los
dioses para engañar a los hombres, muchas alegrías
permanecen preparadas para ti a lo largo de tu vida,
Catulo, por este amor desagradecido.
Pues todo lo que los hombres pueden decir o hacer en
favor de alguien, eso tú lo has dicho y lo has hecho.
Todo ello pereció, confiado a un corazón
desagradecido.
Por eso, ¿por qué vas a crucificarte ya más? ¿Por qué
no te consolidas en tu espíritu y te alejas de una vez de
ahí y, ya que tienes a los dioses contra ti, dejas de ser