Página 42 - catulo

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Pélope(248). ¡Corred llevando la trama, corred, husos!
"De él eximias cualidades y famosas hazañas muchas
veces proclamarán las madres en el entierro de sus
hijos cuando suelten de su cana cabeza su desaliñada
cabellera y manchen de ceniza con sus débiles manos
sus pecho marchito. ¡Corred llevando la trama, corred,
husos! "Pues igual que el segador, cortando apretadas
espigas, siega los campos que amarillean bajo un sol
ardiente, él derribará con su hierro hostil los cuerpos
de los nacidos en Troya. ¡Corred llevando la trama,
corred, husos! "Serán testigos de sus grandes
cualidades las aguas del Escamandro, que en desorden
van a desembocar en el rápido Helesponto(249), cuyo
curso, estrechado por montones de cadáveres,
entibiará las profundas corrientes con sangre
mezclada.
¡Corred llevando la trama, corred, husos! "Finalmente
será también testigo el botín otorgado a su muerte
cuando su cónica pira, amontonada en un elevado
túmulo, reciba los blancos miembros de una doncella
inmolada. ¡Corred llevando la trama, corred, husos!
"Pues, tan pronto como la Suerte(250) haya concedido
a los agotados aqueos desatar las cadenas de Neptuno
de la ciudad dardania(251), su elevado sepulcro
quedará rociado con la sangre de Políxena(252), quien,
cual víctima que se desploma por el hierro de doble
hoja, dejará caer su cuerpo roto doblando las rodillas.
¡Corred llevando la trama, corred, husos! "Por eso,
¡ea!, juntad los deseados amores de vuestra alma. Que
el esposo reciba a la diosa con alianza dichosa, que se
le entregue al marido, que la desea desde hace tanto, la
novia. ¡Corred llevando la trama, corred, husos! "La
nodriza, al volverla a ver cuando despunte el día, no
habrá podido rodear su cuello con el hilo de la
víspera(253). ¡Corred llevando la trama, corred, husos!
"Ni la desasosegada madre, entristecida porque su
disconforme hija ha estado apartada del lecho,
abandonará la esperanza de tener queridos nietos.
¡Corred llevando la trama, corred, husos!"
Profetizando antaño tales felices presagios de Peleo,
los cantaron las Parcas de pecho profético. Pues los
habitantes del cielo solían visitar antes en persona las
castas moradas de los héroes y mostrarse en las
reuniones de los hombres, cuando el amor a los dioses
aún no había sido despreciado. A menudo el padre de
los dioses, cuando volvía de nuevo a su brillante
templo, al haber llegado los sagrados ritos anuales de
los días de fiesta, contempló cómo caían en tierra cien
toros. A menudo Líber, vagando por lo más alto del
Parnaso, condujo a las Tíades, que gritaban ¡evohé!,
con los cabellos sueltos, cuando en Delfos, saliendo a
porfía en carrera de toda la ciudad, recibían alegres al
dios con sus altares humeantes(254). A menudo
Mavorte(255), en la mortífera disputa de la guerra, o la
señora del rápido Tritón(256) o la doncella
Ramnusia(257) en persona han arengado a grupos de
hombres armados.