Hespere, quis caelo lucet iocundior ignis?
qui desponsa tua firmes conubia flamma,
quae pepigere uiri, pepigerunt ante parentes
nec iunxere prius, quam se tuus extulit ardor.
quid datur a diuis felici optatius hora? 30
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee!
Hesperus e nobis, aequales, abstulit unam.
<namque suo aduentu fert omnibus ille pericla;
nocte timent cuncti, nisi quos aliena petentes,
Hespere, tu radiis properas accendere blandis. 35
at libet iniusta pueris te extollere laude.
quid tum, si laudant, sibi mox quem quisque timebunt?
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee!
Hespere, te innuptae nunc falso crimine laedunt:>
namque tuo aduentu uigilat custodia semper. 40
nocte latent fures, quos idem saepe reuertens,
Hespere, mutato comprendis nomine Eous.
at lubet innuptis ficto te carpere questu.
quid tum, si carpunt, tacita quem mente requirunt?
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee! 45
ut flos in saeptis secretus nascitur hortis,
ignotus pecori, nullo conuolsus aratro,
quem mulcent aurae, firmat sol, educat imber;
multi illum pueri, multae optauere puellae;
idem cum tenui carptus defloruit ungui, 50
nulli illum pueri, nullae optauere puellae:
sic uirgo, dum intacta manet, dum cara suis est:
cum castum amisit polluto corpore florem,
nec pueris iocunda manet nec cara puellis.
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee! 55
ut uidua in nudo uitis quae nascitur aruo,
numquam se extollit, numquam mitem educat uuam,
sed tenerum prono deflectens pondere corpus
iam iam contingit summum radice flagellum;
hanc nulli agricolae, nulli coluere iuuenci; 60
at si forte eadem est ulmo coniuncta marito,
multi illam agricolae, multi coluere iuuenci:
sic uirgo, dum intacta manet, dum inculta senescit;
cum par conubium maturo tempore adepta est,
cara uiro magis et minus est inuisa parenti. 65
et tu ne pugna cum tali coniuge, uirgo!
non aequom est pugnare, pater cui tradidit ipse,
pater cum matre, quibus parere necesse est.
uirginitas non tota tua est, ex parte parentum est:
tertia pars patri est, pars est data tertia matri, 70
tertia sola tua est: noli pugnare duobus,
qui genero sua iura simul cum dote dederunt.
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee!
atención: van a empezar a cantar ya, habrá que
responder de inmediato.
Himen oh Himeneo, ven, Himen oh Himeneo.
(Muchachas)
Héspero, ¿qué fuego se mueve en el
cielo más cruel que tú, que serías capaz de arrancar a
una hija del regazo de su madre, arrancar del regazo de
su madre a una hija que a él se aferra y regalarla casta
muchacha a un fogoso joven? ¿Hacen algo más cruel
los enemigos tras tomar una ciudad? Himen oh
Himeneo, ven, Himen oh Himeneo.
(Muchachos)
Héspero, ¿qué fuego luce en el cielo
más portador de dicha que tú, que sellas con tu llama
los esponsorios prometidos que pactaron los
varones(188) y, de antemano, pactaron sus padres,
aunque no los ataron antes de levantarse tu fulgor?
¿Qué cosa más deseable conceden los dioses que esta
hora feliz? Himen oh Himeneo, ven, Himen oh
Himeneo.
(Muchachas)
Héspero, compañeras, se llevó a una de
nosotras. Con su llegada, verdaderamente, nos trae a
todas peligros. De noche todos lo temen excepto los
que persiguen lo ajeno, a quienes tú, Héspero, te
apresuras a aguijonear con tus persuasivos rayos. Pero
les toca a los muchachos ensalzarte con injustos
elogios. ¿Qué, si te elogian a ti, de quien pronto todos
tendrán miedo? Himen oh Himeneo, ven, Himen oh
Himeneo.
(Muchachos)
Héspero, ahora las muchachas te atacan
con falsas imputaciones(189). Pues con tu llegada la
guardia está siempre vigilante. De noche se esconden
los ladrones a los que tú a menudo, en tu retorno,
Héspero, sorprendes cambiando tu nombre en Lucero
matutino(190). Pero ¡cuánto gusta a las muchachas,
con fingidas quejas, zaherirte! Pero, ¿qué importa, si
zahieren al que andan buscando con intenciones no
confesadas? Himen oh Himeneo, ven, Himen oh
Himeneo.
(Muchachas)
Como una flor nace oculta en cercados
jardines, inaccesible para el ganado, por ningún arado
herida, y que acarician las brisas, fortalece el sol, hace
crecer la lluvia; muchos muchachos la desean, y
muchas muchachas. Pero, cuando arrancada con fina
uña se ha marchitado, ningún muchacho la desea ni
muchacha alguna: así, la doncella, mientras permanece
pura, mientras, es grata a los suyos; cuando ha
perdido, tras manchar su cuerpo, su casta flor, ni
resulta encantadora a los muchachos ni grata a las
muchachas.
Himen oh Himeneo, ven, Himen oh Himeneo.
(Muchachos)
Como una viña solitaria que nace en un
campo yermo nunca crece, nunca produce dulce uva,
sino que, doblando su leve cuerpo por el peso que la
empuja hacia el suelo, ya casi toca con su raíz lo más
alto del sarmiento, y ningún campesino, ningún
novillo la cultivan; pero, si por suerte ella misma está
unida en maridaje con un olmo, la cultivan muchos