Página 27 - catulo

Versión de HTML Básico

LVII
Pulcre conuenit improbis cinaedis,
Mamurrae pathicoque Caesarique.
nec mirum: maculae pares utrisque,
urbana altera et illa Formiana,
impressae resident nec eluentur: 5
morbosi pariter, gemelli utrique,
uno in lecticulo erudituli ambo,
non hic quam ille magis uorax adulter,
riuales socii et puellularum.
pulcre conuenit improbis cinaedis. 10
LVIII
Caeli, Lesbia nostra, Lesbia illa,
illa Lesbia, quam Catullus unam
plus quam se atque suos amauit omnes:
nunc in quadriuiis et angiportis
glubit magnanimi Remi nepotes. 5
LVIIIa
Non custos si fingar ille Cretum,
non si Pegaseo ferar uolatu,
non Ladas ego pinnipesue Perseus,
non Rhesi niueae citaeque bigae;
adde huc plumipedas uolatilesque, 5
uentorumque simul require cursum,
quos iunctos, Cameri, mihi dicares:
defessus tamen omnibus medullis
et multis langoribus peresus
essem te mihi, amice, quaeritando. 10
LIX
Bononiensis Rufa Rufulum fellat
uxor Meneni, saepe quam in sepulcretis
uidistis ipso rapere de rogo cenam,
cum deuolutum ex igne prosequens panem
ab semiraso tunderetur ustore. 5
LX
Num te leaena montibus Libystinis
aut Scylla latrans infima inguinum parte
tam mente dura procreauit ac taetra,
ut supplicis uocem in nouissimo casu
contemptam haberes, a, nimis fero corde? 5
LXI
Collis o Heliconiei
cultor, Vraniae genus,
qui rapis teneram ad uirum
uirginem, o Hymenaee Hymen,
o Hymen Hymenaee, 5
cinge tempora floribus
suaue olentis amaraci,
flammeum cape, laetus huc
huc ueni niueo gerens
luteum pede soccum, 10
excitusque hilari die
nuptialia concinens
uoce carmina tinnula
pelle humum pedibus, manu
LVII
Guapamente les va a esos depravados
bujarrones: al comevergas de Mamurra(155) y a César.
Y no es extraño: iguales manchas para los dos, unas en
Roma, otras en Formias, grabadas se mantienen y no
se borrarán; enfermos por igual, como gemelos los
dos, en un solo lechecito instruiditos ambos, no éste
más voraz adúltero que aquél, socios incluso rivales
por las niñitas.
Guapamente les va a esos depravados bujarrones.
LVIII
Celio(156), nuestra Lesbia, la Lesbia aquella,
aquella Lesbia a la que, a ella sola, Catulo ha querido
más que a sí mismo y a todos los suyos, ahora en las
encrucijadas y en las callejas se la pela a los
descendientes del magnánimo Remo.
LVIII a
(157) Ni aunque me convirtiera en aquel
guardián de los cretenses, ni aunque fuera arrebatado
en el vuelo de Pegaso, ni me volviera Ladas o Perseo,
el de alas en los pies, ni la nívea y rápida biga de
Reso(158); añade a esto los plumípedos y los
voladores, busca además el curso de los vientos que,
atados, podrías consagrarme, Camerio(159): me habría
agotado hasta lo más profundo de mis entrañas y me
habría consumido de tantísima debilidad buscándote
para mí, amigo.
LIX
Rufa, la de Bolonia, esposa de Menenio, se la
mama a su Rufito(160), esa a la que habéis visto a
menudo en los cementerios robar comida del túmulo
mismo, cuando, yendo tras un pan que caía rodando
del fuego, se dejaba golpear por un medio rapado
incinerador(161).
LX
¿Acaso una leona de los montes de Libia, o
Escila(162), que ladra desde la parte más baja de sus
ingles, te parió con tan dura y abominable alma como
para que despreciaras los gritos de un suplicante en
esta recentísima desgracia, ay, tú, de corazón
demasiado cruel?
LXI
(163) Vecino del monte Helicón, raza de Urania,
que arrebatas para el esposo a una tierna doncella. ¡Oh
Himeneo Himen, oh Himen Himeneo(164)! Ciñe tus
sienes con flores de la suavemente olorosa mejorana,
toma el velo.
Alegre aquí, aquí ven, calzando la sandalia color de
azafrán en tu níveo pie.
Y animado en este día jovial, cantando con tu sonora
voz los cantos nupciales(165), golpea el suelo con tus
pies, agita con tu mano la antorcha nupcial de madera
de pino(166).
Pues Vinia viene a Manlio igual que Venus, que habita
Idalio, vino al juez frigio(167). Con favorable presagio
se casa una buena muchacha, resplandeciente como