VI
Flaui, delicias tuas Catullo,
nei sint inlepidae atque inelegantes,
uelles dicere nec tacere posses.
uerum nescioquid febriculosi
scorti diligis: hoc pudet fateri. 5
nam te non uiduas iacere noctes
nequiquam tacitum cubile clamat
sertis ac Syrio fragrans oliuo,
puluinusque peraeque et hic et ille
attritus, tremulique quassa lecti 10
argutatio inambulatioque.
nam nil ista pudet, nihil, tacere.
cur? non tam latera ecfututa pandas,
nec tu quid facias ineptiarum.
quare, quidquid habes boni malique, 15
dic nobis: uolo te ac tuos amores
ad caelum lepido uocare uersu.
VII
Quaeris, quot mihi basiationes
tuae, Lesbia, sint satis superque.
quam magnus numerus Libyssae arenae
lasarpiciferis iacet Cyrenis,
oraclum Iouis inter aestuosi 5
et Batti ueteris sacrum sepulcrum,
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores:
tam te basia multa basiare
uesano satis et super Catullo est, 10
quae nec pernumerare curiosi
possint nec mala fascinare lingua.
VIII
Miser Catulle, desinas ineptire,
et quod uides perisse, perditum ducas.
fulsere quondam candidi tibi soles.
cum uentitabas, quo puella ducebat
amata nobis, quantum amabitur nulla! 5
ibi illa multa tum iocosa fiebant,
quae tu uolebas nec puella nolebat.
fulsere uere candidi tibi soles.
nunc iam illa non uult: tu quoque, inpotens, noli
nec, quae fugit, sectare nec miser uiue, 10
sed obstinata mente perfer, obdura.
uale, puella. iam Catullus obdurat
nec te requiret nec rogabit inuitam.
at tu dolebis, cum rogaberis nulla.
scelesta, uae te! quae tibi manet uita? 15
quis nunc te adibit? cui uideberis bella?
quem nunc amabis? cuius esse diceris?
quem basiabis? cui labella mordebis?
at tu, Catulle, destinatus obdura.
IX
Verani, omnibus e meis amicis
antistans mihi milibus trecentis,
uenistine domum ad tuos penates
fratresque unanimos anumque matrem?
uenisti. o mihi nuntii beati! 5
VI
Flavio(16), a Catulo querrías hablarle de tu
capricho, si no fuera sosa y basta, y no podrías callarte.
Pero no sé qué clase de febril y enfermiza puta te ha
encandilado: eso te avergüenza confesarlo.
Pues, que tú no pasas las noches viudas lo grita tu
estancia, en vano callada, que derrama aroma de
guirnaldas y de aceites sirios(17), y las almohadas, ésta
y aquélla, aplastadas, y el crujido quejumbroso de tu
temblequeante lecho y sus meneos.
De nada sirve callar tus adulterios, de nada(18). ¿Por
qué? No arquees tus costados, tan consumidos, ni
hagas tantas tonterías. Por eso, lo que tengas de bueno
y de malo, dímelo: quiero a ti y a tus amores
pregonaros hasta el cielo con mis graciosos versos.
VII
Me preguntas cuántos besos tuyos, Lesbia, me
son bastante y de sobra. Cuan gran número de arena
libia se extiende por Cirene, rica en laserpicio(19),
entre el oráculo del tempestuoso Júpiter y el sepulcro
del antiguo Bato(20). O cuantas estrellas contemplan,
cuando calla la noche, los furtivos amores de los
hombres. Tantísimos besos le son bastante y de sobra
besarte al loco de Catulo, que ni podrían contar los
curiosos ni embrujar(21) con su mala lengua.
VIII
(22) Desdichado Catulo, ¡que dejes de hacer
tonterías y lo que ves que se ha destruido lo consideres
perdido! Brillaron un día para ti radiantes los soles,
cuando acudías una y otra vez a donde tu niña te
llevaba, querida por mí(23) cuanto no lo será ninguna.
Y allí tenían lugar entonces aquellos múltiples juegos
que tú querías y tu niña no dejaba de querer. Brillaron,
es verdad, para ti radiantes los soles.
Ahora ya ella no quiere: tú, como nada puedes hacer,
tampoco quieras, y a la que huye no la persigas, ni
vivas desdichado, sino resiste con tenaz empeño,
manténte firme. ¡Adiós, niña! Ya Catulo está firme, y
no te buscará ni te hará ruegos en contra de tu
voluntad. Pero tú te lamentarás cuando nadie te haga
ruegos. ¡Criminal, ay de ti! ¿Qué vida te espera?
¿Quién se te acercará ahora? ¿A quién le parecerás
bella? ¿A quién querrás ahora? ¿De quién se dirá que
eres? ¿A quién besarás? ¿A quién morderás los labios?
Pero tú, Catulo, resuelto, manténte firme.
IX
Veranio(24), el preferido para mí entre todos mis
trescientos mil amigos(25), ¿has regresado a casa, a tus
penates y a tus queridísimos hermanos y tu anciana
madre? Has regresado. ¡Noticia dichosa para mí(26)!
Volveré a verte sano y salvo y te oiré hablar de los