Página 16 - catilina

Versión de HTML Básico

IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
CÉSAR: “Coniuratio Catilinae”
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (JD)
dissimulandi causa aut sui expurgandi, sicuti iurgio lacessitus foret, in senatum uenit.
(6)
Tum
M. Tullius consul, siue praesentiam eius timens siue ira commotus, orationem habuit
luculentam atque utilem rei publicae, quam postea scriptam edidit.
(7)
Sed ubi ille adsedit,
Catilina, ut erat paratus ad dissimulanda omnia, demisso uultu, uoce supplici postulare a
patribus coepit ne quid de se temere crederent:
que de un nacimiento y conducta cual había sido
la suya desde su mocedad, debían por el contrario prometerse todo bien; ni pensasen jamás que un
hombre patricio, como él era, cuyos mayores y aun él mismo, tenían hechos tantos servicios a la
plebe de Roma, pudiese interesar en la ruina de la república, especialmente cuando velaba a su
conservación un ciudadano tal como Marco Tulio, que ni aun casa tenía en la ciudad y añadiendo a
ésta otras injurias, levantan todos el grito contra él, llamándole parricida y enemigo público.
Entonces, furioso, prorrumpió diciendo: “Ya que mis enemigos me tienen sitiado y me estrechan a
queme precipite, yo haré que mi incendio se apague con su ruina”.
XXXII
(1)
Deinde se ex curia domum proripuit. Ibi multa ipse secum uoluens, quod neque
insidiae consuli procedebant et ab incendio intellegebat urbem uigiliis munitam, optimum
factu credens exercitum augere ac priusquam legiones scriberentur multa antecapere quae
bello usui forent, nocte intempesta cum paucis in Manliana castra profectus est.
(2)
Sed Cethego
atque Lentulo ceterisque, quorum cognouerat promptam audaciam, mandat, quibus rebus possent,
opes factionis confirment, insidias consuli maturent, caedem, incendia aliaque belli facinora parent:
sese propediem cum magno exercitu ad urbem accessurum.
(3) Dum haec Romae geruntur, C.
Manlius ex suo numero legatos ad Marcium Regem mittit cum mandatis huiuscemodi :
XXXIII
(1)
"Deos hominesque testamur, imperator, nos arma neque contra patriam cepisse neque quo
periculum ullis faceremus, sed uti corpora nostra ab iniuria tuta forent
, viéndonos, por la tiranía de
los usureros, reducidos a la mayor pobreza y miseria, los más fuera de nuestras patrias, todos sin
crédito ni hacienda, sin poder usar, como usaron nuestros mayores, del remedio de la ley, ni aun
siquiera vivir libres, después de habernos despojado de nuestros patrimonios; tanta ha sido su
crueldad y la del pretor. En muchas ocasiones vuestros mayores, compadecidos de la plebe romana,
aliviaron su necesidad con sus decretos: y últimamente en nuestros días, por lo excesivo de las
deudas, se redujo a la cuarta parte el pago de ellas, a solicitud de todos los bien intencionados. Otras
veces la misma plebe, o deseosa del mando o irritada por la insolencia de los magistrados, tomó las
armas y se separó del Senado. Nosotros no pedimos mando ni riquezas, que son el fomento de todas
las guerras y contiendas: pedimos sólo la libertad, que ningún hombre honrado pierde sino con la
vida. Por esto, a ti y al Senado os conjuramos que os apiadéis de unos conciudadanos infelices: que
nos restituyáis el recurso de la ley, que nos quitó la iniquidad del pretor, sin dar lugar a que obligados
de la necesidad, busquemos como perdernos, después de haber vendido bien caras nuestras vidas".
XXXIV
(1)
Ad haec Q. Marcius respondit, si quid ab senatu petere uellent, ab armis discedant,
Romam supplices proficiscantur: ea mansuetudine atque misericordia senatum populi Romani
semper fuisse, ut nemo umquam ab eo frustra auxilium petiuerit.
(2) Catilina entretanto desde el
camino escribió a los más de los consulares y a las personas de mayor autoridad de Roma,
diciéndoles «que el verse calumniosamente acusado por sus contrarios, a cuyo partido no podía
resistir, le obligaba a ceder a la fortuna y retirarse desterrado a Marsella; no porque se sintiese
culpado en lo que se le imputaba, sino por la quietud de la república y porque de su resistencia no se