IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
CÉSAR: “Coniuratio Catilinae”
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (JD)
pobreza y los ricos despojos de la guerra más eficaces que mis palabras para persuadiros. Vuestro
general seré, o soldado raso, según quisiereis. Ni en obra, ni en consejo faltaré un punto de vuestro
lado: antes bien, esto mismo que ahora, espero tratarlo otro día con vosotros siendo cónsul; si ya no
es que la voluntad me engaña y que queráis más ser esclavos que mandar.
XXI
(1)
Postquam accepere ea homines, quibus mala abunde omnia erant sed neque res neque
spes bona ulla, tametsi illis quieta mouere magna merces uidebatur, tamen postulauere
plerique, ut proponeret, quae condicio belli foret, quae praemia armis peterent, quid ubique
opis aut spei haberent.
(2)
Tum Catilina polliceri tabulas nouas, proscriptionem locupletium,
magistratus, sacerdotia, rapinas, alia omnia, quae bellum atque lubido uictorum fert
. (3)
Praeterea esse in Hispania citeriore Pisonem, in Mauretania cum exercitu P. Sittium Nucerinum,
consili sui participes: petere consulatum C. Antonium, quem sibi collegam fore speraret, hominem et
familiarem et omnibus necessitudinibus circumuentum; cum eo se consulem initium agundi facturum.
(4) Al mismo tiempo acriminaba atrozmente a todos los buenos y ensalzaba a los suyos, nombrando
a cada uno por su nombre. A éste ponía delante su pobreza, a aquél lo que sabía que deseaba, a otros
su afrenta o su peligro, y a muchos la victoria de Sila, que tan rica presa les había puesto en las
manos. Ya que vio estar prontos los ánimos de todos, deshizo la junta, exhortándoles a que tuviesen
gran cuenta con su pretensión del consulado.
XXII
(1) Hubo en aquel tiempo quien dijo que Catilina, concluida su arenga, al tiempo de estrechar
a los cómplices de su maldad para que jurasen, les presentó en tazas vino mezclado con sangre
humana, y que habiéndolo probado todos después del juramento, según se practica en los solemnes
sacrificios, les descubrió de lleno su intención: y añadía que habla hecho aquello para que de esa
suerte fuesen entre sí más fieles, sabiendo unos de otros un crimen tan horrendo. Algunos juzgan que
éstas y otras cosas se fingieron con estudio por los que creían que el aborrecimiento, que se excitó
después contra Cicerón, se iría templando al paso que se exagerase la atrocidad del delito de los que
habían sido castigados. Yo esto, con ser cosa tan grande, jamás he llegado a averiguarlo.
XXIII
(1) Sed in ea coniuratione fuit Q. Curius, natus haud obscuro loco, flagitiis atque facinoribus
coopertus, quem censores senatu probri gratia mouerant. (2) Huic homini non minor uanitas inerat
quam audacia: no sabía callar lo que oía de otros, ni ocultar él mismo sus delitos; en suma, hombre
sin miramiento alguno en el decir y hacer. Tenía muy de antiguo correspondencia torpe con una
mujer noble llamada Fulvia; la cual, no gustando ya de él, porque su pobreza no le permitía ser
liberal, comenzó de repente a jactarse y prometerle mares y montes y alguna vez a amenazarla con el
puñal si no se rendía a su voluntad; últimamente, a tratarla con un modo imperioso y muy diverso del
que había usado hasta entonces. (4)
At Fuluia, insolentiae Curi causa cognita, tale periculum rei
publicae haud occultum habuit, sed, sublato auctore, de Catilinae coniuratione quae quoque modo
audierat compluribus narrauit.
(5) Esto fue lo que más dispuso los ánimos para dar el consulado a
Marco Tulio Cicerón: porque hasta entonces lo más de la nobleza no le podía oír nombrar, y juzgaba
que sería como degradar al consulado si un hombre de su esfera, aunque tan insigne, llegase a
conseguirle; pero toda esta altanería y odio cesaron a vista del peligro.
XXIV