IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
CÉSAR: “Coniuratio Catilinae”
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (JD)
hubiera dado antes de tiempo la señal a los compañeros a las puertas de la corte, ese día se hubiera
ejecutado en Roma la más execrable maldad que jamás se vio después de su fundación. No había aún
llegado bastante gente armada, y esto desconcertó el designio.
XIX
(1) Pisón después fue enviado a la España citerior por tesorero, con facultades de pretor, a
instancia de Craso, porque sabía que era mortal enemigo de Cneo Pompeyo. Ni el Senado se hizo
muy de rogar en ello, porque deseaba alejar de la república a este hombre turbulento, y también
porque muchos de los bien intencionados tenían puesta en él su esperanza contra el poder de
Pompeyo, que ya entonces daba que temer; pero sucedió que a este Pisón mataron en su viaje al
gobierno los caballeros españoles que llevaba en su ejército. Dicen unos que aquella gente fiera no
pudo aguantar su imperio injusto, su soberbia y sus crueldades; otros, que los agresores, que eran
fieles y antiguos ahijados de Pompeyo, le habían muerto a su persuasión; y que nunca hasta entonces
habían los españoles ejecutado tal maldad, con haber padecido otras veces muchos y muy malos
tratamientos. Yo dejo esto en su duda y basta de la primera conjuración.
XX
(1)
Catilina ubi eos, quos paulo ante memoraui, conuenisse uidet, tametsi cum singulis
multa saepe egerat, tamen in rem fore credens uniuersos appellare et cohortari, in abditam
partem aedium secedit atque ibi, omnibus arbitris procul amotis, orationem huiuscemodi
habuit
: (2)
"Ni uirtus fidesque uestra spectata mihi forent, nequiquam opportuna res
cecidisset; spes magna, dominatio in manibus frustra fuissent, neque ego per ignauiam aut
uana ingenia incerta pro certis captarem.
(3)
Sed quia multis et magnis tempestatibus uos
cognoui fortes fidosque mihi eo animus ausus est maximum atque pulcherrimum facinus
incipere, simul quia uobis eadem quae mihi bona malaque esse intellexi:
(4)
nam idem uelle
atque idem nolle, ea demum firma amicitia est.
(5)
Sed ego, quae mente agitaui, omnes iam
antea diuersi audistis.
(6)
Ceterum mihi in dies magis animus accenditur, cum considero, quae
condicio uitae futura sit, nisi nosmet ipsi uindicamus in libertatem
. (7)
Nam postquam res
publica in paucorum potentium ius atque dicionem concessit semper illis reges, tetrarchae
uectigales esse, populi, nationes stipendia pendere;
ceteri omnes, strenui, boni, nobiles atque
ignobiles, uulgus fuimus sine gratia, sine auctoritate, eis obnoxii, quibus, si res publica ualeret,
formidini essemus.
(8)
Itaque omnis gratia, potentia, honos, diuitiae apud illos sunt aut ubi illi
uolunt; nobis reliquere pericula, repulsas, iudicia, egestatem.
(9)
Quae, quousque tandem
patiemini, o fortissimi uiri? Nonne emori per uirtutem praestat quam uitam miseram atque
inhonestam, ubi alienae superbiae ludibrio fueris, per dedecus amittere?
(10)
Verum enimuero,
pro deum atque hominum fidem, uictoria in manu nobis est, uiget aetas, animus ualet; contra,
illis annis atque diuitiis omnia consenuerunt. Tantummodo incepto opus est, cetera res
expediet.
(11) Porque, ¿quién que piense como hombre tendrá valor para sufrir que a ellos les sobren
riquezas para derramarlas allanando montes y edificando hasta en los mares, y que a nosotros nos
falte hacienda aun para el preciso vivir?; ¿que ellos junten en una, para mayor anchura, dos o más
casas, y nosotros ni un pequeño hogar tengamos donde recogernos con nuestras familias?; ¿que
compren pinturas, estatuas, vasos torneados; que derriben para mudar por su antojo lo que acabaron
de edificar; finalmente, que arrastrando y atormentando sus riquezas de mil modos, no puedan con
sus enormes profusiones agotarlas, y que nosotros no tengamos sino pobreza en nuestras casas, fuera
deudas, males de presente y mucho peores esperanzas? Y, en fin, ¿qué otra cosa nos queda ya, sino la
triste vida? Siendo, pues, esto así, ¿por qué no acabáis de despertar y resolveros? A la vista, a la vista
tenéis aquella libertad que tanto deseasteis: a la vista el honor, la gloria y las riquezas. Todo esto
propone la fortuna por premio a los vencedores. Sean la cosa misma, el tiempo, los peligros, vuestra