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Lesbiana
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¿SABÍAS QUE... la palabra "lesbiana"
procede del apelativo con que se conoce a
Safo, una poetisa griega (¡La primera
mujer escritora de la Hª de la literatura europea!) que
vivió en Lesbos hacia el s. VII
a.C.?
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Lesbos, habitada por inmigrantes
griegos, era la mayor de las islas griegas de la costa
de Asia Menor (frente a lo que hoy es
Turquía).
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Safo, de origen aristocrático,
tuvo el raro privilegio para las mujeres de su época
de poseer una exquisita formación intelectual y
literaria.
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Tal como hacían los poetas,
políticos y filósofos de entonces, que se reunían
frecuentemente para disfrutar de la mutua compañía con
charlas, banquetes, espectáculos o fiestas, Safo creó
su propio círculo de reuniones, pero con una
peculiaridad muy llamativa para su época: sólo acudían
mujeres.
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Allí Safo, en un ambiente refinado
de perfumes, vestidos y dulces palabras, compartía con
sus compañeras lecturas, distracciones y sentimientos:
poesía extremadamente delicada y femenina, de sutiles
matices, de colores brillantes, de mil flores, de
quejas nostálgicas, de fiestas lunares y cantos al
amor, a la belleza, lamentos por la distancia... 
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Los enemigos de Safo, en
particular, y los hombres en general (sobre todo los
del pueblo llano), que no aprobaban que las mujeres
tuvieran una formación intelectual como la de los
varones, empezaron a referirse maliciosamente a Safo y
a la isla como una persona y un lugar famoso por
"prácticas homosexuales". Pese a grandes intentos
posteriores de filósofos y poetas de toda las épocas,
que reconocieron su valía (Platón...), por
reivindicar su figura humana y su altura literaria, el
nombre de la isla donde nació la primera mujer
escritora de Europa ha pasado a la posteridad asociado
a una práctica sexual.
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En
homenaje a esta ilustre mujer que se atrevió a romper
"el silencio que adorna por naturaleza a la mujer",
como dicen aún muchos, saliendo de ese papel que se le
asignaba a su sexo, reproducimos uno de sus
poemas más famosos: Una declaración de amor a
una muchacha de quien la mera visión conmueve a Safo
intensamente, mientras un joven sentado a su lado le
parece semejante a un dios en su
indiferencia:
Me
parece que es igual a los dioses el hombre que
frente a ti se sienta, y a tu lado absorto
escucha mientras dulcemente hablas y
encantadora sonríes. Lo que a mí el corazón en
el pecho me arrebata; apenas te miro y entonces
no puedo decir ya palabra. Al
punto se me espesa la lengua y de pronto un
sutil fuego me corre bajo la piel, por mis ojos
nada veo, los oídos me zumban, me
invade un frío sudor y toda entera me
estremezco, más que la hierba pálida estoy, y
apenas distante de la muerte me siento,
infeliz.
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Carlos
García Gual. Antología de la poesía lírica
griega. |
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