Página 36 - senectute

Versión de HTML Básico

Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
35
tamen aut satietatem aut modum. Non lubet
enim mihi deplorare vitam, quod multi, et ei
docti, saepe fecerunt, neque me vixisse paenitet,
quoniam ita vixi, ut non frustra me natum
existimem, ut ex vita ita discedo tamquam ex
hospitio, non tamquam e domo. Commorandi
enim natura devorsorium nobis, non habitandi
dedit. O praeclarum diem, cum in illud divinum
animorum concilium coetumque proficiscar
cumque ex hac turba et conluvione discedam!
Proficiscar enim non ad eos solum viros, de
quibus ante dixi, verum etiam ad Catonem
meum, quo nemo vir melior natus est, nemo
pietate praestantior; cuius a me corpus est
crematum, quod contra decuit ab illo meum,
animus vero, non me deserens sed respectans, in
ea profecto loca discessit, quo mihi ipsi cernebat
esse veniendum. Quem ego meum casum fortiter
ferre visus sum, non quo aequo animo ferrem,
sed me ipse consolabar existimans non
longinquum inter nos digressum et discessum
fore.
quejarme de mi vida, como hicieron con
frecuencia muchos y algunos de ellos eruditos. No
me arrepiento de haber vivido, pues he vivido de
tal manera que no considero que mi nacimiento ha
ya sido en vano. Me aparto de la vida como de
una hospedería, y no como de mi propia casa. Sin
embargo supongamos que la vida produzca
seguridad, o satisfacción o bien límite natural, la
naturaleza nos dio una posada para detenernos
pero no para habitada.; ¡O día memorable, cuando
yo llegue a aquella reunión de los espíritus,
cuando me aleje de esta revuelta y confusión! Me
uniré, en efecto, con estos hombres ilustres, de los
que ya he hablado, y también me uniré con Catón,
el hombre más honorable que ha existido nunca,
cuyo cuerpo fue incinerado por mí, en lugar de ser
yo incinerado por él, como hubiera sido lo
adecuado. Pero su espíritu no sólo no me
abandonó, sino que, mirando hacia atrás, se
dirigió hacia aquellos lugares a donde yo llegaré
también algún día. He considerado que mi espíritu
va a soportar con toda fortaleza mi caída, no
porque lo sobrelleve con ánimo equilibrado, sino
porque yo mismo me consuelo considerando que,
entre nosotros la separación y alejamiento, no
serán duraderos.
85. His mihi rebus, Scipio (id enim te cum
Laelio admirari solere dixisti), levis est senectus,
nec solum non molesta sed etiam iucunda. Quod
si in hoc erro, qui animos hominum inmortalis
esse credam, libenter erro; nec mihi hunc
errorem, quo delector, dum vivo, extorqueri
volo; sin mortuus, ut quidam minuti philosophi
censent, nihil sentiam, non vereor, ne hunc
errorem meum philosophi mortui irrideant.
Quod si non sumus inmortales futuri, tamen
exstingui homini suo tempore optabile est. Nam
habet natura, ut aliarum omnium rerum, sic
vivendi modum. Senectus autem aetatis est
peractio tamquam fabulae, cuius defatigationem
fugere debemus, praesertim adiuncta satietate.
Haec habui, de senectute quae dicerem, ad quam
utinam perveniatis, ut ea, quae ex me audistis, re
experti probare possitis.
Para mí, Escipión, tú y Lelio, que según me
dijiste, solíais hablar sobre de estos asuntos,
pienso que la vejez es breve, y no sólo no es
molesta, sino que es agradable. Pues si me
equivoco en esto, es decir que yo creo que el
espíritu del hombre es inmortal, yerro
conscientemente, y no quiero arrancar de mí este
error en el que me deleito mientras vivo. En todo
caso, como piensan algunos filósofos epicúreos,
una vez muerto, no he de sentir, no he de temer
que los filósofos se rían de mi error. Si realmente
no vamos a ser inmortales, es deseable que todo
hombre muera en su momento oportuno. La
naturaleza tiene, como todas las cosas, un límite
de existencia. La vejez es el final de una
representación teatral de cuya fatiga debemos
huir, sobre todo y especialmente una vez asumido
el cansancio. Estos son los comentarios que os
tenía que exponer sobre la vejez: Quieran los
dioses que lleguéis a ella, y que la podáis
experimentar y comprobar por vosotros mismos,
teniendo en cuenta lo que os he comentado.