Página 27 - senectute

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Marco Tulio Cicerón
D e l a v e j e z
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umbris aquisve refrigerari salubrius?
calentarse al sol, o a la lumbre, o también
refrescarse más saludablemente a la sombra o con
las aguas?
*
58. Sibi habeant igitur arma, sibi equos, sibi
hastas, sibi clavam et pilam, sibi natationes
atque cursus, nobis senibus ex lusionibus multis
talos relinquant et tesseras, id ipsum ut lubebit,
quoniam sine eis beata esse senectus potest.
Para los jóvenes, las armas, los caballos, las astas,
la clava, la lanza, la natación, las correrías y para
nosotros, los ancianos, nos quedan las tabas, los
dados, lo que cada uno prefiera, pero sin aquellos
placeres también la vejez puede ser feliz.
XVII. 59. Multas ad res perutiles Xenophontis
libri sunt, quos legite, quaeso, studiose, ut
facitis. Quam copiose ab eo agri cultura laudatur
in eo libro, qui est de tuenda re familiari, qui
Oeconomicus inscribitur! Atque ut intellegatis
nihil ei tam regale videri quam studium agri
colendi, Socrates in eo libro loquitur cum
Critobulo Cyrum minorem, Persarum regem,
praestantem ingenio atque imperi gloria, cum
Lysander Lacedaemonius, vir summae virtutis,
venisset ad eum Sardis eique dona a sociis
adtulisset, et ceteris in rebus communem erga
Lysandrum atque humanum fuisse et ei
quendam consaeptum agrum diligenter consitum
ostendisse. Cum autem admiraretur Lysander et
proceritates arborum et derectos in quincuncem
ordines et humum subactam atque puram et
suavitatem odorum, qui adflarentur ex floribus,
tum eum dixisse mirari se non modo
diligentiam, sed etiam sollertiam eius, a quo
essent illa dimensa atque discripta; et Cyrum
respondisse: 'Atqui ego ista sum omnia
dimensus; mei sunt ordines, mea discriptio,
multae etiam istarum arborum mea manu sunt
satae.' Tum Lysandrum intuentem purpuram eius
et nitorem corporis ornatumque Persicum multo
auro multisque gemmis dixisse; 'Recte vero te,
Cyre, beatum ferunt, quoniam virtuti tuae
fortuna coniuncta est.'
Las obras de Jenofonte son muy útiles para estos
asuntos, os ruego que las leáis atentamente y las
pongáis en práctica. ¡Cómo ensalza extensamente
en su Economía el cultivo del campo, cuando trata
del cuidado del propio patrimonio! De sobra
sabéis, que para él nada era tan agradable como el
placer del cultivo del campo. Sócrates cuenta que
ante el rey de los persas Ciro el Menor, ilustre por
su ingenio y por la gloria de su imperio, se
presentó Lisandro Lacedemonio, hombre de gran
virtud, que le llevaba regalos como aliado. El rey
se mostró amable en todo con él y le enseñó un
campo diligentemente cultivado. Lisandro se
quedó admirado por la altura de los árboles,
porque estaban ordenados a tres bolillos, porque
el mantillo se encontraba muy bien arado y
porque las flores desprendían una mezcla suave y
pura de olores. Lisandro comentó que se admiraba
de la diligencia con que estaban cultivados los
campos, y de la habilidad con que habían sido
alineados y planificados. Ciro le respondió: "Así
es porque yo lo he calibrado los proyectos; yo he
calculado también las filas de los árboles; mío es
el diseño y muchos de estos árboles han sido
sembrados por mí". Entonces Lisandro,
admirando el ornato pérsico que realzaba la figura
del rey: la púrpura con una gran cantidad de oro y
piedras preciosas, le contestó: "Con razón dicen
que Ciro es afortunado porque añade a su fortuna
su virtud".
60. Hac igitur fortuna frui licet senibus, nec
aetas impedit, quo minus et ceterarum rerum et
in primis agri colendi studia teneamus usque ad
ultimum tempus senectutis. M. quidem
Valerium Corvinum accepimus ad centesimum
annum perduxise, cum esset acta iam aetate in
agris eosque coleret; cuius inter primum et
sextum consulatum sex et quadraginta anni
interfuerunt. Ita, quantum spatium aetatis
maiores ad senectutis initium esse voluerunt,
Por eso a los ancianos nos es permitido disfrutar
de esta manera. Aunque la edad nos impide gozar
de otros placeres gozamos del deseo de poder
cultivar el campo hasta los últimos momentos de
la vida. Sabemos y aceptamos que Mario Valerio
Corbino, que fue cónsul seis veces durante
cuarenta y seis años, practicó estos quehaceres y
vivió en el campo cultivando sus tierras hasta los
cien años. Podemos afirmar que nuestros
mayores, pasaron en la política el tiempo que
*
Todo este parrafo 57 falta entero del texto seguido en nuestra edición [Nota del escaneador]