Página 44 - Literatura

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30 la fábula
,
la sátira y el epigrama
(
fedro
,
juvenal
,
marcial
)
y llegó a poseer una casa en la ciudad y una pequeña finca rural. Al
final de su vida, volvió a Bílbilis donde murió.
Sólo cultivó una forma literaria: el epigrama. Nombra él mismo co-
mo sus antecesores a Catulo y a Domicio Marso (contemporáneo de
Horacio). Se debió al espíritu de la época el que se dedicara exclusiva-
mente a un arte menor, que, en cierto modo, constituía el contrapunto
del aforismo de Séneca.
Recopiló sus más de
1500
epigramas en libros y los editó uno a uno
o en grupos, la mayoría con prólogo en verso o en prosa. Algunos
ejemplos son: el
Epigrammatum liber
, que en los manuscritos precede
a los demás libros sin estar numerado, tiene por objeto los festivales
circenses del emperador Tito; los libros
Xenia
y
Apophoreta
, que co-
rresponden al
13
y
14
en la edición completa, recogen los versos que
acompañaban a los obsequios que se hacían en las Saturnales, fiestas
en las que se ofrecían con frecuencia libros que constituyen un ma-
terial valioso para nuestra información sobre la producción literaria
en la Antig ´’uedad; los libros
1
y
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tienen contenido vario: literatura,
sociedad y temas personales. Llama la atención el silencio de Marcial
sobre Tácito y Estacio; a este último lo consideraría su rival por su
situación ante sus protectores.
Pinta la situación de su tiempo con una visión penetrante, pero con
indiferencia moral; se burla siempre, pero sin irritación. Los epigra-
mas obscenos, de los que hay en abundancia, llegan a cansar por su
repetición y falta de ingenio; y, en los epigramas personales dedica
demasiado espacio a la lisonja y a la queja sobre su ”pobreza”. En su
métrica aparecen con frecuencia endecasílabos y yambos, pero predo-
mina el dístico elegíaco como el verso propio del epigrama. Desde el
punto de vista técnico Marcial lleva el epigrama a su perfección con-
sumada y con frecuencia supera a los griegos en ingenio y agudeza.
En la Edad Media, los códices más antiguos del siglo X, testimonian
las antologías que se hicieron de él. En el Renacimiento y Barroco, se
observa su influencia en autores como Navagiero o Gracián. Lessing
y Goethe fueron grandes admiradores suyos.