4
.
4 ovidio
(
43 a
.
c
. –
17 d
.
c
. )
25
Comenzó escribiendo elegías eróticas,
Amores
, a la manera de Ti-
bulo y Propercio. En sus tres libros agrupados en torno a su amada
Corina, retórica y poesía fluyen y se fecundan recíprocamente. No
es una amada real sino un prototipo convencional de mujer. Son en
gran parte variaciones sobre motivos sencillos en los que el humor, la
ironía, la burla y la parodia juegan un papel muy importante.
Las
Heroides
, de las que se conservan
15
, elevan a la categoría de
arte el ejercicio retórico. Se trata de cartas imaginarias de mujeres (y
algunos hombres) a sus respectivos/as maridos o amantes ausentes.
En ellas se afirma como conocedor de la psique femenina.
El
Ars amatoria
, en tres libros, es un poema didáctico paródico, a
pesar de su forma elegíaca. Los dos primeros van dirigidos a los hom-
bres, les enseñan cómo encontrar a la mujer, conquistarla y retener su
amor; y el tercero a la mujer, a la que expone los mismos puntos. Obra
pareja a ésta son su
Remedia amoris
, pues trata los procedimientos que
tiene el hombre, y por extensión la mujer, para liberarse y superar el
amor. Para el público femenino compuso
Medicamina faciei
, un poema
sobre cosmética del que sólo nos han llegado
100
versos. Su relación
con el libro III del
Ars amatoria
es evidente.
En el
3
d.C. publicó sus
Metamorphosis
, obra de difícil clasificación
(problemática generalizada cuando se habla de Ovidio) en la que, en
15
libros, narra las principales leyendas mitológicas de transformacio-
nes, desde el origen del mundo hasta la transformación de César en
astro. La mayor parte de la crítica coincide en considerarla una obra
épica, aunque naturalmente en antítesis con la épica comprometida
de Virgilio; pero tampoco faltan quienes la reclaman para la poesía
didáctica o incluso para la elegía. Los versos finales ponen de mani-
fiesto que para Ovidio ésta era su obra maestra.
Los
Fasti
son un ciclo de elegías de tipo calimáquico. Trataba en
ellos de exponer la secuencia de fiestas romanas que el calendario de
todo el año brindaba, con las costumbres y leyendas relacionadas con
ellas; pero en realidad no llegó a terminar más que la mitad de su pro-
yecto. Parece tomar esta materia más como puro objeto de narración,
pues trata el tema con aire más festivo que religioso.
Ya desde el destierro escribió Ovidio los
Tristia
y las
Epistulae ex
Ponto
. La elegía subjetiva se convierte aquí en instrumento de comu-
nicación meramente personal. En general, se deja notar el decaimien-
to de su fuerza poética y artística, la mayoría de sus poemas fatigan
por su tono quejumbroso y deprimen por la autohumillación en su
desdicha.
Escribió también la elegía
Ibis
, que pertenece al género de las
dirae
(poema de imprecaciones al estilo alejandrino). Y, aunque se duda de
su autenticidad, nos han quedado
130
versos de un poema didáctico
sobre peces y pesca,
Halieutica
, que no llegó a concluir.
Sus contemporáneos y la posteridad han tratado a Ovidio muy be-
nignamente. Su poesía llegó a la calle, como testimonian las paredes