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18 la épica
(
virgilio
,
lucano
)
recibió una educación esmerada, estudiando gramática, retórica y fi-
losofía con los maestros más eminentes de Roma. Desde muy joven
comenzó a causar admiración por sus declamaciones en griego y latín.
Completó su formación en Grecia. A la vuelta, gracias a su talento y a
la influencia de su tío, entró en el círculo de los amigos de Nerón, que
enseguida lo colmó de honores nombrándolo cuestor y augur cuan-
do apenas tenía veinte años. Para agradecer esto Lucano compuso
al emperador un elogio,
Laudis Neronis
, con el que ganó el concurso
quinquenal de poesía. Pero parece que pronto los éxitos del poeta
despertaron los celos y la envidia de Nerón. Su afecto se convirtió
en odio, que no tardó en ser recíproco y, en el año
65
fue acusado,
al igual que su tío Séneca, de haber tomado parte en la conjuración
de Pisón contra el emperador. éste le condenó a muerte y Lucano se
abrió las venas.
Escribió un poema épico en
10
cantos sobre la guerra civil entre Cé-
sar y Pompeyo, la
Farsalia
, reemprendiendo la orientación dada por
Nevio y Ennio a la epopeya histórica de tema romano. Su ruptura
con la concepción tradicional de la épica se manifiesta sobre todo en
su historicismo y su racionalismo (ausencia del ”aparato divino” y
de un héroe-protagonista). Muy bien documentado en el tema, ana-
liza las causas de la guerra como historiador, participando además
de la curiosidad científica de la época: tenía amplios conocimientos
de geografía, etnografía e historia natural. Lucano, en efecto, repre-
senta un retorno a la epopeya romana primitiva, de tema puramente
patriótico, ya que sustituye el tema mítico y lejano por otro histórico,
casi contemporáneo. Pretendía, sin duda, continuar el poema hasta la
muerte de César o hasta la victoria de sus partidarios en Filipos, pero
su muerte prematura se lo impidió. En los seis primeros libros refleja
la Roma de su tiempo y pasa revista a las fuerzas de ambos bandos,
presentando a los principales jefes y relatando las operaciones milita-
res que precedieron a la batalla de Farsalia, que describe en el libro
VII. En los tres cantos finales expone las consecuencias de la victoria
de César: el asesinato de Pompeyo, los éxitos tardíos de Catón y el
triunfo de César.
El poema, dotado de un racionalismo científico, a diferencia de la
Eneida
, excluye la intervención de los dioses en la contienda. También
los presagios, los prodigios y la adivinación han perdido su carácter
sobrenatural, con lo que se despoja a la epopeya de su carácter legen-
dario y mitológico. A falta de tales elementos poéticos, Lucano echa
mano de los atractivos políticos, glorificando la libertad y la austeri-
dad republicanas y desmitificando a César, a quien presenta como a
un déspota. En cambio, Pompeyo y Catón, sus rivales, aparecen como
mártires de la libertad perdida, especialmente Catón, que está con-
siderado como un personaje sobrehumano, símbolo de las antiguas
virtudes romanas y del estoicismo militante que practicaba Lucano.