8 la historiografía
(
césar
,
salustio
,
livio
,
tácito
vida política con el nombre de ”grupo popular”). A partir del año
60
forma el triunvirato con Pompeyo y Craso; en el año
59
fue cónsul,
cometiendo diversas irregularidades. La conquista de las Galias (años
58
-
51
) le procuró riquezas y prestigio como general, así como un ejér-
cito que le respetaba y seguía sus órdenes. No dudó en ir a la guerra
civil contra Pompeyo, al que derrotó en la batalla de Farsalia en el
año
48
. Amparándose después en la institución legal de la dictadura
(magistratura de carácter temporal, creada para momentos excepcio-
nales y con poderes absolutos), intentó establecer en Roma un poder
personal, a semejanza de las monarquías de los estados helenísticos.
Una reacción del Senado, encabezada por Bruto y Casio, puso fin a
la vida de César en el día de los Idus de marzo (día
15
) del año
44
.
En su obra abordó diferentes dominios, no sólo el histórico; aunque
su gloria literaria quedó consagrada sobre todo con los comentarios
De bello Gallico
(en siete libros) y
De bello civili
(en tres libros). Fue en
la época de Suetonio cuando se distinguió entre estas dos obras. A la
muerte de César, al parecer, sólo se conocía una serie ininterrumpida
de diez libros titulada
C.Iulii Caesaris commentarii rerum gestarum
. Los
siete primeros trataban de las guerras de las Galias hasta Alesia (
58
-
52
), el noveno (que se convertirá en
De bello civili
I y II), de la guerra
civil durante el año
49
, y el décimo (
De bello civili
III) durante el
48
. El
libro VIII relata la pacificación de la Galia en
51
-
50
, es obra de Hircio,
principal lugarteniente de César.
El plan de los
Comentarios
es de los más simples, pues, con excep-
ción de
De bello civili
I y II, cada libro tiene por objeto un año deter-
minado. Su composición obedece a las leyes de la analística. En el
interior del marco anual, cada libro está repartido en grandes masas,
cada una de las cuales trata una campaña en particular. Las diferen-
tes operaciones son objeto de relatos circunstanciados. El estilo de
César ha quedado como modelo de clasicismo por la pureza de la
lengua y la precisión del vocabulario. La
brevitas
parece desprovista
de artificio retórico y contribuye a conferir al relato su carácter de
objetividad. Es así como en los seis primeros libros del
De bello Galli-
co
todos los discursos están relatados en estilo indirecto para evitar
todo efecto literario, ya que el discurso ficticio en estilo directo per-
tenece al género de la historia. El relato es un modelo de narración
histórica: claridad, precisión, tono objetivo y elección muy segura de
lo esencial. Pocos discursos, aún menos introducciones pretenciosas,
descripciones interminables, retratos o consideraciones morales o fi-
losóficas, cosas todas que los antiguos juzgaban inseparables de la
historia. El relato cesariano ubica al lector en la realidad viva, sin que
se advierta, por lo general, que el autor impone su propia visión de
los hechos. Desde Tucídides, los discursos formaban parte obligato-
riamente de toda obra histórica. Casi siempre eran discursos ficticios.
Sin embargo los antiguos no los consideraban como falsos, sino como
el medio literario más apropiado para caracterizar a un hombre, ex-