Página 18 - Literatura

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4 el teatro latino
(
plauto
,
terencio
,
séneca
)
Tragedias: Ennio (siglo III a.C.), Pacuvio (siglo III a. C.) y Accio
(siglo II a.C.) y Séneca (siglo I d. C)
Comedias: Nevio (siglo III a.C.), Cecilio Estacio (siglo III a. C.)
y, sobre todo, Plauto y Terencio (siglos III–II a.C.).
1
.
2 plauto
(
250
? –
184 a
.
c
. )
S
abemos
poco de su vida. Parece ser que llegó a Roma joven, que
ganó dinero con el teatro aunque lo perdió después con el co-
mercio; que, apremiado por la necesidad, se puso a trabajar al mismo
tiempo que continuó escribiendo comedias que le dieron tal éxito que
pudo dejar de trabajar y vivir sólo del teatro. Pero, el único dato se-
guro es el año de su muerte, el
184
.
El número de obras que circularon con el nombre de Plauto eran,
según Gelio, unas
130
. Pero opina Varrón, que las investigó tratando
de garantizar su autenticidad, que sólo se le podían asignar poco
más de
21
. Sólo sabemos con seguridad el año de representación de
dos, por lo que es complicado establecer la cronología y tratar de ver
una evolución artística. Además, todas nos han llegado con lagunas.
Algunos títulos importantes son:
Asinaria
,
Pseudolus
,
Miles gloriosus
,
Aulularia
,
Captivi
. . .
Lo que sí es cierto es que Plauto cultivó exclusivamente la
fabula
palliata
. Casi siempre aprovechó los modelos de la Comedia Nueva
griega y la mayoría de sus obras son variaciones sobre temas conoci-
dos: el motivo del doble que genera confusión, la rivalidad entre un
joven y un anciano para conquistar a una muchacha, las diferencias
generacionales entre padres e hijos, los hijos perdidos y su posterior
reconocimiento.
Su interés no está en la acción ni en la creación de caracteres; los
tipos que muchas veces dan nombre a sus piezas (
Miles gloriosus
,
Mer-
cator
) eran ya modelos que existían en el mundo antiguo. Plauto ex-
plota considerablemente sus posibilidades, pero no tiene el menor
interés en hacer de ellos caracteres individuales. Entre sus personajes,
los más logrados serán los secundarios (el alcahuete, el parásito).
Donde reside el mérito indiscutible de este autor es en el uso que
hace del lenguaje, cuya riqueza y vivacidad elogiaron ya Varrón y
Cicerón. Plauto penetra en la lengua hablada y en sus obras encon-
tramos todo lo que podía venir de la boca de un romano de su tiem-
po (uso de diminutivos, exageraciones, redundancias, palabras grie-
gas,. . . ), desde el insulto grosero a la parodia del estilo artificioso,
desde el acento lírico a la obscenidad. Tiene una gran fuerza cómica
(
vis comica
), es un hombre del pueblo que escribe para el gran público,