IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
CÉSAR: “Bellum Gallicum” (Selección de textos)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (JD)
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LIBER SEPTIMUS
El Libro Séptimo narra el enfrentamiento casi épico entre César y Vercingétorix (52 a.E.). La
nueva y definitiva revuelta se inició en Cénabo, con la matanza de los comerciantes romanos afincados
en la plaza. Al frente de la rebelión, posiblemente organizada por los druidas, se encontraba
Vercingétorix, un líder con grandes dotes diplomáticas y militares. César tuvo que asegurar primero la
defensa de la Narbonense, amenazada a lo largo de toda la frontera pero, al mismo tiempo, debía
impedir que sus legiones fueran aniquiladas. Existía una buena estrategia por parte gala, pero fracasó
y César se apresuró hacia Agedinco, dando un rodeo por el este que no esperaban sus enemigos. De
esta manera, reunió en la plaza a dos legiones y esperó a las restantes. Todo ocurrió tan deprisa que
Vercingétorix tuvo que recurrir a la estrategia de tierra quemada, pero aún así no evitó la toma de
César de la ciudad de Avárico, que le procuró una ingente cantidad de provisiones. El asedio de la
plaza exasperó a sus soldados: tal es, al menos, la justificación esgrimida por César por la matanza de
sus habitantes. Ya a la ofensiva, el siguiente paso lo dio César en Gergovia y constituyó el primer gran
fracaso en suelo galo, aunque su relato apenas lo deje traslucir: todas las culas recaen en la
indisciplina y presunción de sus soldados. Las consecuencias de la derrota fueron importantes: César
emprendió el camino de vuelta a la Narbonense perseguido por la gran coalición gala y sus antiguos
socios, los heduos. Vercingétorix cayó sobre el ejército pero sufrió una destacable derrota, propiciada
principalmente por la caballería y la infantería ligera que César había hecho traer desde el otro lado
del Rin. Ahora eran los galos los que se veían obligados a huir. Vercingétorix se dirigió a Alesia,
donde tendría lugar la batalla final. Se ha pensado que Alesia era en realidad una trampa tendida a
César que tenía como objetivo atraparle entre el ejército de Vercingétorix en la plaza y el proveniente
del exterior. Si falló fue por la tardanza de este último. Po contra, algunos creen que fue todo lo
contrario: César simuló su retirada a la Narbonense para después obligar a los galos a retroceder
hasta Alesia, donde les atraparía en una ratonera. Y así fue: César rodeó la plaza con un doble
sistema de fortificaciones que le permitió mantener el asedio y rechazar al tiempo cualquier agresión
del exterior. Hasta tres ataques lanzaron los galos a ambos lados de la empalizada, pero los romanos,
son sufridísimos apuros, salieron ilesos de todos. Las tropas de refuerzo galas se dispersaron y
dejaron a su suerte a Vercingétorix. Éste evitó una nueva masacre entregándose en persona a finales
del 52.
I (1) César regresa a Italia y movimientos entre los galos.
Quieta Gallia Caesar, ut constituerat, in Italiam ad conventus agendos proficiscitur. Ibi
cognoscit de Clodii caede [de] senatusque consulto certior factus, ut omnes iuniores Italiae coniurarent,
delectum tota provincia habere instituit.
Los carnutes prometen ser los primeros en hacer la guerra.
III (1-2, hasta “perfertur”) primera actuación de los carnutes.
Vbi ea dies venit, Carnutes, Cotuato et Conconnetodumno ducibus, desperatis hominibus,
Cenabum, signo dato, concurrunt civesque Romanos, qui negotiandi causa ibi constiterant, in his
Gaium Fufium Citam, honestum equitem Romanum, qui rei frumentariae iussu Caesaris praeerat,
interficiunt bonaque eorum diripiunt. Celeriter ad omnes Galliae civitates fama perfertur.