F11: Pantalla completa

 

Medea se dispone a sacrificar a sus propios hijos para impedir que su esposo Jasón, que había roto su promesa de fidelidad y pretendía casarse con otra mujer, se quedara con ellos.

 

La terrible escena no podía pasar inadvertida a la obsesión del romanticismo por los temas tremendos y trágicos. 

La luz violenta que penetra en la cueva corta como un cuchillo el rostro de Medea y deja en la oscuridad sus negros pensamientos.

 

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