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F11: Pantalla completa Al joven Ícaro le advirtió su padre Dédalo, tras construirle unas alas de plumas y cera, que no volara demasiado alto para evitar que el sol derritiera la cera. Ícaro no hizo caso, se le rompieron las alas y cayó al mar. He aquí la famosa versión de Matisse, el maestro de la simplificación máxima de las figuras mediante el uso del color y de unas líneas básicas. |
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