Baco, en versión infantil, con sus atributos habituales (pámpanos, jarra de vino, piel de leopardo) en compañía de Cupido.

Divertimento en el que se asocian dos dioses de la vitalidad y el placer al más puro estilo academicista para consumo burgués: dibujo claro y realista,  figuras graciosas y alegres, evasión a través de la mitología,  alejamiento de los problemas que representaba el realismo social de la época.

 
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