ZEUS - DÁNAE - EUROPA - IO - MUSAS

 
 

 
Personajes:
Zeus
Alcmena
Antíope
Dánae
Europa
Io
Calisto
Leda
Maya
Mnemósine
Musas
Semele
Eurínome
Ganímedes
Filemón
Baucis
      

      
ZEUS - DÁNAE - EUROPA - IO - MUSAS

            
     
     
       

Dioses del Olimpo

    

Dioses del Olimpo

       

Hebe con el águila de Júpiter

           

Zeus joven
                  

Júpiter pintando mariposas, Mercuio y Virtud
  

Júpiter y Tetis

                   

Júpiter consultado por Venus

           

Educación de Júpiter

            

El alimento de Júpiter

      

                     
                  

ZEUS / JÚPITER

(El rey del Olimpo. )


Dios entre otros dioses, Zeus llega a conquistar el poder absoluto.
Zeus está representado como un hombre maduro con una gran barba y llevando en la mano el cetro, insignia de su autoridad, o blandiendo el rayo, su arma favorita. Muchas veces le acompaña un águila.
Es hijo de Cronos y Rea. Habiendo advertido un oráculo a Cronos que uno de sus hijos lo destronaría, devora a cada uno de ellos cuando nacen. Rea decide entonces dar a luz al sexto en secreto, durante la noche, y en lugar del bebé presenta a Cronos una piedra envuelta en paños. Éste es engañado y Zeus está a salvo.
El niño es confiado a las ninfas, a los curetes y a la cabra Amaltea. Cuando muere Amaltea, Zeus usará su piel como armadura. Se propone hacerse con el poder. Metis le confía una droga que, absorbida por Cronos, debe hacerle devolver a sus hijos. Libera a los cíclopes y a los hecatónquiros (gigantes dotados con cien brazos y cincuenta cabezas). Encerrados por Cronos en el Tártaro. Éstos le dan el trueno y el rayo. De este modo se encuentra a la cabeza de un verdadero ejército.
La guerra contra Cronos dura diez años. Zeus obtiene la victoria y los dioses se reparten el poder echándolo a suertes: a Zeus le corresponde el cielo; a Poseidón, el mar, y a Hades, el mundo subterráneo, los infiernos.
Zeus también es el responsable del orden entre los dioses y los hombres. Arbitra los conflictos. Sus decisiones son justas y equilibradas, no concede favores.
Júpiter es el gran dios del Panteón romano. Se identifica con Zeus como dios supremo. Le llaman "Optimus Maximus" (el Muy Bueno y el Muy Grande).

LA VIDA AMOROSA DE ZEUS/Júpiter 

Zeus, aburrido en su Olimpo eterno, se deja caer sobre doncellas apetecibles, y lo hace con imaginación y alegría, apareciéndose como un cisne enamorado y tierno, como una lluvia de fino oro o como un brioso toro, por no extendernos en demasía. Los hijos habidos de tan raras uniones deben quedar clasificados de manera específica, para separarlos de los legítimos habidos dentro del marco olímpico y legal. Para conocer mejor a Zeus/Júpiter, hemos de establecer con orden sus múltiples relaciones: tendremos que ver su matrimonio con Leto o Letona; otro con Deméter; otro más con Hera, que era también, aparte de esposa, hermana del dios del cielo; más los celebrados con Maya y Dione. Pero no podríamos olvidar los contactos habidos con Io, con Dánae, con Alcmena, con Egina, con Leda, con Europa, con Semele, con Antíope, con Calisto (que era hermosa ninfa, a pesar del equívoco que pueda despertar su nombre entre nosotros), con Climena, con Menalipa, con su hija Afrodita, con Juno, con Eurinome, con Mnemosina, con Ceres, con su otra hermana Temis, etc. En muchas ocasiones, como acabamos de comentar, estas uniones no nacían del deseo del dios, sino de la conveniencia del Estado romano y el dios Júpiter tenía que plegarse a ellas para congraciarse con los nuevos súbditos incorporados al Imperio, aunque ahora vamos a referirnos sólo a los amores clásicos, por así decirlo. 
Y, ya que hablamos de matrimonios y/u otras románticas uniones, debemos dar una mínima relación de hijos habidos, legión por numerosos y maraña por complicaciones genealógicas. Zeus/Júpiter era un dios, por sobre todas las cosas, que tuvo mucho poder y todo el tiempo de la eternidad para enamorarse repetidamente, pero también era hombre desarmado, cuando sus esposas legales le sorprendían en una aventura y tenía que inventar excusas y tratar de salir del paso con la máxima dignidad, si eso era posible, o escabullirse del lío familiar, sin que se le pueda tachar de juego sucio, ya que no se escudaba en su divinidad a la hora, no por habitual menos complicada, de intentar salir airoso del trance doméstico.

EL LARGO HISTORIAL MATRIMONIAL Y FAMILIAR 

Afrodita

La diosa por excelencia del Olimpo, hija de Urano -de la espuma que surgió de lo que un día fueran atributos viriles del dios, tras la amputación sufrida a manos de Cronos- o hija de Zeus y Dione, en otro mito anterior y menos sangriento que el primero.

Ceres

Ceres es la Deméter de los latinos, hija de Saturno y Cibeles y, por tanto, hermana de Júpiter. Los lazos de sangre no evitaron que surgiera un apasionado amor entre ambos. 

Climena

Una esposa más de la larga lista de matrimonios del alegre Zeus, con quien tuvo a Atlas, aquel gigante condenado a soportar el peso de todo el firmamento sobre sus espaldas. 

Deméter

Diosa de la agricultura en el panteón griego, como lo fue Ceres en el romano, esposa de Zeus, además de hermana del Dios y de otra de sus esposas, la celosa y vengativa Hera, Deméter representa el culmen de la unión (permitida siempre a los dioses y a los héroes) incestuosa por excelencia. Perséfone, la Proserpina de los romanos, nació de este amor.

Dione

Una ninfa hija de Urano u Océano y Tierra o Tetis, de quien se enamoró en su día Júpiter ardientemente y dio paso a otra grandiosa y gozosa divinidad, Venus, nacida de su seno en algunas de las versiones latinas, que preferían tener a la diosa de la belleza y el amor tenida en un romance, antes que verla como surgida por accidente de una castración del padre por el hijo.

Egina

Otra ninfa, esta nacida de un río de Beocia, del Asopo. Júpiter tuvo que ingeniarse un nuevo aspecto para eludir la celosa vigilancia del padre, pasando a ser una llama, tan ardiente como su pasión por la hermosa niña. El amor se dio a conocer de la manera más natural, en forma de dos varones: Eaco y Radamanto. Tras la pasión y la correspondiente maternidad, Júpiter se portó como un caballero, haciendo que la ninfa tomara la forma de isla para evitar el inminente castigo de su airado y decepcionado padre.

Hera

Celosa y poco amiga de bromas extraconyugales, puesto que Hera debía llevar a rajatabla su personalidad oficial de divinidad del matrimonio, Hera ocupa un lugar preferente entre las grandes esposas de Zeus, de quien también fue hermana, puesto que no sólo está unida en matrimonio, sino que se convierte en la mujer inquisitiva por excelencia, persiguiendo al veleidoso marido sin tregua: descubriéndole en todas sus infidelidades y sacándole los colores cuantas veces haga falta. Zeus y Hera se casaron en un mes de Gamelión, según dice la tradición, y ese era el mes invernal y matrimonial por antonomasia de los matrimonios en la Grecia clásica, al menos en palabras de Hesíodo, quien era más preciso, ya que apuntaba al día cuatro del mes como día perfecto para el himeneo, sin duda porque habría averiguado, con rigor, que tal sería la fecha del desposorio de los dioses, de ese matrimonio con la diosa del matrimonio, y esposa tan exigente para un dios tan libertino, pero animador de las tertulias y compadreos del Olimpo.

Juno

Juno es la versión romana de Hera. Con ella como patrón, los latinos hicieron también a una de las esposas principales de Júpiter, hija de Saturno y Cibeles, deidad de primera línea de los cultos públicos y celosa inquisidora de las ausencias sin justificar de su infiel y divertido marido, el colosal amador Júpiter, rey del rayo, del trueno y, sobre todo, de la pasión rápida y espectacular.

Letona

Esta divinidad, hija de un titán -Ceo- y de la buena Feba, también tuvo amores con Júpiter, y esos amores clandestinos y fuera del estricto círculo olímpico fueron motivo más que suficiente para que la celosa y airada Juno la emprendiera contra Letona. La rivalidad se hizo famosa y terminó por convertirse en nota definitoria por excelencia de la atractiva dama Letona.

Menalipa

Otra ninfa más en las noches románticas de Zeus. Con ella tuvo el divino rey de los cielos un hijo también con atributos meteorológicos como él: Eolo, divinidad de los vientos.

Taigeta

Una dulce y bonita Pléyade, hija de Atlas y Pleyona, hermana de Alción, Astérope, Celeno, Electra, Maya y Mérope, con la que Zeus mantuvo un romance pasajero, dentro de su habitual coqueteo con estas deidades menores, más mortales que divinas, pero con características sumamente atractivas a los ojos de los humanos y de los divinos miembros del Olimpo. También esta pasión tuvo su fruto: Amidas, el héroe de Laconia.

Temis

La hermana mayor de Cronos, padre de Zeus; tía y segunda esposa de nuestro dios y madre de divinidades temibles por su implacabilidad con los pobladores de la tierra, al llegarnos la hora final. Temis es también la diosa de la justicia y responsable de todas las leyes y normas laicas y religiosas que todos los humanos hemos de cumplir para vivir en armonía con los dioses y con nosotros mismos. Temis es la madre de las Horas y de las Parcas.

      ÀLCMENA

Zeus se convirtió en el vivo retrato de Anfitrión, esposo de Alcmena y rey de Tebas, para poder usurpar como marido la compañía de la gentil reina Alcmena. La treta funcionó a la perfección, y de tal amor surgió nada menos que Heracles, el Hércules de los romanos, el más poderoso héroe de la antigüedad, el héroe que fue capaz de realizar los más prodigiosos trabajos, que se le impusieron como pruebas sucesivas.

 

Alcmena con Zeus - Anfitrión. 
De la serie "Los amores de Zeus"

ÀNTÍOPE

La hija del rey Nícteo de Beocia. Para esta ocasión Zeus se hizo pasar por un modesto pero erótico sátiro y el encantamiento hizo el oportuno efecto. No hay que confundirla con su homónima Antíope, reina de amazonas y esposa del gran Teseo.

      
 

Júpiter y Antíope

Júpiter y Antíope

Júpiter y Antíope

Antíope y el Fauno.
De la serie "Los Amores de Zeus"

DÁNAE

La historia de la seducción de Dánae es una de las más hermosas del abultado historial del dios transfigurado. Dánae era hija del rey de Argos, de Acrisio, quien había sido avisado por un oráculo de que seria muerto por su propio nieto. Para intentar -vanamente, como es lógico- torcer la voluntad del destino, decidió poner fuera de toda posibilidad de galanteo a su hija. Así hizo, encerrándola en una torre de bronce, o en una cueva, según las distintas leyendas. Zeus, excitado sin duda por la dificultad, se transformó en una sutil lluvia de oro y consiguió su propósito, engendrando al buen Perseo quien, a la postre, sería causante involuntario de la muerte de Acrisio, al lanzar la jabalina, que, en lugar de probar la fuerza y destreza del joven, afirmaría el poder de los oráculos y la inexorabilidad del destino, utilizándole a él como un simple vehículo mortal de las decisiones del Eterno.

 

Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae

Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae
Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae Júpiter y Dánae
Júpiter y Dánae Dánae y la lluvia de oro.
De la serie "Los Amores de Zeus"
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ÅUROPÀ

             

El rey Agenor de Fenicia estaba muy orgulloso de la belleza y de los muchos dones de su hija Europa, tanto que Zeus debió enterarse y eso fue el acicate o la mínima excusa, que apenas necesitaba el fogoso dios para lanzarse a conseguir el objetivo femenino del momento. Convertido en toro, Zeus arremetió contra el grupo de jóvenes doncellas que rodeaban a Europa en su baño y pudo hacerse con la hermosa joven, a la que montó en su lomo y llevó hasta la isla de Creta. En la isla mediterránea, tras haber cruzado las aguas de un modo poco convencional, Zeus y Europa vivieron apasionado romance y de esta unión nacerían tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamanto, quienes serían jueces de los infiernos.

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El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

El rapto de Europa

                
  
         

     

Inaco era otro rey de Argos, como lo fue Acrisio, el padre infortunado de Dánae. También como él, Inaco tuvo la mala fortuna de contar con la bendición de una hija hermosa, tanto que Zeus terminó por enamorarse de ella y hacerla amante. Hera, que no estaba dispuesta a ser la comidilla de los cielos, se propuso interrumpir los devaneos de su marido con la terrenal belleza y el dios pergeñó una idea de las suyas para ocultar las formas comprometedoras de la gentil princesa, que pasó a ser vaca. Terminado el encanto de la aventura, Zeus dejó la vaca a un gigante, a Argos, para que se ocupase de la criatura y siguió su camino habitual. A pesar del desprecio celestial, los griegos fueron subiendo de categoría a la hermosa Io, y terminaron por hacer de ella una deidad de la Luna, en paralelo con otras mitologías, especialmente con la egipcia, que gozaba de merecida fama y consideración. De este amor nació Epafo.

Júpiter e Io

Io con el Cloud. 
De la serie "Los Amores de Zeus"

Juno descubre a Júpiter con Io

Mercurio, Io y Argos

Mercurio, Io y Argos

Juno recibe el corazón de Argos

          
      

CÀLISTO

 

Diana, la diosa cazadora de los romanos, hija de Júpiter, tenía en alta estima a la gentil ninfa Calisto, pero Juno no compartía esta opinión y, como esposa celosa de Júpiter, convirtió a la muy bella ninfa en osa; Júpiter, conmovido, hizo que la madre y el hijo de su unión pasaran a ocupar un puesto privilegiado en el cielo, como Osa Mayor y Osa Menor.

 

Calisto y Zeus as Artemis

Diana y Calisto

Calisto con Zeus - Artemis.
De la serie "Los Amores de Zeus"

Diana y Calisto

Diana y Calisto

      

LÅDA

        

Leda estaba casada con Tíndaro, rey de Esparta, y su matrimonio discurría con normalidad y sin sobresaltos. Al menos, hasta que se presentó ante la bella Leda un no menos hermoso cisne. La joven esposa se dejó embelesar con la graciosa ave, que no era otra cosa que un zoomórfico disfraz del rey del carnaval erótico, el siempre agudo y astuto Júpiter. De nuevo, Júpiter obtuvo en su romance el éxito deseado y de esa unión la pareja no tuvo hijos, sino huevos: cuatro, para ser más exactos, y estos huevos se abrieron para dar vida a Cástor y Pólux por los varones y a Helena de Troya y Clitemnestra.

Rape of the Daughters of Leucippus
      

 

Leda y el Cisne

Leda y el Cisne Leda y el Cisne

Leda y el Cisne Leda y el Cisne Leda y el Cisne

Leda y el Cisne Leda y el Cisne Leda y el Cisne
                  
                    

MAYA

Una de las siete hijas de Atlas, de esas pléyades que eran nietas del mismo Zeus. Sin reparar en detalles de parentesco, Zeus tuvo relaciones íntimas y satisfactorias con Maya y, desde luego, una legendaria descendencia, el gran Hermes. Maya, con sus hermanas, fue perseguida por el gigante y guerrero Orión y se salvó del acoso al ser convertida por el Cielo, con sus hermanas, en estrella, formando el grupo que mantiene para siempre el nombre de Pléyades. Esta Letona fue también conocida con el nombre de Leto, nombre compartido con un dios de la luz y la verdad, encarnado en el Sol.

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Júpiter y Maya

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ÌNEMOSINE

(y las MUSAS)

 

Como su nombre hace suponer, Mnemosina era la diosa de la memoria, hija de Urano y Gea, los dioses fundadores de la gran dinastía mitológica olímpica, y tía de Zeus por parte de padre y madre, ya que Cronos y Rea eran hermanos de Mnemosina. De la unión nacieron las nueve Musas, las maravillosas deidades protectoras de las artes: Calíope, de la elocuencia y la épica; Clío, de la historia; Erato, de la elegía; Euterpe, de la lírica y la música; Melpóneme, de la tragedia Talía, de la comedia; Terpsícore, de la danza; Urania, de la astronomía, y Polimnía, del canto sagrado.

 

ÌUSAS

         

    
Apolo y Musas Minerva y Musas Apolo y Musas
Apolo y Musas Apolo y Musas
                     
      
 

SEMELE

Hija de Cadmos, un rey de Tebas que sembró a sus propios súbditos, utilizando como semilla propicia los dientes de un dragón. Con Semele, Zeus tuvo a un simpático y popular dios de la vegetación y, sobre todo y antes que nada, del vino y su euforia, Dioniso (el Baco de los romanos), del que siempre su madre estuvo orgullosa, pues la salvó de las tinieblas del Averno y la transportó al Olimpo, cosa que su poderoso amante Zeus no hizo o no quiso hacer.

Selene

Júpiter y Semele

EURÍNOME

Otra madre de hijas famosas, Eurinome tuvo a las tres Cárites (las tres Gracias para los latinos), Eufrosina, Talía y Aglaya, con la incomparable ayuda de Zeus. Ella, nacida de la unión de Océano y Tetis, hermana -por tanto- de Dione, según buena parte de las leyendas, consiguió la felicidad eterna con esta unión amorosa.

Marte desarmado por Venus y las Tres Gracias

Las Tres Gracias

Cupido y Gracias

Venus, Flora, tres Gracias, Mercurio, Céfiro y la ninfa Cloris

Las Tres Gracias

Las Tres Gracias

 
     
GANÍMEDES

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El rapto de Ganímedes El rapto de Ganímedes El rapto de Ganímedes
Ganímedes y el águila.
 De la serie "Los Amores de Zeus"

               
FILEMÓN Y BAUCIS

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Júpiter y Mercurio en casa de Filemón y Baucis