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34 la oratoria y la retórica
(
cicerón
,
quintiliano
)
Como escritor, sus discursos y tratados tienen innegable valor lite-
rario. Sirvieron de principal modelo en las escuelas de retórica que
proliferaron en el siglo siguiente y han formado a humanistas de to-
das las épocas.
6
.
3 quintiliano
(
35
95 d
.
c
. )
D
urante
el Imperio, la oratoria empieza a perder su carácter de
utilidad pública: la oratoria judicial y deliberativa experimenta
un retroceso, porque el Senado estaba cada vez más bajo la dependen-
cia del Emperador. En cambio, la elocuencia se cultiva en las escuelas
como un ”arte”, en el sentido más estricto. Así, el género retórico más
cultivado ahora es el epidíctico: es como un juego, en el que los pro-
fesores de retórica presentan a sus alumnos modelos de declamación.
Nuestro segundo autor era natural de Calahorra, aunque educado en
Roma. Volvió como maestro a su ciudad natal, pero Galba al ocupar
el trono en el
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se lo llevó a Roma de nuevo. Vespasiano hizo de
él poco después el primer profesor de retórica a sueldo del Estado.
Domiciano le encargó la educación de sus sobrinos segundos y le
concedió la dignidad consular.
Su obra principal,
Institutio oratoria
, se divide en doce libros. Está
basada en un vasto conocimiento teórico y en un juicio personal de
la poesía y la prosa griegas y romanas y, sobre todo, en su propia
experiencia en la escuela y su práctica como orador. Intenta que su
obra sea un plan de enseñanza oratoria dentro del marco dentro de
un programa de educación y formación general.
Señala constantemente a Cicerón como modelo supremo frente a
las aberraciones abusivas de la retórica y en contra del estilo de Séne-
ca, convertido en moda. Él mismo forjó su estilo a partir de Cicerón,
aunque sin renegar del todo de los nuevos tiempos. Es muy cons-
ciente de la decadencia de su arte, cosa que prueba un estudio que
precedió a esta obra:
De causis corruptae eloquentiae
. Cree que la ra-
zón principal de la degeneración se debe al abandono de los modelos
clásicos, pero no entró en un análisis de las causas políticas y cul-
turales, que eran mucho más profundas. Tácito, haciendo crítica de
Quintiliano y partiendo de sus consideraciones, compuso el himno
funerario a la elocuencia romana en su
Dialogus de oratoribus
.
Con Quintiliano, que recupera los principios oratorios ciceronianos
según los cuales debe formarse al buen orador, se logra una gran
influencia en la educación del Renacimiento. Así, en esta época, la
técnica literaria de Cicerón fuera considerada como el único modelo
de composición oratoria digno de ser tenido en consideración.
De igual modo, la influencia filosófica de Cicerón en la cultura y en
el pensamiento de Occidente ha sido decisiva. Sus cualidades litera-