AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, deseo dar las gracias a José Antonio Enríquez, amigo y profesor, por
brindarse a presentar este libro y hacerme las oportunas correcciones a la traducción; a
Agustín Blanco, compañero y amigo, que me ha prestado su inestimable ayuda en las
cuestiones de la Informática. Y, por supuesto, a los que me han soportado durante la
elaboración de esta obrita, especialmente mi hermana Felipa y Manuel.