IES “Fuente de la Peña” (Jaén)
Antología de textos: M. T. Cicerón (
De amicitia
)
Departamento de Latín
Por: Jaime Morente Heredia (profesor de Latín)
VIDA Y OBRA DE CICERÓN
Marco Tulio Cicerón
(106 a.C., 43 a.C.) nació en Arpino, pequeña ciudad del sur del
Lacio, de una familia de clase media; recibió su formación en Roma y la completó en Grecia.
Vive en el medio siglo final de la República, época de grandes convulsiones internas: la guerra
social que ensangrentó Italia hasta que todos los itálicos consiguieron la ciudadanía romana; las
luchas por el poder entre Mario y Sila; la rebelión de los esclavos al mando de Espartaco; la
conjuración de Catilina; la guerra civil entre César y Pompeyo. Todos estos sucesos los vive muy
de cerca, interviniendo decisivamente en algunos de ellos. Fue protagonista directo de la
conjuración de Catilina, que hizo fracasar. Asimismo, atacó a Marco Antonio en sus Filípicas, lo
que le costó la vida a manos de los sicarios de éste que clavaron su cabeza en una pica y la
pasearon por todo el Foro.
Cicerón, ardiente republicano, desarrolló una actividad intelectual incesante y, a la vez,
una actividad política intensa. El propio Cicerón dice que él podía haber vivido muy tranquilo,
entregado a las dulzuras del estudio, pero que no dudó en exponerse a las más duras tempestades
"
para salvar a mis conciudadanos y para comprar, a costa de mi propio riesgo, la tranquilidad
de todos
."
La incesante actividad intelectual de Cicerón dio de sí una
extensa producción literaria
que podemos encuadrar, atendiendo a su contenido temático, en cuatro grupos: discursos, obras
retóricas, obras filosóficas y cartas.
I.- DISCURSOS
. Cicerón es el más grande representante de los oradores
romanos. En él culmina una larga tradición oratoria, desarrollada y perfeccionada durante
la República, en condiciones de libertad política. Sus maestros fueron
Antonio y Craso
que, al igual que la mayoría de oradores anteriores a él, desarrollaron una gran actividad
en la vida pública. En el siglo I a.C., favorecida por las convulsiones sociales y políticas,
la oratoria romana alcanza su más alta cota de perfección. Dos corrientes oratorias se
disputan la primacía en esa época: El
Asianismo
, que tiende a períodos largos,
grandilocuentes, a la expresión florida, con gran cuidado del ritmo oratorio; y el
Aticismo
, tendencia opuesta, que se distingue por la desnudez de la expresión. Pues bien,
Cicerón no es encasillable. En realidad, auna lo mejor de ambas escuelas. Su expresión es
ornamental o desnuda, adaptándose siempre a lo que exijan las circunstancias. Sus
discursos pueden dividirse en
judiciales
, pronunciados ante un tribunal, como defensor o
acusador, y
políticos
, pronunciados en el Senado o en el Foro. Veamos, por orden
cronológico, algunos especialmente importantes de ambos apartados:
a)
In C. Verres
(-70). Cicerón defiende a los sicilianos de su gobernador C. Verres, al que
acusan de extorsión. Consiguió que el gobernador fuese desterrado.
b)
Pro Lege Manilia
o
De Imperio Cn. Pompei
(-66). Apoya la propuesta de ley del
tribuno Manilio en orden a que se conceda a Pompeyo el mando supremo de las tropas
romanas en la guerra contra Mitrídates, rey del Ponto.
c)
In L. Catilinam
(Catilinarias -63). Catilina, candidato al consulado junto con Cicerón,
no es elegido. Trama una conjuración para hacerse con el poder. Cicerón, al tanto de las
maquinaciones, pronuncia 4 discursos contra Catilina en el Senado, el primero de ellos en
presencia del propio Catilina. La actuación de Cicerón le acarreó una gloria apoteósica y
el apelativo de "
padre de la patria
".