16. Sed dum Zephyri tranquillo spiritu sublimatae domum redeunt, sic secum altercantes: "Quid, soror, dicimus de tam monstruoso fatuae illis mendacio? Tunc adolescens modo florenti lanugine barbam instruens, nunc aetate media candenti canitie lucidus. Quis ille quem temporis modici spatium repentina senecta reformavit? Nil aliud reperies, mi soror, quam vel mendacia istam pessimam feminam confingere vel formam mariti sui nescire; quorum utrum verum est, opibus istis quam primum exterminanda est. Quodsi viri sui faciem ignorat, deo profecto denupsit et deum nobis praegnatione ista gerit. Certe si divini puelli — quod absit — haec mater audierit, statim me laqueo nexili suspendam. Ergo interim ad parentes nostros redeamus et exordio sermonis huius quam concolores fallacias adtexamus."

16. Pero mientras con el tranquilo soplo del Zéfiro vuelven por el aire a casa, así debaten entre ellas. “¿Qué decimos, hermana, de tan monstruosa mentira de aquella insensata? Antes, un adolescente con una barba de apenas floreciente vello, ahora un hombre brillante de mediana edad con blanca canicie. ¿Quién será aquel al que en tan corto espacio de tiempo cambió una repentina senectud? Ninguna otra cosa hallarás, hermana mía, que o aquella malísima mujer inventa mentiras o que no conoce el aspecto de su marido; de estas cosas una es verdad, hay que apartarla de esas riquezas lo más pronto posible. Y si ignora la faz de su esposo, en verdad se casó con un dios y esa lleva en su preñez un dios para nosotros. Si, en verdad, esta ha de oírse como madre de un niñito divino -lo cual esté lejos-, inmediatamente me colgaré con un nudo entrelazado. Así pues, entre tanto, volvamos junto a nuestros padres y entretejamos desde el principio de la conversación mentiras del mismo color.”

17. Sic inflammatae, parentibus fastidienter appellatis et nocte turbata vigiliis, perditae matutino scopulum pervolant et inde solito venti praesidio vehementer devolant lacrimisque pressura palpebrarum coactis hoc astu puellam appellant: "Tu quidem felix et ipsa tanti mali ignorantia beata sedes incuriosa periculi tui, nos autem, quae pervigili cura rebus tuis excubamus, cladibus tuis misere cruciamur. Pro vero namque comperimus nec te, sociae scilicet doloris casusque tui, celare possumus immanem colubrum multinodis voluminibus serpentem, veneno noxio colla sanguinantem hiantemque ingluvie profunda, tecum noctibus latenter adquiescere. Nunc recordare sortis Pythicae, quae te trucis bestiae nuptiis destinatam esse clamavit. Et multi coloni quique circumsecus venantur et accolae plurimi viderunt eum vespera redeuntem e pastu proximique fluminis vadis innatantem.

17. De tal modo inflamadas, llamados sus padres a disgusto y turbada la noche por las vigilias, desesperadas por la mañana van a la roca y de allí con la acostumbrada protección del viento vehementemente bajan volando y con lágrimas forzadas por la presión en los párpados con esta astucia llaman a la muchacha: “Tú ciertamente permaneces feliz y dichosa por la propia ignorancia de un mal tan grande, descuidada de tu propio peligro; en cambio, nosotras, que hacemos guardia muy vigilantes con preocupación por tus cosas, nos atormentamos por tus desgracias míseramente. Pues, por cierto, y a ti, como aliadas en verdad de tu dolor y suceso, no podemos ocultarte que una ingente culebra, una serpiente con roscas de muchos nudos, que sangra por su cuello veneno nocivo y que abre su boca hasta su profundo buche, contigo por las noches en secreto descansa. Ahora acuérdate de la profecía de la Pitia, que gritó que tú habías sido destinada a las nupcias de una terrible bestia. Y muchos campesinos y los que cazan en los alrededores y la mayoría de los habitantes la vieron volviendo por la tarde del pasto y nadando por los vados del río cercano.

18. Nec diu blandis alimoniarum obsequiis te saginaturum omnes adfirmant, sed cum primum praegnationem tuam plenus maturaverit uterus, opimiore fructu praeditam devoraturum. Ad haec iam tua est existimatio, utrum sororibus pro tua cara salute sollicitis adsentiri velis et declinata morte nobiscum secura periculi vivere an saevissimae bestiae sepeliri visceribus. Quodsi te ruris huius vocalis solitudo vel clandestinae veneris faetidi periculosique concubitus et venenati serpentis amplexus delectant, certe piae sorores nostrum fecerimus."

Tunc Psyche misella, utpote simplex et animi tenella, rapitur verborum tam tristium formidine: extra terminum mentis suae posita prorsus omnium mariti monitionum suarumque promissionum memoriam effudit et in profundum calamitatis sese praecipitavit tremensque et exsangui colore lurida tertiata verba semihianti voce substrepens sic ad illas ait:

18. Y todos afirman que no por mucho tiempo te engordará con agradables obsequios de alimentos, sino que, tan pronto como tu útero lleno haya madurado tu embarazo, te devorará provista de un fruto más abundante. Ante estas cosas ya la opinión es tuya, si quieres hacer caso a tus hermanas preocupadas por tu querida salvación y vivir, apartada la muerte, con nosotras segura del peligro o ser sepultada en las vísceras de una crudelísima bestia. Y si te deleitan la soledad con voces de este campo o los fétidos y peligrosos concúbitos de este amor clandestino y los abrazos de una serpiente venenosa, ciertamente como piadosas hermanas habremos hecho lo nuestro.”

Entonces, la pobrecita Psique, pues es sencilla y delicada de espíritu, es arrebatada por el miedo de tan tristes palabras: puesta fuera de los límites de su mente totalmente de todas las advertencias de su marido y de sus propias promesas se olvidó y al abismo de la calamidad se precipitó y temblorosa y lívida por el color exangüe murmurando palabras repetidas tres veces con la boca entreabierta así dice a aquellas:

19. "Vos quidem, carissimae sorores, ut par erat, in officio vestrae pietatis permanetis, verum et illi qui talia vobis adfirmant non videntur mihi mendacium fingere. Nec enim umquam viri mei vidi faciem vel omnino cuiatis sit novi, sed tantum nocturnis subaudiens vocibus maritum incerti status et prorsus lucifugam tolero, bestiamque aliquam recte dicentibus vobis merito consentio. Meque magnopere semper a suis terret aspectibus malumque grande de vultus curiositate praeminatur. Nunc si quam salutarem opem periclitanti sorori vestrae potestis adferre, iam nunc subsistite; ceterum incuria sequens prioris providentiae beneficia conrumpet." Tunc nanctae iam portis patentibus nudatum sororis animum facinerosae mulieres, omissis tectae machinae latibulis, destrictis gladiis fraudium simplicis puellae paventes cogitationes invadunt.

19. “Vosotras, ciertamente, queridísimas hermanas, como es conveniente, permanecéis en el deber de vuestra piedad, y, en verdad, aquellos que cosas de tal clase os afirman no me parece que inventen una mentira. Pues nunca vi el rostro de mi esposo o ciertamente de qué nuevo país es, sino que tan sólo oyendo su murmullo con voces nocturnas tolero a un marido de estatus incierto y, además, lucífugo, y estoy de acuerdo, con razón, con los que bien os hablan de alguna bestia. Con insistencia me hace desistir por miedo siempre de la acción de mirarlo y me amenaza con un gran mal sobre el deseo de conocer su rostro. Si podéis llevar ahora alguna ayuda salvadora a vuestra hermana que está en peligro, ahora mismo ofrecedla; además, viniendo después la negligencia corromperá los beneficios de la previsión anterior.” Entonces, las facinerosas mujeres que habían alcanzado ya el espíritu desguarnecido de su hermana con las puertas abiertas, quitados los escondrijos de la oculta maquinaria, desenvainadas las espadas de los engaños, invaden los temerosos pensamientos de la simple muchacha.

20. Sic denique altera: "Quoniam nos originis nexus pro tua incolumitate ne periculum quidem ullum ante oculos habere compellit, viam quae sola deducit iter ad salutem diu diuque cogitatam monstrabimus tibi. Novaculam praeacutam adpulsu etiam palmulae lenientis exasperatam tori qua parte cubare consuesti latenter absconde, lucernamque concinnem completam oleo claro lumine praemicantem subde aliquo claudentis aululae tegmine, omnique isto apparatu tenacissime dissimulato, postquam sulcatum trahens gressum cubile solitum conscenderit iamque porrectus et exordio somni prementis implicitus altum soporem flare coeperit, toro delapsa nudoque vestigio pensilem gradum paullulatim minuens, caecae tenebrae custodia liberata lucerna, praeclari tui facinoris opportunitatem de luminis consilio mutuare, et ancipiti telo illo audaciter, prius dextera sursum elata, nisu quam valido noxii serpentis nodum cervicis et capitis abscide. Nec nostrum tibi deerit subsidium; sed cum primum illius morte salutem tibi feceris, anxie praestolatae advolabimus cunctisque istis ocius tecum relatis votivis nuptiis hominem te iungemus homini."

20. Finalmente, así dice una: “Puesto que el vínculo de nacimiento nos impulsa por tu seguridad a no tener ningún peligro ante los ojos, te mostraremos el único camino que conduce a una salvación meditada mucho y mucho tiempo. Esconde, en secreto, una navaja puntiaguda afilada con el toque también de tu suave palma en la parte del lecho en la que acostumbras a acostarte, y pon bajo alguna cubierta de olla que la tape una lámpara apropiada llena de aceite que brille con clara luz, y, disimulando todos esos preparativos de manera muy firme, después que, arrastrado su paso que abre un surco, haya subido al acostumbrado cubil y que ya tendido y envuelto por el comienzo del sueño que le oprime haya empezado a exhalar un profundo sueño, deslizándote del lecho y con los pies desnudos disminuyendo poquito a poco el paso siguiente, sacada la lámpara de la custodia de la ciega tiniebla, aprovecha la oportunidad para tu preclara acción a partir de la indicación de la luz, y con aquel arma de doble filo audazmente, primero levantada la diestra de abajo a arriba, con un golpe lo más fuerte posible separa el nudo del cuello y de la cabeza de la dañina serpiente. Y no te faltará nuestra ayuda; sino que tan pronto como con la muerte de aquella te hayas salvado, ansiosamente esperando vendremos volando y, rápidamente traídos todos esos regalos nupciales junto contigo, te uniremos a ti, humana, con un humano.”

21. Tali verborum incendio flammata viscera sororis prorsus ardentis deserentes ipsae protinus tanti mali confinium sibi etiam eximie metuentes flatus alitis impulsu solito porrectae super scopulum ilico pernici se fuga proripiunt statimque conscensis navibus abeunt.

At Psyche relicta sola, nisi quod infestis Furiis agitata sola non est aestu pelagi simile maerendo fluctuat, et quamvis statuto consilio et obstinato animo iam tamen facinori manus admovens adhuc incerta consilii titubat multisque calamitatis suae distrahitur affectibus. Festinat differt, audet trepidat, diffidit irascitur et, quod est ultimum, in eodem corpore odit bestiam, diligit maritum. Vespera tamen iam noctem trahente praecipiti festinatione nefarii sceleris instruit apparatum. Nox aderat et maritus aderat primisque Veneris proeliis velitatus in altum soporem descenderat.

21. Abandonando las entrañas ardientes por tal incendio de palabras de su hermana totalmente enardecida, ellas mismas, temiéndose la proximidad de tan gran mal también mucho, siendo dejadas por el impulso acostumbrado del alado viento en seguida sobre la roca, se lanzan a una rápida huida e inmediatamente, una vez embarcadas, se van.

En cambio, Psique se quedó sola, salvo que, agitada por Furias enemigas, no está sola, fluctúa en un oleaje similar al mar lamentándose, y aunque con el plan establecido y espíritu firme ya, sin embargo, al poner manos a la obra todavía dudaba insegura del plan y se divide por los muchos afectos de su calamidad. Se apresura, lo aplaza, se atreve, está inquieta, desconfía, se aira y, lo que es lo último, en un mismo cuerpo odia a la bestia, ama al marido. Sin embargo, trayendo ya la Tarde a la Noche, con precipitada premura coloca los preparativos del nefasto crimen. La Noche está presente y el marido estaba presente y habiendo combatido en los primeros escarceos de Venus había descendido a un profundo sueño.

22. Tunc Psyche et corporis et animi alioquin infirma fati tamen saevitia subministrante viribus roboratur, et prolata lucerna et adrepta novacula sexum audacia mutatur.

Sed cum primum luminis oblatione tori secreta claruerunt, videt omnium ferarum mitissimam dulcissimamque bestiam, ipsum illum Cupidinem formonsum deum formonse cubantem, cuius aspectu lucernae quoque lumen hilaratum increbruit et acuminis sacrilegi novaculam paenitebat. At vero Psyche tanto aspectu deterrita et impos animi marcido pallore defecta tremensque desedit in imos poplites et ferrum quaerit abscondere, sed in suo pectore; quod profecto fecisset, nisi ferrum timore tanti flagitii manibus temerariis delapsum evolasset. Iamque lassa, salute defecta, dum saepius divini vultus intuetur pulchritudinem, recreatur animi. Videt capitis aurei genialem caesariem ambrosia temulentam, cervices lacteas genasque purpureas pererrantes crinium globos decoriter impeditos, alios antependulos, alios retropendulos, quorum splendore nimio fulgurante iam et ipsum lumen lucernae vacillabat; per umeros volatilis dei pinnae roscidae micanti flore candicant et quamvis alis quiescentibus extimae plumulae tenellae ac delicatae tremule resultantes inquieta lasciviunt; ceterum corpus glabellum atque luculentum et quale peperisse Venerem non paeniteret. Ante lectuli pedes iacebat arcus et pharetra et sagittae, magni dei propitia tela.

22. Entonces, Psique, débil de cuerpo y ánimo por otra parte, sin embargo por la crueldad del Hado que le suministra fuerzas se hace fuerte y, sacada la lámpara y agarrada la navaja, el sexo (débil) se muda en audacia.

Pero tan pronto como por la ofrenda de la luz los secretos del lecho quedaron claros, ve la bestia más tierna y dulce de todas las fieras, el mismo Cupido en persona, el hermoso dios hermosamente recostado, ante la visión del cual también la luz de la lámpara creció alegre y la navaja se avergonzaba de su punta sacrílega. Y, ciertamente, Psique aterrorizada por tan gran visión y falta de ánimo con lánguida palidez y temblorosa cayó de rodillas y busca esconder el hierro, pero en su pecho; lo que ciertamente hubiera hecho, si no el hierro por temor a tan gran infamia hubiera volado resbalado de las manos temerarias. Y agotada ya, alejada de la salvación, mientras contempla sin descanso la belleza del divino rostro, se recupera de ánimo. Ve la deliciosa cabellera de la dorada cabeza ebria de ambrosía, su cuello blanco como la leche y sus mejillas púrpuras que recorren mechones de cabellos elegantemente revueltos, unos colgando hacia adelante, otros hacia atrás, con un esplendor demasiado fulgurante que ya incluso la propia luz de la lámpara vacilaba; por sus hombros las alas cubiertas de rocío del volátil dios se blanquean con flores brillantes y, aunque con las alas reposando, las plumillas puestas en los extremos, tiernas y delicadas, temblorosamente agitándose se mueven de manera inquieta; el resto del cuerpo, lisito y brillante y de tal clase que Venus no se avergonzaría de haberlo parido. A los pies del lecho yacía el arco y el carcaj y las flechas, armas propicias del gran dios.

23. Quae dum insatiabili animo Psyche, satis et curiosa, rimatur atque pertrectat et mariti sui miratur arma, depromit unam de pharetra sagittam et punctu pollicis extremam aciem periclitabunda trementis etiam nunc articuli nisu fortiore pupugit altius, ut per summam cutem roraverint parvulae sanguinis rosei guttae. Sic ignara Psyche sponte in Amoris incidit amorem. Tunc magis magisque cupidine fraglans Cupidinis prona in eum efflictim inhians patulis ac petulantibus saviis festinanter ingestis de somni mensura metuebat. Sed dum bono tanto percita saucia mente fluctuat, lucerna illa, sive perfidia pessima sive invidia noxia sive quod tale corpus contingere et quasi basiare et ipsa gestiebat, evomuit de summa luminis sui stillam ferventis olei super umerum dei dexterum. Hem audax et temeraria lucerna et amoris vile ministerium, ipsum ignis totius deum aduris, cum te scilicet amator aliquis, ut diutius cupitis etiam nocte potiretur, primus invenerit. Sic inustus exiluit deus visaque detectae fidei colluvie prorsus ex osculis et manibus infelicissimae coniugis tacitus avolavit.

23. Mientras Psique con su insaciable ánimo, incluso bastante curiosa, explora estas cosas y toca y admira las armas de su marido, saca una flecha del carcaj y tocando la punta extrema con la punta del tembloroso pulgar además ahora con un apoyo más fuerte de la articulación se pinchó más profundamente, de manera que a flor de piel cayeron gotas pequeñitas de sangre color de rosa. Entonces, ardiendo más y más por el deseo a Cupido, inclinada hacia él, deseándolo apasionadamente, lanzados con precipitación muchos y descarados besos, temía por la duración de su sueño. Pero, mientras excitada por tanto bien vacila con su mente herida, aquella lámpara o por pésima perfidia o envidia nociva o porque ella misma trataba de tocar un cuerpo de tal clase y casi besarlo, vomitó de la parte más alta de su lumbre una gota de aceite hirviendo sobre el hombro derecho del dios. Oh, audaz y temeraria lámpara y vil servidora del amor, quemas al propio dios del fuego total, cuando ciertamente a ti algún amante, para ser dueño de sus deseos durante más tiempo incluso de noche, te inventó el primero. Así, quemado, el dios se levantó y, vista la inmundicia de su descubierta fidelidad totalmente, de los besos y manos de su infelicísima esposa, callado, salió volando.

24. At Psyche statim resurgentis eius crure dextero manibus ambabus adrepto sublimis evectionis adpendix miseranda et per nubilas plagas penduli comitatus extrema consequia tandem fessa delabitur solo. Nec deus amator humi iacentem deserens involavit proximam cupressum deque eius alto cacumine sic eam graviter commotus adfatur:

"Ego quidem, simplicissima Psyche, parentis meae Veneris praeceptorum immemor, quae te miseri extremique hominis devinctam cupidine infimo matrimonio addici iusserat, ipse potius amator advolavi tibi. Sed hoc feci leviter, scio, et praeclarus ille sagittarius ipse me telo meo percussi teque coniugem meam feci, ut bestia scilicet tibi viderer et ferro caput excideres meum quod istos amatores tuos oculos gerit. Haec tibi identidem semper cavenda censebam, haec benivole remonebam. Sed illae quidem consiliatrices egregiae tuae tam perniciosi magisterii dabunt actutum mihi poenas, te vero tantum fuga mea punivero." Et cum termino sermonis pinnis in altum se proripuit.

24. Pero Psique, agarrada al instante con ambas manos la pierna derecha de aquel que se levantaba, como apéndice miserando de la sublime elevación, y como consecuencia extrema del acompañamiento colgante por las regiones cubiertas de nubes, finalmente, cansada, se deja caer en el suelo. Y el dios amante no abandonando a la que yacía en el suelo voló al ciprés más cercano y desde su alta copa así le habla gravemente conmovido:

Yo, ciertamente, simplicísima Psique, olvidándome de los preceptos de mi madre Venus, que había ordenado que tú, unida por el deseo a un hombre mísero y al último, fueras destinada a un matrimonio ínfimo, yo mismo salí volando como el mejor amante para ti. Pero esto hice a la ligera, lo sé, y yo mismo, aquel famoso sagitario, me herí con mi propio arma y te hice mi esposa, para en verdad parecerte una bestia y cortar con la espada mi cabeza que lleva esos ojos que te aman. Siempre pensaba que estas cosas debían ser previstas por ti continuamente, que estas cosas te aconsejaba benévolamente. Pero, ciertamente, aquellas egregias consejeras tuyas serán castigadas por mí al instante por tan pernicioso consejo, a ti, ciertamente, te castigaré sólo con mi huida.” Y con el término del discurso se escapó con sus alas hacia lo alto.

25. Psyche vero humi prostrata et, quantum visi poterat, volatus mariti prospiciens extremis affligebat lamentationibus animum. Sed ubi remigio plumae raptum maritum proceritas spatii fecerat alienum, per proximi fluminis marginem praecipitem sese dedit. Sed mitis fluvius in honorem dei scilicet qui et ipsas aquas urere consuevit metuens sibi confestim eam innoxio volumine super ripam florentem herbis exposuit. Tunc forte Pan deus rusticus iuxta supercilium amnis sedebat complexus Echo montanam deam eamque voculas omnimodas edocens recinere; proxime ripam vago pastu lasciviunt comam fluvii tondentes capellae. Hircuosus deus sauciam Psychen atque defectam, utcumque casus eius non inscius, clementer ad se vocatam sic permulcet verbis lenientibus: "Puella scitula, sum quidem rusticans et upilio sed senectutis prolixae beneficio multis experimentis instructus. Verum si recte coniecto, quod profecto prudentes viri divinationem autumant, ab isto titubante et saepius vaccillante vestigio deque nimio pallore corporis et assiduo suspiritu immo et ipsis marcentibus oculis tuis amore nimio laboras. Ergo mihi ausculta nec te rursus praecipitio vel ullo mortis accersitae genere perimas. Luctum desine et pone maerorem precibusque potius Cupidinem deorum maximum percole et utpote adolescentem delicatum luxuriosumque blandis obsequiis promerere."

25. Psique, en verdad, postrada en el suelo y, cuanto podía ser visto, mirando el vuelo de su marido, afligía su espíritu con extremas lamentaciones. Pero cuando, arrebatado por los remos de sus plumas, la altura del espacio había hecho al marido ajeno, por la orilla del río cercano se lanzó de cabeza. Pero el moderado río, en honor ciertamente al dios, que acostumbró a inflamar aquellas mismas aguas, temiendo por ella inmediatamente con un torbellino inofensivo la puso sobre la orilla floreciente por las hierbas. Entonces, por casualidad, el dios rústico Pan estaba sentado junto a un saliente de la corriente abrazando a Eco, diosa de las montañas, y enseñándole a repetir vocecitas de todo tipo; muy cerca de la orilla en el pasto libre juguetean las cabrillas paciendo el follaje del río. El dios con pies de macho cabrío a Psique, herida y desfallecida, como quiera que no era ignorante de su caso, llamada clementemente ante él, así la calma con palabras que la alivian: “Linda muchacha, en verdad soy rústico y pastor de ovejas pero dotado del beneficio de una larga senectud con muchas experiencias. Y, si bien interpreto, lo que precisamente los hombres prudentes llaman adivinación, de ese titubeante y muy a menudo vacilante paso y de la excesiva palidez de tu cuerpo y del persistente suspiro profundo y de los mismos ojos tuyos marchitos, sufres de amor extremo. Así, pues, escúchame y no te mates de nuevo en un precipicio o algún género de muerte poco natural. Deja el luto y depón la tristeza y con más preces a Cupido, el más grande de los dioses, honra mucho y como adolescente delicado y lujurioso con suaves obsequios sé digna de él.”

26. Sic locuto deo pastore nulloque sermone reddito sed adorato tantum numine salutari Psyche pergit ire. Sed cum aliquam multum viae laboranti vestigio pererrasset, inscia quodam tramite iam die labente accedit quandam civitatem, in qua regnum maritus unius sororis eius optinebat. Qua re cognita Psyche nuntiari praesentiam suam sorori desiderat; mox inducta mutuis amplexibus alternae salutationis expletis percontanti causas adventus sui sic incipit:

"Meministi consilium vestrum, scilicet quo mihi suasistis ut bestiam, quae mariti mentito nomine mecum quiescebat, prius quam ingluvie voraci me misellam hauriret, ancipiti novacula peremerem. Set cum primum, ut aeque placuerat, conscio lumine vultus eius aspexi, video mirum divinumque prorsus spectaculum, ipsum illum deae Veneris filium, ipsum inquam Cupidinem, leni quiete sopitum. Ac dum tanti boni spectaculo percita et nimia voluptatis copia turbata fruendi laborarem inopia, casu scilicet pessumo lucerna fervens oleum rebullivit in eius umerum. Quo dolore statim somno recussus, ubi me ferro et igni conspexit armatam, "Tu quidem" inquit "ob istud tam dirum facinus confestim toro meo divorte tibique res tuas habeto, ego vero sororem tuam" — et nomen quo tu censeris aiebat — "iam mihi confarreatis nuptis coniugabo" et statim Zephyro praecipit ultra terminos me domus eius efflaret."

26. Habiendo hablado así el dios pastor y no devuelta ninguna conversación sino tan sólo adorado su numen salvador, Psique comienza a irse. Pero, habiendo andado errante un largo camino con paso esforzado, sin saberlo por algún atajo, avanzado ya el día, llega a una ciudad, en la que el marido de una de sus hermanas tenía el reino. Conocida esta cosa, Psique deseaba que su presencia fuera anunciada a su hermana, conducida luego, completados muchos abrazos de mutuo saludo, para la que pregunta las causas de su llegada así empieza:

Te acuerdas de vuestro consejo, por el que ciertamente me persuadisteis de que a una bestia, que descansaba conmigo bajo el falso nombre de marido, antes de que en su buche voraz me tragara a mí, pobrecilla, con una navaja de doble hoja matara. Pero tan pronto como, aunque igualmente a mí me había agradado, con la luz cómplice vi su rostro, veo un espectáculo admirable y totalmente divino, el propio hijo de la diosa Venus, me refiero a Cupido en persona, adormecido en apacible quietud. Y mientras excitada por el espectáculo de tan gran bien y turbada demasiado por la abundancia de placer, sufría por la escasez de gozo, por un azar ciertamente pésimo la lámpara vertió aceite hirviendo en su hombro. Despertado, al instante, por este dolor, cuando me vio armada de hierro y fuego, dijo: “Tú, ciertamente, por ese tan cruel crimen vete inmediatamente de mi lecho y llévate tus cosas para ti, yo, en verdad, me casaré ya con tu hermana -y decía el nombre con el que tú estás censada- en nupcias por confarreación” y, al instante, ordena a Zéfiro que me sacara volando más allá de los términos de su casa.”

27. Necdum sermonem Psyche finierat, et illa vesanae libidinis et invidiae noxiae stimulis agitata, e re concinnato mendacio fallens maritum, quasi de morte parentum aliquid comperisset, statim navem ascendit et ad illum scopulum protinus pergit et quamvis alio flante vento caeca spe tamen inhians, "Accipe me," dicens "Cupido, dignam te coniugem et tu, Zephyre, suscipe dominam" saltu se maximo praecipitem dedit. Nec tamen ad illum locum vel saltem mortua pervenire potuit. Nam per saxa cautium membris iactatis atque dissipatis et proinde ut merebatur laceratis visceribus suis alitibus bestiisque obvium ferens pabulum interiit.

Nec vindictae sequentis poena tardavit. Nam Psyche rursus errabundo gradu pervenit ad civitatem aliam, in qua pari modo soror morabatur alia. Nec setius et ipsa fallacie germanitatis inducta et in sororis sceleratas nuptias aemula festinavit ad scopulum inque simile mortis exitium cecidit.

27. Todavía no había terminado Psique la conversación y aquella, agitada por los estímulos de un deseo insensato y de una envidia nociva, engañando a su marido a partir de una mentira oportuna, como si de la muerte de sus padres algo hubiera conocido, al instante sube a la nave y a la famosa roca sin detenerse se dirige y, aunque soplaba otro viento codiciándolo, sin embargo, con ciega esperanza, diciendo “Recíbeme, Cupido, como tu digna esposa y tú, Zéfiro, recoge a tu dueña” de un gran salto se lanzó de cabeza. Y, sin embargo, a aquel lugar no pudo llegar sino muerta. Pues, arrojados sus miembros por las rocas de los acantilados y esparcidos y, por lo tanto, como merecía, desgarradas sus vísceras, murió ofreciendo alimento fácil a aves y bestias.

Y no tardó el castigo de la siguiente venganza. Pues Psique de nuevo con paso errabundo llegó a otra ciudad en la que de igual modo moraba su otra hermana. Y aquella misma, llevada no menos por la falacia de su hermana, se apresuró, como competidora a las nupcias criminales de su hermana, a la roca cayó a una muerte similar.

28. Interim, dum Psyche quaestioni Cupidinis intenta populos circumibat, at ille vulnere lucernae dolens in ipso thalamo matris iacens ingemebat. Tunc avis peralba illa gavia quae super fluctus marinos pinnis natat demergit sese propere ad Oceani profundum gremium. Ibi commodum Venerem lavantem natantemque propter assistens indicat adustum filium eius gravi vulneris dolore maerentem dubium salutis iacere, iamque per cunctorum ora populorum rumoribus conviciisque variis omnem Veneris familiam male audire, quod ille quidem montano scortatu tu vero marino natatu secesseritis, ac per hoc non voluptas ulla non gratia non lepos, sed incompta et agrestia et horrida cuncta sint, non nuptiae coniugales non amicitiae sociales non liberum caritates, sed enormis colluvies et squalentium foederum insuave fastidium.

Haec illa verbosa et satis curiosa avis in auribus Veneris fili lacerans existimationem ganniebat. At Venus irata solidum exclamat repente: "Ergo iam ille bonus filius meus habet amicam aliquam? Prome agedum, quae sola mihi servis amanter, nomen eius quae puerum ingenuum et investem sollicitavit, sive illa de Nympharum populo seu de Horarum numero seu de Musarum choro vel de mearum Gratiarum ministerio."

Nec loquax illa conticuit avis, sed: "Nescio," inquit "domina: puto puellam, si probe memini, Psyches nomine dici: illam dicitur efflicte cupere."

Tunc indignata Venus exclamavit vel maxime: "Psychen ille meae formae succubam mei nominis aemulam vere diligit? Nimirum illud incrementum lenam me putavit cuius monstratu puellam illam cognosceret."

28. Entretanto, mientras Psique recorría pueblos dedicada a la búsqueda de Cupido, por contra aquel, doliéndose de la herida de la lampara, en el mismo tálamo de su madre gemía yaciente. Entonces, un ave blanquísima, la conocida gaviota, que sobre las olas marinas con sus alas nada, se sumerge rápidamente en el seno profundo del Océano. Allí, precisamente, colocándose al lado, indica a Venus, que está lavándose y nadando, que su hijo yace quemado, abatido por el grave dolor de la herida, indeciso sobre su salud, y que ya por boca de todos los pueblos con rumores y reproches varios toda la familia de Venus tiene mala reputación, porque os alejasteis, él ciertamente con una prostituta montañesa, tú, en verdad, con la natación marina y que por esto no placer alguno, no gracia, no donaire, sino cosas toscas y agrestes y horrorosas todas juntas están, no nupcias conyugales, no amistades sociales, no cariños con los hijos, sino enorme caos y un desprecio desagradable de pactos sucios.

Estas cosas aquella verbosa y bastante indiscreta ave en los oídos de Venus graznaba arruinando la reputación de su hijo. Pero Venus, airada, fuertemente exclama de repente: “¿Así, pues, ya aquel buen hijo mío tiene una amiga? Dame a conocer, ea, tú, la única que me sirves afectuosamente, el nombre de aquella que sedujo a mi ingenuo y desnudo niño, ya sea aquella del pueblo de las Ninfas o del número de las Horas o del coro de Musas o del servicio de mis Gracias.”

Y aquella locuaz ave no calló, sino que dijo: “No sé, señora: creo que la muchacha, si bien recuerdo, se llama Psique de nombre: se dice que la desea apasionadamente.”

Entonces, Venus exclamó muy indignada: “¿Aquel ama, de verdad, a Psique, concubina de mi hermosura, émula de mi nombre? Evidentemente aquel vástago me consideró como alcahueta al conocer a aquella muchacha por mi indicación.”

29. Haec quiritans properiter emergit e mari suumque protinus aureum thalamum petit et reperto, sicut audierat, aegroto puero iam inde a foribus quam maxime boans: "Honesta" inquit "haec et natalibus nostris bonaeque tuae frugi congruentia, ut primum quidem tuae parentis immo dominae praecepta calcares, nec sordidis amoribus inimicam meam cruciares, verum etiam hoc aetatis puer tuis licentiosis et immaturis iungeres amplexibus, ut ego nurum scilicet tolerarem inimicam. Sed utique praesumis nugo et corruptor et inamabilis te solum generosum nec me iam per aetatem posse concipere. Velim ergo scias multo te meliorem filium alium genituram, immo ut contumeliam magis sentias aliquem de meis adoptaturam vernulis, eique donaturam istas pinnas et flammas et arcum et ipsas sagittas et omnem meam supellectilem, quam tibi non ad hos usus dederam: nec enim de patris tui bonis ad instructionem istam quicquam concessum est.

29. Esta, chillando, de prisa emerge del mar y se dirige sin detenerse a su dorado tálamo y encontrado, como había oído, su niño enfermo, ya desde la puerta vociferando lo más posible, dice: “Estas son las cosas honestas y congruentes con nuestros orígenes y tu buen talento: pisotear, en verdad, lo antes posible los preceptos de tu madre, o mejor, de tu dueña, y no atormentar con sórdidos amores a mi enemiga, sino incluso unirte, siendo un niño por tu edad, con tus licenciosos e inmaduros abrazos, para que yo ciertamente tolere como nuera a una enemiga. Pero, sobre todo, presumes, charlatán corrupto y odioso, de que tú solo eres fecundo y de que yo ya por la edad no puedo concebir. Pues quiero que sepas que voy a engendrar otro hijo mucho mejor que tú, es más para que sientas más vergüenza, voy a adoptar a uno de mis esclavos nacidos en casa y le voy a dar esas plumas y llamas y arco y las propias flechas y todos los utensilios míos, que te había dado no para estos usos: pues nada de los bienes de tu padre se concedió para esta formación.

30. Sed male prima a pueritia inductus es et acutas manus habes et maiores tuos irreverenter pulsasti totiens et ipsa matrem tuam, me inquam ipsam, parricida denudas cotidie et percussisti saepius et quasi viduam utique contemnis nec vitricum tuum fortissimum illum maximumque bellatorem metuis. Quidni? cui saepius in angorem mei paelicatus puellas propinare consuesti. Sed iam faxo te lusus huius paeniteat et sentias acidas et amaras istas nuptias. — Sed nunc inrisui habita quid agam? Quo me conferam? Quibus modis stelionem istum cohibeam? Petamne auxilium ab inimica mea Sobrietate, quam propter huius ipsius luxuriam offendis saepius? At rusticae squalentisque feminae conloquium prorsus [adhibendum est] horresco. Nec tamen vindictae solacium undeunde spernendum est. Illa mihi prorsus adhibenda est nec ulla alia, quae castiget asperrime nugonem istum, pharetram explicet et sagittas dearmet, arcum enodet, taedam deflammet, immo et ipsum corpus eius acrioribus remediis coerceat. Tunc iniuriae meae litatum crediderim cum eius comas quas istis manibus meis subinde aureo nitore perstrinxi deraserit, pinnas quas meo gremio nectarei fontis infeci praetotonderit."

30. Pero desde tu primera infancia has sido mal guiado y tienes manos sutiles y a tus mayores irreverentemente trataste y como un parricida dejas al descubierto cotidianamente a tu madre, hablo de mi misma, y me golpeaste frecuentemente y, sobre todo, me desprecias como si fuera viuda y no temes a tu padrastro, aquel fortísimo y grandísimo guerrero. ¿Por qué no? A este más frecuentemente para angustia de mi concubinato acostumbraste a presentar muchachas. Pero yo haré que te arrepientas de este juego y sientas esas nupcias ácidas y amargas. Pero, habiendo sido tenida ahora para burla, ¿qué haré? ¿a dónde me dirigiré? ¿de qué modos retendré a esta salamanquesa? ¿acaso pediré auxilio de mi enemiga Sobriedad, a la que a causa de la lujuria de este mismo ofendí muy frecuentemente? Y debe añadirse que además me da horror la conversación de esa rústica y sucia mujer. Y, sin embargo, el consuelo de la venganza no debe ser despreciado de donde sea. En una palabra, debo recurrir a ella y a ninguna otra, que castigue fuertemente a este charlatán, quite el carcaj y lo desarme de flechas, quite los nudos al arco, apague la antorcha, y, especialmente, su propio cuerpo con remedios más fuertes refrene. Entonces creeré que se ha dado satisfacción a mi injuria cuando sus cabellos que con estas manos mías a menudo con brillo de oro toqué ligeramente haya afeitado, cuando las alas que en mi regazo impregné de la fuente del néctar haya cortado.”

31. Sic effata foras sese proripit infesta et stomachata biles Venerias. Sed eam protinus Ceres et Iuno continantur visamque vultu tumido quaesiere cur truci supercilio tantam venustatem micantium oculorum coerceret. At illa: "Opportune" inquit " ardenti prorsus isto meo pectori volentiam scilicet perpetraturae venitis. Sed totis, oro, vestris viribus Psychen illam fugitivam volaticam mihi requirite. Nec enim vos utique domus meae famosa fabula et non dicendi filii mei facta latuerunt."

Tunc illae non ignarae quae gesta sunt palpare Veneris iram saevientem sic adortae: "Quid tale, domina, deliquit tuus filius ut animo pervicaci voluptate illius impugnes et, quam ille diligit, tu quoque perdere gestias? Quod autem, oramus, isti crimen si puellae lepidae libenter adrisit? An ignoras eum masculum et iuvenem esse vel certe iam quot sit annorum oblita es? An, quod aetatem portat bellule, puer tibi semper videtur? Mater autem tu et praeterea cordata mulier filii tui lusus semper explorabis curiose et in eo luxuriem culpabis et amores revinces et tuas artes tuasque delicias in formonso filio reprehendes? Quid autem te deum, qui hominum patietur passim cupidines populis disseminantem, cum tuae domus amores amare coerceas et vitiorum muliebrium publicam praecludas officinam?" Sic illae metu sagittarum patrocinio gratioso Cupidini quamvis absenti blandiebantur. Sed Venus indignata ridicule tractari suas iniurias praeversis illis altrorsus concito gradu pelago viam capessit.

31. Habiendo hablado así, se precipita fuera contrariada y enfadada con la bilis de Venus. Pero un poco más lejos Ceres y Juno la encuentran y al verla con el rostro hinchado de cólera le preguntaron por qué con el entrecejo furioso restaba tanta belleza a sus brillantes ojos. Y aquella dice: “Oportunamente venís para perpetrar ciertamente el deseo de este pecho mío ardiente totalmente. Y con todas vuestras fuerzas, os suplico, buscadme a Psique, aquella fugitiva volandera. Pues no se os ocultaron a vosotras ciertamente el famoso rumor de mi casa ni los hechos del que no debe llamarse hijo mío.”

Entonces, aquellas, no ignorantes de las cosas que ocurrieron, empezaron así a calmar la furiosa ira de Venus: “¿Qué clase de falta, señora, cometió tu hijo para que con espíritu tenaz luches contra su deseo y, a la que él quiere, tú también desees ardientemente perder? ¿Pero qué crimen, preguntamos, tiene si sonrió con gusto a una muchacha linda? ¿Acaso ignoras que él es viril y joven o ciertamente ya te olvidaste cuántos años tiene? ¿Acaso, porque lleva su edad gentilmente, siempre te parecerá un niño? Pero ¿tú, como madre y además mujer sensata, siempre explorarás curiosamente los juegos de tu hijo y en él censurarás la lujuria y refutarás sus amores y reprenderás en tu hermoso hijo tus artes y tus delicias? Pues ¿Quién de los dioses, quién de los hombres te soportará diseminando por todas partes deseos a los pueblos, cuando prohíbes a los amores de tu casa amar y cierras la oficina pública de los vicios mujeriles?” Así, ellas por miedo a las saetas con una defensa graciosa favorecían a Cupido, aunque ausente. Pero Venus, indignada porque sus injurias fueran tratadas ridículamente, dejadas atrás aquellas, con paso rápido tomó el camino al mar.