El genitivo.

  • INTRODUCCIÓN:
El genitivo es, en primer lugar, el caso del complemento del nombre -expresa simplemente que un nombre determina a otro-, aunque mantiene aún en latín algunos usos como complemento de verbo.

 

A continuación presentamos los usos concretos -de naturaleza semántica o lógica más que sintáctica en la mayoría de las ocasiones- que vamos a estudiar.

  • VALORES Y USOS del "genitivo adnominal":

1.- El genitivo posesivo.

Expresa la posesión de algo y, en menos ocasiones, la cosa poseída:

Ager patris.


Un nombre de persona en genitivo complementando a otro nombre de persona era la construcción para expresar relaciones de parentesco (esposa, hijo, etc.) o de pertenencia (esclavos):

Hectoris Andromacha, 'Andrómaca, esposa de Héctor'.
Palinurus Phaedromi , 'Palinuro, esclavo de Fédromo'.


2.- El genitivo de cualidad.

Alternando con el ablativo, el genitivo se utiliza para indicar las cualidades o los modos de ser de un sustantivo. Aparece frecuentemente acompañado de un adjetivo de tipo magnus, maximus, tantus:

Homo magnae virtutis.

3.- El genitivo explicativo.

Llamado también genitivo aposicional, se trata del genitivo que precisa el significado de otro sustantivo de significado más amplio:
Virtus iustitiae.
Urbs Romae.

4.- El genitivo partitivo.

Es el genitivo que expresa el todo del que se extrae una parte. Por tanto, acompañan a sustantivos, adjetivos, adverbios y pronombres que expresan cantidad o medida en algún sentido. Así, lo encontramos como complemento de:
  • Sustantivos que expresan cantidad o medida: pars hostium.
  • Pronombres: quis nostrum?, nemo vestrum.
  • Adverbios: satis eloquentiae, multum pecuniae.

5.- El genitivo subjetivo y objetivo.

Esta pareja de genitivos acompaña a sustantivos verbales, es decir, a sustantivos de la misma raíz o de significado afín al de un verbo. Si el genitivo representa el sujeto de la acción verbal correspondiente se denomina genitivo subjetivo:

Adventus Caesaris;

si, por el contrario, representa el objeto de la acción verbal recibe el nombre de genitivo objetivo:

Cupiditas regni.

En algunas ocasiones deberá ser el contexto el que nos lleve a determinar si estamos ante un genitivo objetivo o subjetivo:

Metus hostium, 'temor de los enemigos' (subjetivo), 'temor a los enemigos' (objetivo).
Amor patris, 'amor del padre' (subjetivo), 'amor al padre' (objetivo).

  • El genitivo como complemento de verbos.

Hemos definido el genitivo como el caso del complemento del nombre. Sin embargo, podemos encontrar en latín algunos usos del genitivo como complemento de verbos; hay quien piensa que estos genitivos no eran en principio complementos verbales, sino complementos de un sustantivo que se sobreentiende:

Memini tui < *memini memoriam tui.

Sea como fuere, lo cierto es que encontramos en latín genitivos como complemento de ciertos verbos, y es lo que aquí nos vamos a limitar a describir:
  • Verbos de memoria y olvido: vivorum memini, obliviscitur nostri.
  • Verbos de abundancia y privación: implere aquae purae, auxilii egere.
  • Verbos de estimación (genitivo de estimación y precio): normalmente este genitivo es un adjetivo neutro: multi aestimare, magni facere, minoris vendere. El precio también se puede expresar en ablativo.
  • Verbos impersonales de sentimiento: los verbos impersonales miseret (compadecerse), paenitet (arrepentirse), taedet (hastiarse, estar hastiado), piget (apesadumbrarse, dolerse), pudet (avergonzarse), llevan en acusativo la persona afectada por el sentimiento y en genitivo la causa del mismo:
Miseret me fratris.
Me civitatis morum pudet taedetque.
  • Verbos judiciales: los verbos que significan 'acusar, condenar, absolver', etc., llevan en genitivo el complemento que expresa el delito o el castigo:
Accusare proditionis.
Damnare capitis.

Ver presentación sobre el GENITIVO.

Ejercicios con solución.