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1.- CARACTERÍSTICAS DEL GÉNERO,
ORÍGENES Y PRECEDENTES.
Se entiende por épica aquellas
manifestaciones literarias de carácter narrativo que cuentan con un
lenguaje solemne y majestuoso las hazañas legendarias de héroes o los
orígenes míticos de un pueblo. La épica surge en las culturas primitivas
vinculada con la tradición oral: son composiciones que se transmiten
oralmente, generalmente con acompañamiento musical y que no tienen ni un
único autor ni un texto fijo. A este estadío pertenecen las dos grandes
epopeyas de la India - el Ramayana y el Mahabarhata -, y los poemas
homéricos. Precisamente la enorme influencia que ejerce en toda la
civilización occidental la cultura griega hace que, a partir de la
Iliada y la Odisea, la épica se convierta en un género literario con
características bien definidas. Surge de esta forma el poema épico o
épica culta, producto de la voluntad de su autor que escoge el tema y
utiliza conscientemente los recursos estilísticos a su alcance. A este
último tipo de poesía pertenecen todas las obras de carácter épico de la
literatura latina. En origen y desarrollo del género épico en Roma
podemos observar tres características fundamentales:
a) Influencia homérica.
b) Utilización de la historia nacional como argumento épico.
c) Influencia de la poesía alejandrina
Como ya se ha dicho los dos poemas homéricos son el punto de arranque de
toda la épica occidental. En Roma Livio Andrónico, poeta tarentino del
siglo III a. de J.C., tradujo, o más bien realizó una versión libre de
la Odisea en versos saturnios. Esta obra, que dio a conocer los poemas
de Homero en Roma, ejerció una enorme influencia y fue utilizada en las
escuelas.
Desde época muy temprana los autores latinos sustituyen los elementos
míticos y legendarios por sus propias gestas históricas como tema de sus
poemas épicos. Las primeras obras originales de género épico son
epopeyas nacionales y, en cierto sentido, así se pueden considerar
también los dos grandes poemas épicos que se nos han conservado
completos: La Eneida y La Farsalia. El primer poeta que escribe una obra
de estas características es Nevio, que a fines del siglo II a. de J.C.
publicó con el titulo de Bellum Punicum un poema en versos saturnios
sobre la primera guerra púnica en la que había participado
personalmente. Entre los poetas que cultivaron el género épico con
anterioridad a Virgilio destaca por su importancia Ennio, con quien la
épica latina se consolida definitivamente. Su poema Annales es
considerada como la epopeya nacional romana hasta la aparición de la
Eneida. Era una obra en 18 libros, de los que sólo se conservan
fragmentos, sobre la historia de Roma hasta su época. Su importancia en
el desarrollo del género es grande, no sólo porque fue el primero en
utilizar el hexámetro, verso tomado del griego y del que la épica toma
el nombre, sino también porque fue el creador de un lenguaje épico en
Roma. Toda la obra de Ennio contiene un sentimiento típicamente romano:
un gran amor y admiración por Roma y por las hazañas de sus héroes.
A comienzos del siglo I a. de J.C. se descubre en Roma a los poetas
griegos del siglo III que, reunidos en Alejandría, habían creado una
poesía mitológica erudita. De la influencia de este tipo de poesía
surgen en Roma una serie de poemas narrativos extensos de tema
mitológico, escritos en hexámetros. A este tipo pertenecen los "epilios"
de los neotéricos y, muy especialmente, las Metamorfosis de Ovidio.
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2.- VIRGILIO, EL POETA DEL
PRINCIPADO.
2.1.- Datos biográficos y perfil
humano.
La existencia de tres buenas biografías de Virgilio ponen de evidencia
la extraordinaria popularidad y estima de que gozó el poeta en su propia
época. La más extensa de estas "vitae" es la escrita por Suetonio y
reproducida después por Donnato. Además de estas biografías cercanas en
el tiempo al poeta, también el propio Virgilio esparce por sus obras
datos personales que nos dan una buena información de primera mano.
Publio Virgilio Marón constituye una de las cimas de la literatura
latina, siendo uno de los autores clásicos que ejerció en la literatura
posterior una influencia más duradera y permanente. Junto con HORACIO y
OVIDIO personifica la edad de oro que para la poesía fue la época de
Augusto. Nació en una aldea cercana a Padua en el año 70 a. de J.C. y
perteneció a una familia de clase media. Conviene señalar que, igual que
ocurre con Livio, Horacio, Ovidio y tantos otros autores latinos
importantes, Virgilio no era romano sino italiano, de la ribera del Po,
y que, por elección propia pasó gran parte de su vida en la ribera del
golfo de Nápoles; por este motivo algunos estudiosos del poeta señalan
que en su persona, como en su obra, se realiza la unidad de Italia. Fue
educado en Cremona y Mediolanum (Milán), estudiando con posterioridad
filosofía y retórica en Roma. Murió en Brindis, el 19 a. de J.C., al
regreso de un viaje a Grecia que había realizado para conocer "in situ"
los lugares en los que se desarrollaba la Eneida. Fue llevado a Nápoles
y enterrado en las afueras de esta ciudad.
Vivió una época de profunda crisis en el mundo romano y asistió a los
cambios que supuso el gobierno de Augusto, colaborando activamente y de
buen grado en ellos. Aunque era persona de carácter tímido y poco
comunicativo, sin embargo estaba muy relacionado con los grupos cercanos
a Augusto y con el propio emperador; se sabe que, habiéndose visto
afectadas sus tierras familiares por las expropiaciones llevadas a cabo
por Augusto para asentar a los veteranos de las guerras contra los
asesinos de César, les fueron devueltas o cambiadas por otras gracias a
la intervención de Galo y Asinio Polión. Perteneció en un primer momento
al "circulo de Polión", trasladándose después al de Mecenas, el gran
amigo de Augusto y protector de artistas que colaboró con él en el
intento de renovación de las costumbres y tradiciones romanas antiguas.
Virgilio, profundamente identificado con los proyectos de Augusto, es el
máximo representante de una poesía al servicio de los valores
tradicionales de patriotismo y religiosidad que propugnaba el emperador.
Aunque Virgilio es conocido gracias a la Eneida, ésta es su última obra.
En su juventud estuvo relacionado con el grupo de poetas conocidos como
neotéricos y publicó una serie de poemas de gusto alejandrino recogidos
en una libro titulado Appendix Vergiliana. Entre los años 42 y el 39 a.
de C. escribe la Bucólicas, que son la primera manifestación de la
poesía augústea. Son diez composiciones de tema pastoril. Desde el 36 al
29 a. de C. trabajó Virgilio en las Geórgicas. Con este poema pretende
apoyar la política de Augusto tendente a restablecer, una vez acabadas
las guerras civiles, los modos de vida vinculados a la labor agrícola y
a la vida campesina; su intención es proponer como ideal la vida en
armonía con la naturaleza, que proporciona paz y contento, aunque no
esté exenta de dureza y contratiempos.
Virgilio fue un poeta admirado y reconocido ya en vida; son muchas las
anécdotas sobre las manifestaciones espontáneas de cariño y
reconocimiento que provocaba su presencia en lugares públicos; gozó de
un reconocimiento importante en todas las épocas, y es uno de los
autores más influyentes en todos los momentos de la civilización
occidental. Su fama se basó en un primer momento en su carácter de poeta
épico que había puesto de manifiesto la grandeza de Roma, pero su enorme
importancia y su influencia posterior se debe a la perfección técnica de
sus versos así como a su profunda humanidad y amor a la naturaleza.
2.2.- LA ENEIDA.
2.2.1.- Tema y Estructura.
Virgilio dedica los diez últimos años de su vida, del 29 al 19 a. de C.-
a escribir la Eneida, un poema épico en hexámetros que iba a eclipsar
todas las obras épicas precedentes de escritores romanos e iba a fijar
las características del genero para los escritores épicos posteriores.
En este poema se ensalza el origen y crecimiento del poder romano.
Ciertamente por los años en que Virgilio comienza a escribir la Eneida
se producen los hechos centrales que inician el principado de Augusto:
Octavio regresa victorioso de Accio, la paz en el imperio es total, se
concede el titulo de "Principe" y de "Augusto" a Octavio; en resumen,
Roma vive unos momentos de gloria que pudieron inducir al poeta a
lanzarse por los caminos de la épica. Al parecer el deseo de Mecenas y
del círculo de intelectuales próximo a Augusto era que el poema se
hubiera centrado en la figura del propio emperador; el logro de Virgilio
fue prescindir de la glorificación personal y unir los destinos de Roma
y de Augusto en la glorificación de los orígenes míticos de la ciudad.
Para ello se sirve de la leyenda de Eneas, padre mítico de Roma y, al
mismo tiempo, antepasado divino de Augusto.
El tema central del poema es, pues, la leyenda de Eneas, el héroe
troyano que sobrevivió por mandato de los dioses a la destrucción de
Troya y, tras un largo viaje, fundó un asentamiento troyano en Italia.
La intencionalidad política de la Eneida es evidente ya en la elección
del tema. Escogiendo la leyenda de Eneas como fundador de Roma, Virgilio
relacionaba ésta definitivamente con la cultura griega. Por otra parte,
se hacía descender "la gens Iulia", a la que Augusto pertenecía, de Iulo,
el hijo de Eneas; de esta forma, como según la leyenda Eneas era hijo de
la diosa Venus, se establecían unos orígenes divinos para el emperador.
Virgilio presentaba así el régimen de Augusto como el heredero natural
del glorioso pasado romano: Roma y Augusto quedaban de esta manera
identificados de forma mucho más sutil y eficaz.
Como obra literaria la Eneida es un poema de una extraordinaria
complejidad. Sin duda Virgilio se inspiró en los poemas homéricos, pero
al mismo tiempo, abandonando su primera vinculación con los "poetae novi",
se aproxima a la épica arcaica de Ennio y de Nevio, que habían ensalzado
a los héroes de su historia nacional mezclando hechos históricos con
aspectos legendarios. Virgilio logra unir en el poema el presente y el
pasado, la historia y la leyenda con gran habilidad; las hazañas de
Augusto y los logros y aspiraciones de su recién nacido Principado
aparecen en el poema, no expuestos directamente como materia narrativa,
sino en forma de disgresión profética o fabulosa: en el libro I, Jupiter
pasa revista a la historia de Roma hasta la época de augusto; en el
libro VI la sombra de su padre, Anquises revela a Eneas el destino de
Roma como dominadora y civilizadora de pueblos; por último, Virgilio
aprovecha el recurso épico a la descripción de las armas, tomado
directamente de Homero, para realizar una descripción de la historia de
Roma que culmina con la victoria de Accio y el triunfo de Octavio
Augusto. La Iliada y la Odisea le sugirieron la composición del poema en
dos partes: los seis primeros libros, en los que se narra la
peregrinación de Eneas desde la destrucción de Troya hasta su llegada a
Italia, recogen el modelo de la Odisea; los otros seis, que recogen las
alternativas en la lucha por la conquista de Italia, recuerdan a la
Iliada. A la influencia homérica se debe también la presencia de los
dioses y sus interferencias en la vida humana.
Por otra parte, Virgilio se mantiene en la Eneida fiel al concepto
romano de épica: es un poema nacionalista en el que no sólo Roma sino
también Italia forma parte de los acontecimientos. Junto a la maquinaria
mitológica, tomada del mundo homérico, aparecen en el poema, tratadas
con gran respeto, antiguas creencias y prácticas religiosas, que estaban
profundamente ancladas en la tradición romana. Es un poema que enaltece
los sentimientos de piedad y religión, rasgos característicos de la
antigua Roma y que Augusto intentaba restaurar. Eneas se nos presenta
guiado paso a paso por la voluntad de los dioses en su tarea de
establecer los "Penates" troyanos en Italia. Virgilio, aún reconociendo
su deuda con Homero, supo imprimir a su obra un profundo sello de "romanidad":
pretendió reflejar los principios de la restauración religiosa y moral
que se estaba realizando durante el Principado de Augusto.
El poema comienza cuando Eneas y sus compañeros llevan ya algunos años
vagando en busca de la tierra donde, según el mandato de los dioses, han
de fundar una nueva ciudad. Eneas, con los Penates de la destruida
Troya, con su padre Anquises y su hijo Ascanio vaga, asistido por su
madre Venus, durante mucho tiempo por el mar, cuando una tempestad los
arroja a las costas de África. Allí se está levantando Cartago, la
futura rival de Roma. Recibido hospitalariamente por la reina Dido,
Eneas hace un relato de la destrucción de Troya y de los acontecimientos
posteriores. Narra a continuación Virgilio los amores de Eneas y Dido,
que se ven obstaculizados por Jupiter, quien recuerda a Eneas la misión
encomendada por los "hados"; Eneas parte y Dido se quita la vida. Estos
episodios ocupan los primeros cuatro libros y destacan de entre ellos la
destrucción de Troya, narrada con tono verdaderamente épico en el libro
II, y los amores de Dido y Eneas, que ocupan todo el libro IV de un gran
valor dramático y centrado en torno a la figura de Dido, uno de los
personajes más logrado del poema. La primera parte del poema termina con
el descenso de Eneas al infierno, narrado en el libro VI; allí contempla
los espíritus de personas desaparecidas y recibe de su padre Anquises
una visión profética sobre sus descendientes. Es éste un libro de una
gran belleza formal y dotado, al mismo tiempo, de un importante
contenido ideológico y filosófico; en él se exponen las ideas de
Virgilio, tomadas del Neoplatonismo, acerca de la vida de ultratumba y
de la reencarnación.
Los seis libros siguientes, de mayor contenido narrativo y tono épico,
narran la llegada a Italia de Eneas y sus compañeros y sus luchas
principalmente con los Rútulos por el dominio de Italia. Destacan en
estos libros algunos episodios, como el de Niso y Euríalo (libro IX) de
gran valor dramático, el ataque de las amazonas dirigidas por Camila y,
muy especialmente, el combate final entre Turno y Eneas que termina con
la victoria de este último.
2.2.2.- Lengua y estilo de la Eneida.
Desde el punto de vista de la evolución del género épico, la Eneida se
distancia de todos los poemas anteriores: por primera vez en un poema
épico se insertan en la narración recursos y tonos literarios dramáticos
y líricos. El estilo de la Eneida es nuevo; Virgilio varía el tono del
poema según los momentos y alterna con gran naturalidad la solemnidad
épica con el lirismo más puro y con momentos de fuerte dramatismo.
Probablemente no alcanza la grandeza de Homero, pero construye una obra
de gran humanidad; este es el rasgo más característico de Virgilio: el
poeta canta al hombre que sufre para obedecer su destino y no al
guerrero que combate. En este carácter lírico de la Eneida, que tan bien
se adecua al propio carácter del poeta, se observa la influencia del "epilio"
alejandrino. Aunque Virgilio imita a Homero y se inspira en él, su
concepción de la poesía es ya muy distinta. Homero es el representante
paradigmático de una épica primitiva, pensada para ser recitada
generalmente con acompañamiento musical; su intención era exclusivamente
cautivar y entretener. Virgilio, por su parte, es un poeta erudito: su
obra es producto de un intenso estudio de la fuentes y de los modelos
tanto griegos como latinos.
Uno de los aspectos más criticados del poema virgiliano es el
tratamiento de los personajes, en concreto el de Eneas. Se acusa a
Virgilio de crear un personaje excesivamente frío, atento solamente a la
voluntad de los dioses y con poca vida. El rasgo más característico de
Eneas es la "pietas" y es más un héroe humano que un héroe guerrero como
los homéricos. El segundo personaje en importancia es Dido, cuyos amores
con Eneas son el centro del libro IV; este personaje está tomado de la
tradición épica latina: Nevio ya la había introducido en su poema.
Virgilio nos la presenta como una víctima de los dioses. La figura de
Dido desmiente a quienes consideran que Virgilio era demasiado blando
como para crear caracteres fuertes; es Dido, quizá, la figura más
lograda de la Eneida y está llena de fuerza y pasión humana.
La Eneida es una obra de extraordinaria perfección estilística y
métrica, aunque su autor pidió en su testamento que se destruyera por
considerarla inacabada. A pesar de los deseos del poeta, Augusto dio
orden de que se publicara sin añadir nada, por ese motivo encontramos
versos incompletos. Virgilio es el creador de un lenguaje poético
clásico de extraordinaria perfección formal. Su estilo se caracteriza
por la ya comentada variedad de tonos y por la cuidada selección de
términos: alterna la utilización de neologismos (términos nuevos) y de
arcaísmos que dan solemnidad al texto. Logró además una perfecta
adaptación del hexámetro a la lengua latina.
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3.- OVIDIO, LA MITOLOGÍA COMO
ARGUMENTO ÉPICO.
3.1.- Datos biográficos y perfil humano.
Publio Ovidio Nasón es el más joven de los grandes poetas de la época
augústea. Nació en Sulmona, en un valle de los Apeninos, en el año 43 a.
de C. El propio poeta en alguna de sus obras, concretamente en las
Tristias, nos da información sobre su vida. Pertenecía a una familia de
orden ecuestre que le dio una sólida formación con la idea de que
cultivara la abogacía y participara en la vida pública. Completó su
formación en Atenas, Asia Menor y Sicilia. Durante cierto tiempo ejerció
algunos cargos oficiales menores, pero abandonó pronto estas ocupaciones
para dedicarse por completo a la poesía. Su posición económica
desahogada le permitió frecuentar la sociedad elegante de su época.
Un episodio fundamental en la vida de Ovidio es su destierro por orden
de Augusto a Tomis, en la orilla del Mar Negro. El propio Ovidio nos
habla de su destierro atribuyéndolo a dos causas: "carmen et error".
Parece ser que el poema que le pudo costar el destierro fue Ars
amatoria, publicado ocho años antes y cuyo contenido era poco acorde con
la campaña de moralización de las costumbres propugnada por Augusto. El
"error" al que se refiere el poeta se ha relacionado con la familia
Julia; según parece, pudo tener alguna relación, aunque no directa, con
alguno de los adulterios de Julia la Menor, nieta de Augusto, que
también fue desterrada en el año 8 de C. En Tomis, lejos de Roma, el
poeta escribió gran parte de su producción lírica y se deshizo en
lamentaciones y súplicas para obtener el perdón imperial. Murió en el
año 17 después de C., algunos años después de Augusto, sin haber
obtenido, ni siquiera de su sucesor, el perdón tantas veces implorado.
Aunque la obra más conocida de Ovidio es el poema narrativo conocido
como Metamorfosis, tiene una abundante producción lírica que será objeto
de estudio en otro momento.
3.2.- Las METAMORFOSIS.
3.2.1.- Características de las
Metamorfosis como poema épico
Las Metamorfosis es el segundo gran poema épico de la época augústea y
la obra cumbre de Ovidio. Su carácter es totalmente distinto al de la
Eneida y al de todos los poemas épicos anteriores. El poema de Ovidio es
un poema mitológico erudito, subgénero épico que popularizaron los
poetas alejandrinos y que, con anterioridad a Ovidio, cultivaron algunos
poetas neotéricos que compusieron lo que se conoce con el nombre de "epilios".
Ovidio, que se sabía reconocido en el campo de la poesía lírica, era
consciente también de que, para obtener fama imperecedera, debía
intentar el camino de la épica, el género poético por antonomasia.
Sabiendo que los temas épicos tradicionales habían alcanzado la
perfección con la obra de Virgilio, convertida ya en su época en un
clásico, se vuelve hacia la mitología que le ofrecía una variedad y
riqueza muy acorde con sus gustos y aptitudes. Es un poema de madurez,
iniciado poco antes de su marcha al exilio y que, a pesar de su
extraordinaria perfección, el poeta consideró inacabado, y así lo hizo
constar en las Tristes:
Nec tamen illa legi
poterunt patienter ab ullo,
nesciet his summam si quis abesse manum,.
ablatum mediis opus est incudibus illud
defuit et scriptis ultima lima meis
[ ":Y sin embargo no podrían ser leídos
sosegadamente por nadie si se ignorara que a éstos les falta la mano
definitiva; esa obra fue arrancada del medio del yunque y les faltó a
mis escritos la última lima" Trist. [7, 27-30 ]
El tema de los cambios de formas como argumento poético no era nuevo en
la literatura;
como hechos episódicos están presentes en la Iliada y en la Odisea. A
partir del siglo III a. de C. comenzaron a circular por los ambientes
alejandrinos colecciones de leyendas que incluían algún tipo de cambio
de formas, entre las que podemos citar los Heteroeumena o
Transformaciones de Nicadro de Colofón y unas Metamorfosis de Partenio
de Nicea. La novedad del poema de Ovidio consiste en engarzar una serie
de metamorfosis en una obra extensísima contemplada como un conjunto y
no como una suma de mitos.
Las Metamorfosis de Ovidio, que narran en quince libros más de
doscientos cincuenta mitos que tienen como hilo conductor el hecho de
que en todos ellos se produce un cambio de forma, plantean una serie de
problemas estrechamente relacionados entre sí y de no fácil solución
sobre la naturaleza del poema, el género al que pertenece y su
contenido.
El propio poeta en los cuatro versos que sirven de proemio a la obra nos
informa acerca del contenido de la misma y de la forma elegida para
contarlo. El contenido del poema queda claramente expresado: se propone
exponer -nótese que no se usa el verbo canere [cantar], característico
de la épica heroica -las transformaciones de los cuerpos en formas
nuevas". Queda pues ya definido desde el primer verso una de las
características más importante del poema ovidiano: la falta de unidad
temática. Las Metamorfosis no tienen un tema único, sino que son una
serie de historias hábilmente unidas, según decía Quintiliano, con "la
apariencia de un sólo cuerpo" ( "in speciem unius corporis"). Pero a
continuación afirma que se propone escribir un "carmen perpetuum", es
decir una obra "sin interrupción"; lo que quiere decir que, si bien no
hay unidad temática, si existe una continuidad entre las historias
narradas. Efectivamente, el ambicioso proyecto inicial era narrar de
forma coherente y cronológica desde la creación del mundo hasta Julio
César, pasando por episodios importantes de la historia de Roma. El
poema se cierra con la transformación de Julio César en estrella. Así
pues la cronología, que referida a los mitos se ha de entender
forzosamente de forma amplia, da a la obra la continuidad que el poeta
desea.
Todo lo anteriormente dicho sobre el contenido y la naturaleza del poema
nos conduce a la pregunta de si hemos de considerar las Metamorfosis un
poema épico o no. Tanto la intención del poeta de escribir un "carmen
perpetuum" como la utilización del hexámetro, verso épico por
excelencia, indica su deseo de escribir una obra de tono épico; además
encontramos en las Metamorfosis algunas recursos típicos de la poesía
épica como escenas de batallas, símiles, catálogos,disgresiones, etc.;
también un análisis del léxico revela que en general es más elevado que
el utilizado en sus restantes obras.
Pese a todo lo que acabamos de reflejar, también se pueden aducir datos
en contra de considerar las Metamorfosis un poema épico o, al menos, un
poema épico convencional. Lo que más aleja al poema de la épica
tradicional es la ya comentada falta de unidad temática: la impresión
primera que se obtiene de la lectura del poema es la de una absoluta
variedad, un cambio incesante, totalmente alejado de la serenidad y la
quietud de la Eneida. Esta variedad se extiende también a los tonos o
registros poéticos empleados: se mezclan en las Metamorfosis de forma
magistral pasajes de tono épico con otros bucólicos, líricos e, incluso,
dramáticos. Podríamos decir que todos los géneros poéticos aparecen
representados en la obra de Ovidio. Por todo ello podríamos concluir que
las Metamorfosis es una obra épica muy especial, un poema épico "sui
generis" cuya variado argumento mitológico permite a Ovidio explorar,
como había hecho en otras obras anteriores, la conducta humana sometida
a tensión; es un poema de las emociones, siendo la dominante el amor.
Las Metamorfosis no es una obra comprometida, ni tiene una
intencionalidad política como la Eneida. Ovidio escribe un poema
superficial y frívolo que sólo pretende sorprender, divertir y distraer.
Siendo el más joven de los poetas de la época augústea, no vivió la
época de las grandes guerras civiles y la obra pacificadora de Augusto
no le inspira sino indiferencia. En ningún momento se observa en su obra
la identificación con los planes del "princeps" que hemos visto en
Virgilio y que también se puede ver en Horacio. No hay en la obra ni los
ideales patrióticos ni la finalidad ético-religiosa, que están en la
base de la épica nacional romana, porque eran algo ajeno a la propia
conciencia del poeta.
3.2.2.- Estilo y pervivencia de Ovidio.
Desde un punto de vista formal, la perfección técnica de Ovidio se pone
de manifiesto en que logra trabar íntimamente las historias entre sí por
procedimientos de oposición y contraste tomados de la poesía
alejandrina.
Aunque en forma y estilo respeta el esquema de la poesía épica
tradicional (utilización del hexámetro, amores de dioses y hombres,
fórmulas, epítetos, frases solemnes...), sin embargo hay rasgos que lo
hacen radicalmente distinto. Ovidio frivoliza y trata en términos
humorísticos los elementos más característicos de la poesía heroica. Los
dioses de Ovidio aparecen dibujados con ironía y frivolidad; carecen de
la majestad de los dioses de Virgilio y de Hornero y están profundamente
humanizados.
De nuevo, al analizar el estilo de las Metamorfosis, nos llama la
atención su extraordinaria variedad: Ovidio es un narrador excepcional
con gran cantidad de registros diferentes. El poema está en continuo
movimiento y los tonos se adaptan a los distintos episodios narrados: Su
estilo es muy barroco y está muy alejado del clasicismo virgiliano.
Abandona los arcaísmos e introduce innovaciones tanto en el plano léxico
como en las construcciones sintácticas.
Ovidio era sobre todo un gran versificador, al que el verso le salía,
según sus propias palabras, de forma espontánea: et quod temptabam
scribere versus erat ["lo que empezaba a escribir me salía verso"
Tristes IV, l0,26]. Sus hexámetros, a los que mantuvo dentro de los
cánones virgilianos, son de una extraordinaria perfección. Mantuvo
también el período poético virgiliano, que no solía exceder de los
cuatro versos.
A la belleza formal de sus versos se debe la influencia que ejerció
sobre casi todos los poetas latinos que lo siguieron: Lucano, Silio
Itálico, Estacio y, sobre todo, Marcial. Durante la Edad Media fue uno
de los autores más admirados, pudiendo hablarse en los siglos XII y XIII
de una "aetas ovidiana " favorecida por el gusto por las
interpretaciones alegóricas de los mitos clásicos. Gran importancia en
la transmisión y pervivencia de las Metamorfosis tuvieron las
traducciones moralizadas de las mismas, como el Ovidio moralizado, que
tuvieron gran difusión. La lista de los autores que reciben la
influencia de Ovidio sería interminable, entre ellos se encuentran
Dante, Petrarca, Boccacio, Racine, Corneille, Shakespeare, Cervantes,
Calderón de la Barca... La influencia de las Metamorfosis en la cultura
occidental se extiende más allá del campo estrictamente literario, las
artes plásticas han encontrado en la obra de Ovidio una fuente continua
de inspiración y el más completo y colorido catálogo de mitos clásicos.
Este rapidísimo repaso a la influencia de las Metamorfosis a lo largo
del tiempo, pone de manifiesto que el autor había acertado al depositar
en esta obra sus esperanzas de inmortalidad, y que se ven perfectamente
cumplidos los presentimientos y deseos plasmados en los hermosísimos
versos con los que cierra el poema:
parte tamen meliore mei super alta
perennis
astra fera¡; nomenque erit indelebile
nostrum,
quaque patet domitis Romana potentia
terris.
Ore legar populi perque omnia saecula
fama,
siquid habent veri vatum presagia,
vivam
[ " pero en la mejor parte de mí yo viajaré inmortal por encima de los
astros de las alturas, y mi nombre será indestructible, y por donde se
extiende el poder de Roma sobre la tierra subyugada, la gente me leerá
de viva voz, y gracias a la fama, si algo de verídico tienen los
presentimientos de los poetas, viviré por todos los siglos "
Metamorfosis,X,875-879]
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| 4.- LUCANO O LA ÉPICA ANTICLÁSICA.
4.1.- Datos biográficos y perfil
humano.
El poeta de origen español Lucano protagoniza hacia mediados del siglo I
de nuestra era el único intento de renovar la épica, apartándose de
forma consciente e incluso oponiéndose activamente a la concepción épica
virgiliana, considerada clásica y que ejercía una influencia total sobre
los poetas épicos posteriores. Lucano es el representante en el campo de
la épica de un estilo nuevo, anticlásico y vinculado al movimiento
estoico que, de la mano de Séneca el Filósofo, se impone en los primeros
años del reinado de Nerón.
Marco Anneo Lucano era hijo de Anneo Mela, hermano menor de Séneca el
Filósofo con quien el poeta mantuvo una estrechísima relación y al que
probablemente debe su inclinación por el estoicismo. Nació en Córdoba en
el 39 d. de C., aunque fue llevado casi inmediatamente a Roma donde
recibió una esmerada educación. Estudió filosofía con el estoico
Cornuto, completando su formación, como era frecuente entre las familias
distinguidas, con una estancia en Atenas. Gozó en sus primeros años de
la amistad del emperador Nerón que lo admitió en su círculo. Esta
situación varió años más tarde por razones que no se conocen
exactamente, pero a las que no parecen ser ajenos los celos de Nerón
ante el talento poético de Lucano y su éxito literario. Lo cierto es que
a partir de un determinado momento se le prohibió escribir poesía y el
ejercicio de la abogacía en los tribunales. Acusado de participar en la
conjura de Pisón fue finalmente obligado a suicidarse, igual que su tío
Séneca, en el 65 d. de C, a la temprana edad de 26 años. Lucano fue un
autor muy precoz y extraordinariamente prolífico; sólo conservamos
completo un poema épico-histórico, la Farsalia, pero nos han llegado los
títulos así como noticias diversas de otras catorce obras, entre las que
figuran obras dramáticas, discursos, sátiras y poemas varios.
4.2.- La FARSALIA.
4.2.1.- Composición y estructura
del poema.
La única obra de Lucano que se nos ha conservado es la Farsalia, poema
épico-histórico en hexámetros que tiene como tema la guerra civil entre
César y Pompeyo, representante del partido republicano. La obra se
compone de diez libros, aunque parece ser que Lucano tenía pensado
escribir doce. El poema está inconcluso y su redacción se vio
interrumpida en el libro X por la muerte de su autor. Tampoco tenemos
información sobre con qué acontecimiento histórico debía terminar,
aunque la idea más extendida es que pretendía finalizar el poema con la
muerte de César. De hecho la obra sólo llega hasta la guerra de
Alejandría y todo lo demás pertenece al campo de las conjeturas.
Generalmente se piensa que el poema fue compuesto en dos períodos
distintos. Los tres primeros libros los escribiría Lucano antes de su
enfrentamiento con Nerón, y tratan de los comienzos de la guerra civil
de un modo relativamente favorable a César; en los siete libros
restantes, publicados después de la muerte de su autor, predomina un
intenso republicanismo.
El poema de Lucano presenta varios problemas a la crítica; el primero de
ellos es el de título del mismo. Parece ser que el titulo originario y
el que aparece en los manuscritos más antiguos era Belli civilis libri y
que el nombre de Farsalia, con el que se la designa habitualmente, se
debe a una interpretación, al parecer errónea, del siguiente verso del
poema: "Pharsalia nostra vivet" (nuestra Farsalia vivirá, Phars. 9,985).
Problema también muy debatido es el género -historia, retórica o
poesía-, al que se debe adscribir la Farsalia. Es éste un problema
estrechamente vinculado al tema elegido por el poeta para su poema, uno
de los aspectos en los que Lucano resulta profundamente innovador. La
elección de un tema histórico reciente contradice abiertamente no ya el
paradigma de poesía épica fijado por Homero y Virgilio, sino también los
principios teóricos enunciados por Aristóteles acerca de la épica; según
el filósofo griego en la epopeya era necesario narrar hechos
universales, atemporales, que pudieran haber ocurrido, pero no hechos
ocurridos realmente. Según esta concepción, el poema de Lucano no sería
épica sino historia versificada; ésta es la opinión que expresa Petronio
en el Satiricón y que sostienen la mayor parte de los partidarios del
clasicismo. Por otra parte el tono declamatorio, sentencioso y retórico
de la obra hace decir a Quintiliano sólo unos años más tarde que Lucano
"debe ser imitado más por los oradores que por los poetas". Se puede
considerar a Lucano un historiador épico y filosófico, que utiliza el
tema histórico no como un pretexto sino como un vehículo de sus ideas y
de su arte.
Desde el comienzo del poema, Lucano rompe abiertamente con las
convenciones que para el género épico estaban fijadas desde Homero. En
este sentido es significativo su renuncia a invocar a las Musas, a Apolo
o a cualquier otra divinidad helénica. Niega así la necesidad de modelos
griegos para un poema que él considera específicamente romano. Rompiendo
de esta manera con la épica heroica, se vincula con una cierta épica
italiana menos conocida que, a la manera de Nevio, extraía sus temas de
la historia reciente de los pueblos de la península. A esta tradición
italiana debe Lucano toda una serie de elementos fantásticos y
maravillosos como sueños proféticos, escenas de migromancia, augurios y
prodigios que pueblan la Farsalia.
En general la obra es anticlásica. Las características especiales de la
Farsalia que hacen de ella un poema épico revolucionario son las
siguientes:
a) El ya comentado cambio temático. El poema es exclusivamente
histórico. Renuncia a, los elementos míticos tradicionales. La idea que
domina el poema, muy cercana al pensamiento estoico, es que el propio
pueblo romano ha conducido a Roma a su situación de decadencia con la
corrupción y las discordias civiles.
b) La ausencia de dioses y de aparato mitológico. Lucano destierra
completamente a los dioses de su obra. Estos no tienen ninguna
incidencia en el desarrollo de la acción. En el centro del poema está el
hombre responsable único de sus actos. El "fatum" (destino) de los
estoicos hereda parte de las funciones atribuidas a los dioses en la
épica tradicional.
c) Al no poder explicarse los acontecimientos por intervención divina,
los hechos se explican de forma racional. Las causas de la guerra civil,
por ejemplo, fueron minuciosamente analizadas.
d) Por último, también rompe la tradición virgiliana el hecho de que la
Farsalia no tenga un héroe unívoco. Hay tres figuras en la obra con
entidad suficiente para ser considerados héroes: César, Pompeyo y Catón;
pero Lucano no se inclina con claridad por ninguno de ellos, aunque
parece que sus simpatías están del lado de Catón; hay autores que se
inclinan por considerar que el héroe del poema es alguna de estas
personificaciones abstractas como la Libertad o el Destino.
En su conjunto es una obra más trágica que la Eneida, porque sus
personajes, determinados por la Fatalidad, tienen poco campo de
actuación; pero, al mismo tiempo, es menos humana, porque en ella hay
poca ternura y piedad, cualidades que sí tenían una fuerte presencia en
el poema virgiliano.
4.2.2.- El estilo de Lucano.
Lucano es un representante de los gustos anticlásicos de la época
neroniana y, tanto en el contenido como en la forma, intenta iniciar un
nuevo camino para la épica, alejándose del modelo establecido por
Virgilio y que nadie osaba cuestionar. Lucano inicia un camino
verdaderamente revolucionario. El primer rasgo que destaca en su obra,
como ya hemos comentado, es el uso y abuso del tono retórico, que se
manifiesta con diversos procedimientos: amplificaciones, repetición de
ideas, aliteraciones, quiasmos, etc. Utiliza con frecuencia
descripciones coloristas y discursos artísticamente elaborados, así como
sentencias y frases lapidarias que se han convertido en citas célebres.
Era excesivamente enfático y colorista, pero poseía cualidades como
poeta que se ponen de manifiesto cuando se olvida de la filosofía y
logra moderar su tendencia a enfatizar; sus hexámetros se suceden
entonces fluidos y armoniosos.
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