INTRODUCCIÓN
El periodo de esplendor del arte romano abarca los dos primeros siglos del
Imperio. Pero ya a principios del siglo II de nuestra era, desde el tiempo de
Adriano (año 117), se inicia la decadencia del buen gusto que se acentúa en el
siglo III y se confirma en el siglo IV por efecto de cierto barroquismo o
irregularidad y pesadez en los estilos aunque aumente el fasto y la magnitud de
las obras. A causa del profundo centralismo ejercido por Roma sobre sus
provincias en todos los aspectos de la vida, se originó un arte muy uniforme sin
que pueda hablarse de escuelas provinciales, al menos durante la época imperial.
No obstante, dada la amplitud del Imperio y su constitución en diferentes
momentos, no existe una contemporalidad cronológica. Se pueden destacar las
siguientes características:
1- Es un arte de ecléctico resultado de la síntesis de las formas griegas,
etruscas y orientales.
2- Es un arte eminente práctico; a los romanos no le interesa ni la estética ni
la belleza formal ni las teorías artísticas.
3- Es un arte oficial, público y al servicio del poder civil o religioso.
4- Se produce un auge importante de las ciudades que se convierten en un medio
de exteriorización del poder romano y de reclamo para las gentes bárbaras (no
romanas).
5- El arte romano ejercerá una enorme influencia en el arte posterior por su
enorme extensión.
ARQUITECTURA
Los romanos fueron grandes constructores, desarrollando
principalmente su actividad en el marco urbano.
Para sus edificios, los romanos utilizan sobre todo el hormigón revestido de
mármol o piedra. Muestran preferencia por la planta axial con muros y pilastras
como elementos sustentantes y utilizan el orden toscano (etrusco), los órdenes
griegos y desarrollan uno nuevo resultado de combinar el orden jónico y el
corintio, el orden compuesto. Como elemento sustentante predominan las bóvedas
de cañón incorporando en ocasiones la bóveda semiesférica. En cuanto a las
construcciones destacan:
-
Templo: Menos importante que en
Grecia porque el culto era familiar. Ejemplo: Panteón de Agripa en
Roma.
-
Anfiteatro: Resulta de la
yuxtaposición de dos teatros. En el se desarrollaban cruentos espectáculos
entre gladiadores, así como juegos de caza de fieras en incluso batallas
navales. El más conocido es El Coliseo en Roma.
-
Circo: Eran edificios en forma de
hipódromo griego aunque más grandes. Estaban destinados a carreras de
cuadrigas, simulaciones de batallas, cacerías de fieras y espectáculos de
acrobacias. Por ejemplo El Circo de Roma.
-
Basílicas: Edificio destinado
para mercado y tribunales de justicia. Por ejemplo la Basílica
de Constantino en Maguncia
-
Termas: son recintos públicos
destinados a baños típicos de la civilización romana. Por ejemplo las
Termas de Itálica en Sevilla.
También destacan las construcciones de ingeniería como
puentes o acueductos y las necrópolis romanas que se situaban en las afueras de
la ciudad.
ESCULTURA
Los escultores romanos se preocuparon por la perfección
técnica cultivando, además de las copias griegas, el retrato en mármol ,sobre
todo, y en bronce, piedra y barro en menor medida.
1. El retrato
En época republicana, la escultura romana de retrato sólo
representaba la cabeza y parte del cuello para honrar a los difuntos.
Posteriormente, se avanza en la representación de todo el busto, incluyendo
hombros y pecho. Eran de gran realismo y con frecuencia iban policromados. De
todos modos también aparecen esculturas de cuerpo entero como la Estatuia
Barberini.
Al iniciarse la República con Augusto, el arte se politiza para convertirse en
instrumento de propaganda política con retratos idealizados relegando el
realismo para las clases medias, mientras que la alta sociedad romana imita la
idealización del emperador. De esta época es el Augusto Prima Porta. Con las
dinastías de emperadores sucesivas, el estilo del retrato cambiará pasando por
periodos más naturalistas, pasando por otras más helenizadas para terminar con
una decadencia del retrato en las épocas finales del imperio.
2. El relieve
El relieve romano se cultivó sobre todo en los monumentos conmemorativos de
victorias y hazañas (arcos de triunfo, altares y columnas honoríficas). Se trata,
por lo tanto, de un relieve histórico, muy naturalista de gran movimiento, que se
mueven en un espacio aunque sin perspectiva y de carácter narrativo. Con la
decadencia del imperio, los relieves irán perdiendo su carácter naturalista. Son
ejemplos los relieves del Ara Pacis y los de la columna de Trajano en Roma.
PINTURA
Los artistas de las ciudades romanas pintaban sobre las
paredes mediante la técnica del fresco. A veces hasta siete capas sustentaban
las pinturas y se usaba la cal y el jabón de cera.
Los colores son muy vivos y variados y muchas veces se conseguía plasmar la
sensación de tridimensionalidad, la perspectiva, perdida más tarde y
redescubierta en el Renacimiento (más de 1400 años después).
La conservación de las pinturas, por razones obvias, es muy complicada, pero hay
varios ejemplos donde ha habido suerte: son los casos de las ciudades sepultadas
por el Vesubio en la erupción del año 79, Pompeya, Herculano y Stabia, cuyas
pinturas parietales se han conservado soberbiamente y de la Domus Aúrea de Nerón
en Roma, enterrada para construir unas termas encima y que al excavarla
arqueológicamente ha revelado sus frescos maravillosos.
Los artistas romanos tocaban todos los temas, escenas cotidianas, mitológicas,
paisajes, bélicas, eróticas, cómicas, etc. Muchas veces las pinturas eran
simulaciones de mármoles, de arquitecturas, de cuadros colgados o de jardines
imaginarios.
Los romanos también se convirtieron en auténticos maestros del mosaico. Los
mosaicos están compuestos por pequeñas piezas cúbicas llamadas teselas y los
materiales pueden ser muy variados y van desde las rocas calcáreas hasta el
vidrio pasando por la cerámica. Las composiciones podían ser policromas o bien
estar elaboradas sólo con colores blanco y negro, pero siempre se tendía a
dotarlas del mayor grado de realismo posible. Los temas más frecuentes en los
que se inspiraban los artistas eran los relacionados con la mitología, aunque
también eran muy apreciadas las escenas de caza y de la vida cotidiana o los
símbolos y monstruos marinos.
REFLEJO DEL ARTE ROMANO EN LA ROMANIZACIÓN DE LA BÉTICA.
En cuanto al reflejo del arte romano en la Bética cabe decir
que, al ser ésta su lugar de asentamiento base, se observa una gran influencia
de los rasgos del arte romano en ella.
En la Hispania romana se han descubierto numerosas manifestaciones artísticas
romanas, entre ellas nombraremos los restos arquitectónicos de lo que fueran las
planificaciones de algunas de las más importantes ciudades hispanorromanas, como
Gades en Cádiz, Itálica, cerca de Sevilla, Emérita Augusta (Mérida), Caesar
Augusta (Zaragoza) o Tarraco (Tarragona). En España subsisten algunos restos
arqueológicos de templos de época romana en las ciudades de Barcelona, Mérida,
Córdoba y Sevilla.
En cuanto a los edificios destinados al ocio las ciudades de Tarragona, Sagunto
y Toledo pueden hoy día contemplarse algunos restos de antiguos circos y puentes
de origen romano.
Los restos de acueductos también se han dejado notar en España destacando entre
otros el Puente de Alcántara sobre el río Tajo, en Cáceres, considerado como una
gran obra de ingeniería, gracias a la combinación del arco y la bóveda. Cabe
citar también el famoso acueducto de Segovia, formado por dos series de
arquerías superpuestas en dos niveles por robustos pilares de granito y también
nombrar el de San Lázaro en Emérita Augusta.
Los enterramientos romanos también han dejado su huella en la zona hispánica
sobresaliendo la tumba o torre de los Escipiones, que constituye uno de los
mejores sepulcros conservados en la Hispania romana y que se encuentra cerca de
Tarragona.
También tenemos constancia de la existencia de arcos de triunfo, ya que en
España se conservan los arcos de Bará en Tarragona, el de Caparra en la ciudad
antigua de Capeta (Cáceres) y el de Medinaceli en Soria.
Por último cabe destacar la presencia de mosaicos de época romana en España,
como los del Museo de Barcelona, los del Museo Arqueológico Nacional de Madrid,
sobre todo los que representan los trabajos de
Hércules, los de Tarragona con el tema de la medusa, los del Museo de Navarra en
Pamplona (triunfo de Baco y Teseo y el Minotauro), los de Itálica (mosaico de
Neptuno), los de Mérida (mosaico de los siete sabios y mosaicos de la casa del
Mitreo) y los de Ampurias en Girona (Sacrificio de Ifigenia).
Éstas son algunas de las manifestaciones artísticas que hacen notables y
evidentes los rasgos del arte romano, tanto en la Bética como en el resto de la
Hispania romana.
|