3. Historia de la lengua latina

Del latín a las lenguas romances

La zona occidental del imperio fue romanizado con distinta intensidad: la intensidad fue máxima en la regiones centrales (Italia, Galia e Hispania), y menor en la periferia (Germania, Britania y norte de África). En estas la fragmentación del imperio provocó la desaparición rápida del Latín sin dejar lenguas derivadas (aunque el legado cultural, político y lingüístico no desapareció totalmente), mientras que en aquellas se mantuvo el latín culto como lengua universal y el latín vulgar originó por la diversidad de su evolución desde la temprana Edad Media las llamadas "lenguas románicas" o romances (gallego-portugués, castellano, catalán, provenzal, francés, italiano, sardo, romanche y rumano), todas ellas forman una "familia lingüística" que conserva una gran semejanza léxica, morfológica y sintáctica con la lengua latina de la que procede; a esta zona profundamente romanizada es a la que se le denomina como "Romania" y coincide con una amplia zona de la actual Europa (desde los ríos Rin y Danubio hasta Portugal).

El concepto de Europa o "Unión Europea" como comunidad de naciones se sustenta en el común legado romano y la común tradición histórica de occidente.


La lengua inglesa no es una lengua románica, pero una gran parte de su léxico (65%) es de origen latino.

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