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La civilización indoeuropea
El filólogo alemán Franz Bopp comparó
lenguas que tenían parentesco y dedujo los rasgos culturales de una
civilización que originariamente, en torno al 4000 a.C., estuvo
asentada en las grandes estepas de Asia Central, al sur de la actual
Rusia.
Se vieron obligados a buscar nuevos
territorios para obtener más recursos; estas oleadas migratorias
sucesivas a lo largo de la historia difundieron su lengua y
costumbres por Europa y Asia.
Este pueblo en el inicio tuvo una
lengua común, que se ha llamado protoindoeuropeo; con el trascurso
de los siglos y la separación geográfica la lengua madre se fue
descomponiendo en una multitud de lenguas derivadas.
De este protoindoeuropeo decenderían
un gran número de lenguas actuales: casi todas las europeas y
algunas en las regiones del subcontinente indio.
Como en aquella época no existía la
escritura, es muy poco probable que encontremos un documento gráfico
que lo corrobore. Así pues, el instrumento que se ha utilizado para
llegar a esa conclusión ha sido única y exclusivamente la
gramática comparada.
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En la península ibérica se asentaron los "celtas",
en la balcánica los "griegos" y en la itálica los "latinos",
los "oscos" y los
"umbros".
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