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Mito relacionado: El oro del Rhin |
Las hijas del Rin protegen el oro sagrado que el
río alberga. El nibelungo Alberich intenta seducir a las hijas
del Rin que lo rechazan. Entonces, maldice el amor y les roba el oro, pues
sabe que quien lo posea y lo haga fundir en una anillo recibirá poderes
ilimitados. El dios Wotan, por su cuenta y riesgo, corta una rama del
«Fresno del Mundo» para poder tener toda la sabiduría y los poderes
absolutos. Como Alberich había fundido su anillo, Wotan hizo lo propio con
la rama haciendo de ella una lanza donde graba las leyes y contratos
convirtiéndose en el supervisor. Los dos pagan su precio por el robo:
Alberich renuncia al amor y Wotan se hace construir por los «Gigantes» el
Castillo de Walhala, prometiéndoles como pago a Freia, la diosa del amor y
de la juventud eterna, como pago por sus servicios.
Pero sin Freia, los dioses envejecerían. Por eso,
les propone mejor como pago el oro y el anillo del
nibelungo. El tesoro lo roba Wotan con astucia y violencia, mientras que
el nibelungo maldice el anillo y los gigantes empiezan a disputarse su
parte. Uno de ellos, Fafner, mata a su hermano Fasolt. La maldición del
anillo no se hace esperar. Los dioses, después de una tormenta se dirigen
a través del arco iris al Walhala. En las profundidades escuchamos el
lamento de las hijas del Rin por la pérdida del oro, y la música de
Wagner, por supuesto. |
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Curiosidad |
Fue
descubierto por Berg, Noddack y Tacke de Alemania en 1.925 en los
minerales tantalita, wolframita y columbita por medio de análisis
espectrográfico de rayos X, y se encontró posteriormente en cantidades más
grandes en la molibdenita.
Se usa
en aleaciones para termopares (con el wolframio), varillas de soldadura,
imanes criogénicos y para filamentos eléctricos y de flashes fotográficos.
Se usa también como catalizador.
Es un
metal blanco plateado brillante, dúctil y maleable con una alta densidad y
un elevado punto de fusión siendo, después del wolframio, el menos fusible
de los metales comunes. |