"Estás hecho un
Adonis"
Ser bello como un Adonis, o no ser ningún Adonis, son expresiones que remiten a la mitología. El Diccionario de la Real Academia define adonis como, figuradamente, joven hermoso. Fruto de un incesto, objeto de pederastía y adulterio por parte de dos diosas, Adonis murió en plena juventud.
Adonis es hijo del rey asirio Tías y de su hija Mirra, según los más; de Ciniras, rey de Chipre, con su hija Esmirna, según los menos; fruto de un incesto en todo caso. Éste fue provocado por la diosa del amor, Afrodita (Venus en Roma), quien, ofendida porque la madre de Mirra dijo que su hija era más bella que la diosa, infundió a la joven el deseo de acostarse con su padre. La nodriza de la chica hizo coger a Tías una borrachera que le duró 12 noches, durante las cuales Mirra, haciéndose pasar en la oscuridad por su madre, yació con él y quedó encinta. Al darse cuenta el rey del engaño de su hija, que podría convertirlo en padre y abuelo de una misma criatura espuria, la persiguió con intención de matarla. Mirra impetró la gracia de los dioses, que la transformaron en el árbol de la mirra. De la corteza surgió diez meses después un niño guapísimo, al que llamaron Adonis (El Señor). Adoptado por Afrodita, diosa que sabía tanto enternecerse como enfurecerse, ésta lo confió al cuidado de Perséfone (Proserpina), esposa de Hades (Plutón), dios de los Infiernos.
Deseado por dos diosas. Perséfone pasaba, por decisión de Zeus, los meses gélidos en los Infiernos y los cálidos en tierra firme. En una de sus estancias en la Tierra se prendó del niño, lo convirtió en su amante y se negó a devolverlo a Afrodita una vez criado. Zeus zanjó la disputa decidiendo que Adonis pasase un tercio del año en el Reino de las Sombras con Perséfone, otro tercio con Afrodita, y el tercero donde quisiera, para reponerse de las exigencias amorosas de las dos insaciables diosas. Adonis terminó viviendo dos tercios del año con la terrestre y luminosa diosa del amor. Se dice que Ares (Marte), al enterarse de los devaneos de su querida y también adúltera amante (esposa de Efesto/ Vulcano, el dios herrero del Olimpo) con el adolescente, dijo despectivamente de él: «Es un perro mortal, y, además, afeminado». Las estancias cíclicas de Adonis debajo y sobre la tierra, además de su nacimiento de un árbol, simbolizan, al igual que el mito de Perséfone, el misterio de la vegetación, cuya semilla germina bajo tierra en la sombra invernal e infernal y luego florece a la luz del sol de primavera. Representa la muerte y la resurrección anuales de la naturaleza. En la tradición fenicia, Adonis resucitaba al tercer día, como posteriormente lo haría el Jesucristo cristiano. Del culto al bello muchacho, muerto joven por la cornada de un jabalí lanzado contra él durante una cacería por la diosa de la caza Artemisa (Diana) o, según algunos, por el celoso Ares, surgieron en Alejandría los jardines de Adonis, conjuntos florales efímeros regados con agua caliente y cuya muerte plañían ritualmente las mujeres. En Grecia se celebraban las adonías, que conmemoraban la muerte del hermoso joven con himnos adonideos, cantados al son de la flauta fenicia.
Origen de la tauromaquia. Este mito floral se ve enriquecido por algunos autores que atribuyen a la sangre de Afrodita, herida por una espina de rosa blanca al acudir en socorro de su amado, la conversión de las rosas blancas en rojas, así como el surgimiento de la anémona, primera y efímera flor de la primavera, de la sangre del propio Adonis moribundo. Otros sostienen que Adonis tuvo con Afrodita a Príapo, el diosecillo de falo descomunal, paternidad que la mayoría atribuye a Dioniso/Baco. Alguno ve el origen de la tauromaquia en el mito de Adonis, al haber muerto destripado por un cornúpeta.
Pedro Monedero Ilustración: Sean Mackaoul
Lecturas recomendadas:
Los jardines de Adonis,
de Marcel Detienne.
Las metamorfosis, de Ovidio.