LAS AMAZONAS
1. INTRODUCCIÓN.
Las Amazonas eran un grupo de mujeres guerreras, supuestamente hijas de Ares,
dios de la guerra, siendo su madre en la mayoría de los casos, Harmonía. Se
gobernaban, en su reino situado a las orillas del río Termodonte, en Capadocia,
sin la presencia de varón alguno, teniendo como poder máximo una reina elegida
periódicamente entre ellas. Sólo se reunían una vez al año con hombres
extranjeros con el objetivo de perpetuar la especie. Si los bebés nacidos eran
varones, los mataban, o, en muy pocos casos, los entregaban a sus respectivos
padres. Parece ser que a las niñas, cuando se desarrollaban, se les cortaba o
quemaba un pecho para que pudieran manejar mejor el arco. Esta creencia se basa
en el hecho de que, en griego, su nombre significa "sin senos". Sin embargo, no
existen imágenes que corroboren esta versión. Las Amazonas, cuya existencia
parece tener fundamentos históricos claros, rendían un culto especial a la diosa
Ártemis,
pues la consideraban su afín, al ser ésta cazadora y virgen. Existen varios
acontecimientos en los que se cree participaron las Amazonas: la invasión de
Licia, siendo rechazadas por Belerofonte; la invasión de Frigia; la lucha contra
Heracles
por el cinturón de Hipólita, reina de la tribu; la ayuda a Príamo
en la guerra
de Troya siendo reina Pentesilea y una expedición a la isla de Leuce, entre
otras aventuras. Según algunas versiones fueron las fundadoras de ciudades como
Cime, Éfeso, Esmirna y Pafos.
Las Amazonas, según aparecen en los poemas
Homéricos, eran una horda de mujeres guerreras, que luchaban contra los hombres,
y cuyos conflictos eran temidos incluso por los guerreros más bravíos.
Parece ser que sus territorios se extendían tradicionalmente en la zona del
río Tanis (hoy río Don) pero que Afrodita,
disgustada por sus rudas actidudes, las obligó a trasladarse a Capadocia. Sin
embargo, se dice que podrían haber vivido en otros lugares, como son el Oeste de
Asia Menor, en Tracia, e incluso Libia, Egipto o Siria.
2. SU FORMA DE VIDA.
En el siglo V a.C., el historiador griego Herodoto informó de que una mujer
guerrera cabalgaba por las estepas del sur de Rusia. De acuerdo con él, los
griegos vencieron a las Amazonas en la batalla de Termodón e hicieron muchas
prisioneras. Durante el viaje a casa por mar, las mujeres mataron a sus
captores, tomaron el barco y se adentraron en una tormenta. La tormenta las
llevó a la orilla, donde se encararon con otro ejército, los Escitas. Los
Escitas hicieron la paz con las Amazonas y tuvieron hijos con ellas. El
resultado fue una sociedad matriarcal. De acuerdo con Herodoto, los Escitas
llamaban a las Amazonas "Oiorpata", asesinas de hombres. Las mujeres controlaban
su sociedad, y tenían dos reinas, una para la defensa y la otra para las tareas
domésticas. Las dos compartían el gobierno. Las mujeres usaban las armas no sólo
para defender su propia tierra, sino también para hacer numerosas conquistas en
los territorios vecinos. Ellas peleaban a pie y a caballo, llevando escudos de
medialuna y empuñando lanzas, arcos, hachas de batalla y espadas.
La leyenda
dice que las Amazonas fueron las primeras en montar a caballo. Las Amazonas se
llevaban bien con los caballos y con sus veneradas yeguas. Muchas Amazonas
tenían en sus nombres la palabra hipo, que significa caballo. Cabalgaban tan
bien, que eran conocidas por ello en toda la región. Podían bailar encima del
caballo, levantarse cuando iban a galope, saltar de un caballo a otro y saltar
sin silla a través del fuego.
Las Amazonas eran fuertes creyentes en la
energía mística y sobrenatural. Además de ser las primeras en montar a caballo,
también lo fueron en usar el hierro. Podían destruir poblaciones enteras de
hombres adultos, y no había defensa contra ellas. Su vestimenta consistía en una
corta túnica ceñida para la acción, frecuentemente abierta en un lado para
exibir la figura de la mujer. El objetivo no era enseñar a los extranjeros que
vestían un atuendo fantástico, sino indicarles explícitamente que aquellas
mujeres estaban guerreando contra los hombres. También llevaban capas de piel de
pantera y armaduras.
Las Amazonas estaban orgullosas de sí mismas. Adoraban
firmemente a su Diosa. Ellas no se doblegaban ante ningún hombre por ninguna
razón. Si la historia las ha recordado es porque las gustaba la guerra y odiaban
a los hombres, consideraban que debían perseguir a las culturas estríctamente
patriarcales de los hombres y matarlos por sus creencias. Las Amazonas rehusaban
a perder su libertad y sus derechos, por consiguiente, ellas eran consideradas
como peligrosas y antinaturales. Su extinción fue producida a causa de los
Griegos y otras sociedades patriarcales que iban en contra de que esas mujeres
se defendieran tan fieramente por conservar sus derechos. Toda mujer necesitaría
aprender a ser una Guerrera Amazona cuando fuera necesario.
3. LAS AMAZONAS, ¿HECHO O FICCIÓN?.
Hay un sitio arqueológico en Kazakhstan en el que se han encontrado
enterramientos que podrían ser los de unas mujeres guerreras. Las mujeres fueron
enterradas con armas. Hay pruebas que nos permiten saber si una mujer era ama de
casa o sacerdotisa. Si estas mujeres fueron enterradas con armas, esto nos hace
suponer que ciertamente participaron en las batallas. Los huesos curvados de la
pierna de una mujer, atestiguan que se pasaron la vida montando a caballo; esto
es una prueba de la participación de mujeres en actividades hechas para los
Griegos. Así, se demuestra que dominaron al hombre. Una punta de flecha junto al
cuerpo de otra mujer, que aparentemente fue la causa de su muerte, es una prueba
directa de la participación de las mujeres en la batalla.
La existencia de
mujeres guerreras está también apoyada por un descubrimiento en 1972 en la
ciudad de Ordzhonikidze en el sur de Ucrania, de la tumba de un hombre, una
mujer y un infante aparentemente pertenecientes a una casta real. Las armas
enterradas al lado de la mujer nos dan pruebas otra vez de la participación de
la mujer en la batalla. Esto una vez más apoya la teoría de que las mujeres
fueron ciertamente guerreras en las culturas antiguas, pero esto no es una
prueba de que sea la misma cultura que las Amazonas. El entierro de un hombre y
de un infante con la mujer en lugar de esto, nos da una prueba de una cultura
basada en la igualdad entre hombres y mujeres, antes que una en la cual la mujer
dominara la cultura. Este sitio, como el de Kazakhstan, no prueba la existencia
de las Amazonas, sino de una cultura en la cual las mujeres participaban en las
batallas.
No hay pruebas de la existencia de sitios arqueológicos de la
cultura de las Amazonas, sino que hay algunas pruebas indirectas de sus
ocupaciones en la casa, según nos describe Herodoto, en la boca del río
Thermodon. En ese sitio, ha sido descubierto un gran montículo que podría haber
servido como base de una fortificación, así como también una extraña apertura
que podría haber servido para un ritual o un propósito religioso. Esto
probablemente signifique que el sitio estuvo ocupado en algún punto, pero saber
si era o no la cultura descrita por Herodoto, es imposible.
La conclusión de
todo esto es que mientras había razas de mujeres guerreras en la antigüedad, es
muy probable que no se tratasen de las Amazonas que odian a los hombres, según
la leyenda. Más bien, se trataría de una sociedad en la que las mujeres tuviesen
los mismos derechos que los hombres, una sociedad en la que la mujer luchase en
la batalla junto al hombre, y en la que el hombre ayudase en las tareas del
hogar a la mujer. Quizás los Griegos antiguos conocían una o varias de éstas
culturas, y las interpretaron como una sociedad en la cual la mujer era la que
dominaba al hombre. Los estudiosos no tienen pruebas a favor o en contra de la
existencia de las Amazonas, y parece que no las tendrán en un futuro cercano.
Entretanto, las historias de las Amazonas seguirán captando nuestra imaginación.